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    Prácticas del uso de alcohol entre jóvenes estudiantes de la ciudad de México (variaciones por género)
    (1994) Berenzon, Shoshana; Carreño, Silvia; Medina-Mora, María Elena; Juárez, Francisco; Villatoro, Jorge; Rojas, Estela
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    Validación de una escala para medir conductas alimentarias de riesgo en adolescentes mexicanas
    (Sociedad Mexicana de Psicología, 1999) Unikel, Claudia; Villatoro, Jorge; Medina-Mora, María Elena; Fleiz, Clara; Alcántar, Eva Naty; Navarro, Claudia; Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz
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    El consumo de drogas en México: Resultados de la Encuesta Nacional de Adicciones, 2011
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2012) Villatoro, Jorge; Medina-Mora, Ma. Elena; Fleiz Bautista, Clara; Moreno López, Midiam; Oliva Robles, Natania; Bustos Gamiño, Marycarmen; Fregoso Ito, Diana; Gutiérrez López, María de Lourdes; Amador Buenabad, Nancy; Miembro de la Red Latinoamericana de Investigadores en Adicciones, CICAD; ameth@imp.edu.mx
    Introducción. En el contexto internacional, México es uno de los países con bajo nivel de consumo de drogas, pero que, a su vez, reporta un incremento si se consideran las tendencias epidemiológicas más recientes. Con la finalidad de mantener un diagnóstico actualizado del consumo de drogas en la población general y de identificar los grupos en mayor riesgo, se llevó a cabo la Encuesta Nacional de Adicciones 2011 (ENA). Objetivo. Conocer la prevalencia alguna vez en la vida de uso de cualquier droga y de cualquier droga ilegal a nivel nacional y regional en población de 12 a 65 años. Así como conocer las tendencias que ha seguido el consumo a partir de 2002. Material y métodos. La ENA 2011 es un estudio aleatorio, probabilístico y polietápico con representatividad nacional y para ocho regiones del país. Incluye poblaciones rurales y urbanas. La muestra fue de 3 849 adolescentes y 12 400 adultos quienes contestaron un cuestionario estandarizado en versión computarizada que contiene las secciones de tabaco, alcohol, drogas médicas (opiáceos, tranquilizantes, sedantes, anfetaminas) e ilegales (mariguana, cocaína, crack, alucinógenos, inhalables, heroína y metanfetaminas). Todos los participantes leyeron y firmaron una carta de consentimiento informado. Se hizo énfasis en el carácter voluntario y confidencial de la información. Resultados. La prevalencia de consumo de cualquier droga alguna vez en la vida a nivel nacional creció significativamente entre 2002 y 2011 al pasar de 5.0% a 7.8%, mientras que el consumo de cualquier droga ilegal incrementó de 4.1% a 7.2%. Por sexo, en los hombres el consumo de cualquier droga pasó de 8.6% a 13% y de drogas ilegales de 8.0% a 12.5%. En las mujeres, la primera aumentó de 2.1% a 3.0% y la segunda de 1.0% a 2.3%. Las drogas de preferencia continúan siendo la mariguana (6.5%) y la cocaína (3.6%). A nivel regional el consumo de cualquier droga creció significativamente en la Occidental (5.5% a 10.3%), Nororiental (5.5% a 10.3%), Norcentral (7.5% a 9.2%) y Centro Sur (4.2% a 7.5%). En cuanto a las drogas ilegales, también se encuentra un incremento estadísticamente significativo en estas regiones, sin embargo el crecimiento fue proporcionalmente mayor en la región Centro Sur, al pasar de 3.5% a 6.8%. Conclusiones. Los resultados de la ENA señalan un crecimiento en el consumo de drogas ilegales de 2002 a 2011, especialmente de la mariguana. Asimismo, se observa que los hombres de 18 a 34 años son la población más afectada por dicho consumo, mientras que en los adolescentes el aumento ha sido mínimo. Por otra parte, el estudio muestra que quienes han recibido algún tipo de prevención presentan las prevalencias de consumo más pequeñas, lo cual indica que es necesario seguir trabajando en esta área con los jóvenes para consolidar las acciones de promoción de la salud y prevención; así como trabajar más con la población infantil, con una evaluación sistemática de todas estas acciones. En el contexto internacional los datos confirman que México continúa con niveles bajos de consumo.
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    ¿Ha cambiado el consumo de drogas de los estudiantes? Resultados de la encuesta de estudiantes. Medición otoño del 2000
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2002) Villatoro, Jorge; Medina-Mora, Ma. Elena; Rojano, Cintia; Fleiz, Clara; Bermúdez, Patricia; Castro, Patricia; Juárez, Francisco; Investigadores del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente.
    Introducción: Los resultados de diversos estudios en el país, en la población que vive en sus hogares, estudiantes o en jóvenes que trabajan en la calle, muestran un incremento en el consumo de sustancias, principalmente de cocaína y de mariguana, con un mayor número de mujeres involucradas en él. Señalan que el hecho de vivir con su familia o asistir a la escuela los protege de consumir drogas. Objetivo: El presente trabajo muestra los resultados más importantes de la encuesta de estudiantes sobre el consumo de sustancias (alcohol, tabaco y drogas) que se llevó a cabo en noviembre del 2000 en la población estudiantil de nivel medio y medio superior. Materiales y método: El estudio se hizo en una muestra aleatoria de 10,578 estudiantes del Distrito Federal, con un diseño de muestra bietápico (escuela-grupo) y estratificado (secundarias, bachilleratos y bachilleratos técnicos), en el que la última unidad seleccionada fue el grupo escolar. Los datos de este estudio son representativos por delegación y por nivel educativo, y el diseño es comparable con los estudios anteriores efectuados por el INP y la SEP en escuelas. El marco muestral del estudio depurado consistió en los registros del ingreso escolar de 1999-2000 de la SEP. A partir del mismo, se extrajo una muestra aleatoria de cada delegación y de cada nivel educativo. En cuanto a la precisión de las estimaciones, la tasa de no respuesta considerada fue del 15%, con un error absoluto promedio de 0.004 y con un efecto de diseño igual a 2. Los intervalos de confianza obtenidos se generaron con el programa STATA, versión 7.0. Los sujetos tenían entre 12 y 22 años, con una media de 14.5 años (49.8% eran hombres y 50.2% mujeres). El cuestionario consistió en los indicadores sobre el consumo de drogas que se han venido utilizando en este tipo de estudios, y que corresponden a los empleados por la OMS. Además del consumo de drogas y de los problemas relacionados con él, se exploraron diversas conductas de los adolescentes, como intentar suicidarse, su nivel de depresión, sus conductas alimentarias de riesgo y diversos aspectos de su conducta sexual. Para aplicar los cuestionarios, los entrevistadores recibieron un curso de capacitación acerca de las diferentes estrategias para lograr una mayor participación del estudiante y mantener la confidencialidad del que los responde. Participaron 30 entrevistadores y 5 supervisores de campo. Resultados: Se encontró que el consumo de tabaco disminuyó ligeramente. El consumo de tabaco "alguna vez", incluyó al 50% de los estudiantes (hombres 52.5% y mujeres 48.9%). El consumo de alcohol "alguna vez" se ha incrementado. El indicador del abuso de alcohol (5 ó más copas en cada ocasión en el último mes) se mantuvo estable en los últimos 3 años (21.4%), aunque sigue siendo un porcentaje muy alto. Las delegaciones que resultaron más afectadas por esta problemática son Alvaro Obregón, Benito Juárez, Cuauhtemoc, Gustavo A. Madero e Iztapalapa. Por lo que respecta al consumo de drogas, ha habido un incremento en el porcentaje total de usuarios, quienes pasaron del 12% al 14.7%. Desde 1997, la proporción de usuarios experimentales se ha mantenido en un 66% del total de los usuarios. Las drogas que más consumen los hombres son la mariguana (8.3%) y la cocaína (7.4%), en tanto que las mujeres consumen más los tranquilizantes (5.8%), la mariguana (3.3%) y la cocaína (2.9%). El incremento en el consumo de mariguana, cocaína y tranquilizantes ha sido significativo, en tanto que el consumo de inhalables se ha mantenido estable. Llama la atención el elevado índice de consumo de tranquilizantes, especialmente por las mujeres. Este fue el tipo de droga cuyo consumo se incrementó más. En general, las delegaciones más afectadas por el consumo de cualquier sustancia son Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Benito Juárez y Coyoacán. Además se encontró que los adolescentes que asistían regularmente a la escuela consumían menos drogas que los que los que asistían a la escuela durante poco tiempo y los que habían dejado de estudiar desde el año anterior al estudio. La tolerancia social sigue siendo baja (es poco aceptado el consumo de drogas), aunque el consumo de alcohol y tabaco es más aceptado. Aun así, en los adolescentes ha disminuido ligeramente su percepción del riesgo que corren por consumir drogas, en especial mariguana. Discusión: El consumo de drogas en esta población se ha incrementado, incluso, los niveles de consumo de los hombres y de las mujeres son cada vez más similares, en especial el del alcohol y el tabaco. El consumo de cocaína ha seguido subiendo entre los adolescentes, aunque sigue siendo la segunda droga de mayor consumo después de la mariguana. Es importante señalar que se ha incrementado el consumo de tranquilizantes, aun por encima del de anfetaminas, y este aumento es más marcado en las mujeres. También sigue siendo alto el abuso de alcohol tanto en los hombres como en las mujeres, de manera que 1 de cada 5 se emborracha por lo menos una vez al mes. El consumo de tabaco ha disminuido ligeramente. La conformación del consumo de sustancias se ha modificado: las adolescentes consumen más drogas, no sólo alcohol y tabaco, sino también algunas sustancias psicoactivas, como la mariguana, la cocaína y los tranquilizantes. El entorno social parece que ha permitido que disminuya la percepción del adolescente sobre el riesgo que corre por consumir algunas sustancias, aunque sigue habiendo poca tolerancia social ante esta situación. Estos datos alertan sobre la necesidad de reforzar las campañas preventivas de las diversas instituciones que intervienen en esta problemática, y ofrecer alternativas saludables al adolescente en el ámbito familiar, escolar y social.
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    El consumo de drogas en una muestra de mujeres estudiantes que presentan conductas alimentarias de riesgo
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2001) Gutiérrez, Reyna; Mora, Jazmín; Unikel, Claudia; Villatoro, Jorge; Medina-Mora, María Elena; Investigadores de la Dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz
    Objetivo: Conocer la prevalencia del uso de drogas (excluyendo alcohol y tabaco) alguna vez en la vida, el último año y/o el último mes, de dos grupos de mujeres adolescentes con y sin conductas alimentarias de riesgo, e indagar la relación con algunas variables ambientales asociadas a la probabilidad de iniciar o continuar con el uso habitual de drogas. Metodología: Participaron 286 mujeres entre los 12 y los 19 años de edad (X=14.7; DE=1.7), que fueron clasificadas en un grupo con riesgo y otro sin riesgo, con base en los criterios diagnósticos para los trastornos de la conducta alimentaria propuestos por el DSM-IV. Los indicadores de trastornos alimentarios que se incluyeron son: la preocupación por engordar, la sobrestimación del peso corporal y la práctica de métodos restrictivos o purgativos para bajar de peso. Los datos que se reportan en este estudio provienen de la Encuesta sobre Prevalencia del Consumo de Drogas y Alcohol en la Población Estudiantil del Distrito Federal, de 1997. Se llevaron a cabo análisis comparativos entre los grupos estudiados con base en la prevalencia del uso de drogas (médicas e ilegales), así como con algunas variables ambientales asociadas con el incremento de la probabilidad de usarlas (percepción de riesgo, disponibilidad, tolerancia social para usar mariguana e inhalables y tener familiares, amigos o conocidos que las utilicen). Los análisis estadísticos se hicieron con base en una prueba de independencia ji-cuadrada (X2). Resultados: Se encontraron diferencias significativas entre el grupo en riesgo y el que no estaba en riesgo de presentar trastornos alimentarios. El consumo de drogas es mayor en las adolescentes que pertenecen al grupo en riesgo. Los resultados mostraron que aun cuando el índice de consumidoras es bajo, el 70.6% de las usuarias de drogas pertenecen al grupo en riesgo. Se encontraron diferencias significativas de acuerdo con el tipo de droga que consumían (médicas vs. ilegales); los tranquilizantes, la cocaína y las anfetaminas fueron las drogas que más usaban las del grupo en riesgo, mientras que la mariguana y los inhalables fueron las drogas que más consumían las mujeres del grupo sin riesgo. También se encontró que las jóvenes del grupo en riesgo perciben mayor disponibilidad de las drogas y tienen más amigos y familiares que las utilizan. Las adolescentes de ambos grupos tienen una elevada percepción del riesgo por usar drogas y poca tolerancia a la mariguana y a los inhalables, lo cual indica que saben el daño que puede ocasionarles usar estas sustancias. No obstante, en las jóvenes en riesgo se observó una ligera tendencia a reportar más tolerancia a las drogas. Conclusión: Las diferencias encontradas en la prevalencia del consumo de drogas y en las variables asociadas de las adolescentes con y sin conductas alimentarias de riesgo, sugieren un posible vínculo entre el consumo de drogas y las conductas alimentarias de riesgo. Sin embargo, los datos deben ser tomados con cierta precaución, ya que esta línea de investigación requiere de estudios específicamente diseñados para evaluar esta relación con mayor nivel de precisión. El hecho de que las adolescentes que presentan conductas alimentarias de riesgo de la muestra comprendida en el presente estudio, reporten un mayor consumo de sustancias, revela la urgente necesidad de impulsar la investigación en esta área, para establecer de manera más comprensiva la naturaleza, la evolución, y las secuelas del consumo de drogas en las mujeres adolescentes que, sin tener todavía un trastorno alimentario clínico, reportan actitudes alimentarias autodestructivas.
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    El consumo de tabaco de la población estudiantil de la ciudad de México
    (1999) Berenzon, Shoshana; Villatoro, Jorge; Medina-Mora, Ma. Elena; Fleiz, Clara; Alcántar-Molinar, Eva; Navarro, Claudia; División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales. Instituto Mexicano de Psiquiatría. Calz. México-Xochimilco 101, San Lorenzo Huipulco, 14370, México, D.F.
    Se presentan los resultados de la encuesta efectuada a finales de 1997, a los estudiantes de enseñanza media y media superior de la ciudad de México, sobre el consumo de tabaco, y las variables asociadas. Se analizó la información sobre la prevalencia del consumo de tabaco, la percepción del riesgo de fumar, y la tolerancia social al tabaquismo; el consumo de tabaco entre los familiares, y la forma en la que los estudiantes consiguen los cigarros. El 55.4% de los estudiantes había fumado tabaco alguna vez en su vida, 36.3% fumó el año anterior a la encuesta y 21.9% lo hizo en el mes anterior al estudio. Se observó que de la medición de 1991 a la de 1997, el consumo de tabaco aumentó en los hombres y en las mujeres, pero más en las mujeres: en 1991, 39.8% de las mujeres dijeron haber fumado alguna vez en la vida, y en 1997 dijeron haberlo hecho 52.3%, lo que representa un aumento de 12.5%. Es importante señalar que la edad influye mucho para empezar a fumar: 60% de los jóvenes fumadores empezaron a fumar antes de los 15 años; y tanto los hombres como las mujeres empezaron generalmente a los 13 y a los 14 años (31.9% y 35.7%, respectivamente). Los factores que pueden propiciar que los adolescentes fumen son: que sus familiares fumen: 28.6% de los estudiantes informaron que por lo menos un familiar fumaba en su casa, 15.2% dijo que dos, y 5.8% que tres, y 7.6% que más de cuatro personas de su familia fumaban. Como se puede ver, más de 55% de los estudiantes están en contacto con familiares que fuman. Por otro lado, tanto los hombres como las mujeres (8% y 5%, respectivamente, perciben que el riesgo que corren por consumir tabaco es muy alto, pero afirmaron que consumir más de 5 cigarrillos al día no era peligroso). En cambio, la tolerancia social al tabaquismo es baja, sobre todo la de los padres de familia y la de los maestros. En cuanto a la disponibilidad y al acceso de los estudiantes a los cigarrillos, 61.9% de los estudiantes que fuman consiguieron los cigarrillos en una tienda; 35.6% afuera de la escuela y 20.4% dentro de ella. El 21.1% cogió a escondidas los cigarrillos de algún familiar y 10.5% los tomó con permiso de su padres. Los resultados anteriores demuestran lo siguiente: que la ley que prohibe la venta de cigarros a los menores de edad no funciona; que hay una gran disponibilidad de tabaco tanto en el entorno familiar como en el escolar, lo que demuestra que no hay una cultura de prevención en ninguno de los dos ámbitos y, finalmente, que el núcleo familiar acepta el consumo de tabaco, y que es allí en donde el adolescente obtiene los cigarrillos.
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    El estrés psicosocial y su relación con las respuestas de enfrentamiento y el malestar emocional en una muestra representativa de adolescentes al sur de la ciudad de México: análisis según su nivel socioeconómico.
    (1998) González-Forteza, Catalina; Villatoro, Jorge; Pick, Susan; Collado, Ma. Elena; Instituto Mexicano de PSiquiatría. División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales. Calz. México-Xochimilco 101. Col. San Lorenzo Huipulco 14370, México D.F.
    Entendido como un proceso dinámico y multifactorial, la inter-relación del estrés psicosocial-respuestas de enfrentamiento-malestar emocional se ha configurado para delimitar modelos conceptuales ampliamente reconocidos (Cervantes y Castro, 1985; Moos, 1984; Lazarus, 1990). A partir de tales planteamientos, se llevó a cabo una investigación para indagar la adecuación de tal inter-relación en adolescentes mexicanos. Es así que el objetivo de este trabajo es presentar la configuración resultante del interjuego del estrés psicosocial-respuestas de enfrentamiento-malestar emocional, a fin de identificar las diferencias según el nivel socioeconómico (NSE): bajo y medio. Las áreas evaluadas potencialmente estresantes para la población abordada fueron: familiar, social (mejor amigo) y sexualidad. Las escalas de Estrés Psicosocial y de Respuestas de Enfrentamiento se construyeron a partir de experiencias anteriores y de un estudio piloto (N = 100) para esta investigación en particular. El malestar emocional evaluado se refirió a la sintomatología depresiva (CES-D, Radloff, 1977) y a la ideación suicida (Roberts, 1980). Todas las escalas aplicadas mostraron su adecuación (consistencia interna y estructura factorial) en la población estudiada, que fue una muestra representativa de adolescentes que residían en la Delegación Política de Coyoacán, al sur de la ciudad de México, en 1995. El procedimiento de muestreo fue riguroso para representar por igual a los hombres y mujeres de NSE bajo y medio de 13 a 18 años de edad. Se utilizó un diseño de muestreo estratificado, con un esquema de selección de conglomerados en tres etapas: 1) las áreas geoestadísticas básicas (AGEB), clasificadas según el NSE bajo y medio; 2) las manzanas o grupos de ellas en cada AGEB; y 3) las viviendas en que habitaban los adolescentes. El diseño del estudio fue ex-post-facto y transversal. Los datos se obtuvieron en los hogares o en sus cercanías, previo consentimiento informado de los padres y de los adolescentes. La muestra total quedó integrada por 800 adolescentes. Se decidió probar los planteamientos teóricos por medio de modelos FASEM (Factor Analysis Structural Equation Models) para evaluar el ajuste del modelo conceptual a los datos obtenidos e indagar cuáles aspectos del comportamiento de las variables y relaciones planteadas en el modelo serían diferentes entre los adolescentes de NSE bajo y medio. El análisis se hizo con el Programa EQS, versión 5.4 (Bentler, 1995). Los resultados obtenidos permitieron corroborar claramente la interrelación del estrés psicosocial evaluado-respuestas de enfrentamiento-malestar emocional, en ambos NSE; donde el mayor coeficiente de regresión se definió del estrés psicosocial hacia el malestar emocional evaluado; seguido de una significativa contribución del estrés a las respuestas de enfrentamiento: agresión manifiesta, agresión encubierta y evitación. Asimismo, aunque se identificó una direccionalidad significativa de las respuestas de enfrentamiento hacia el malestar emocional, ésta fue menor en comparación a la identificada por el estrés psicosocial. Dos elementos de los análisis resultaron diferentes según NSE: 1) la mayor contribución del estrés psicosocial al malestar emocional en los adolescentes de NSE bajo; y 2) el peso factorial de la categoría de respuestas de enfrentamiento evitativas, que también fue mayor en los adolescentes de NES bajo. Los modelos resultantes corroboran la adecuación del estudio del estrés psicosocial en los adolescentes mexicanos como un importante indicador de riesgo de la sintomatología depresiva y de la ideación suicida, constituyéndose como una área de interés para el campo de la prevención.
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    Evolución del consumo de drogas entre estudiantes del Distrito Federal
    (1998) Rojas, Estela; Medina-Mora, María Elena; Villatoro, Jorge; Juárez, Francisco; Carreño, Silvia; Berenzon, Shoshana; Investigadores de tiempo completo. Instituto Mexicano de Psiquiatría, Calz. México-Xochimilco 101. Tlalpan 14370. México, D.F.
    El Instituto Mexicano de Psiquiatría conjuntamente con la Secretaría de Educación Pública han realizado desde hace 20 años, encuestas epidemiológicas de tipo transversal con muestras representativas de estudiantes de enseñanza media y media superior. De ellas, 8 se han llevado al cabo en la Ciudad de México y su zona conurbada cada dos años aproximadamente. En este artículo se hace una comparación de los datos de las tres encuestas más recientes levantadas en esta entidad, en 1989, en 1991 y en 1993. La selección de estas tres muestras se realizó con el mismo procedimiento, tomando como base los registros de las escuelas oficiales y privadas que están incorporadas a la Secretaría de Educación Pública; de los niveles de secundaria, preparatoria y de escuelas técnicas o comerciales. El muestreo se realizó en dos etapas, en la primera se seleccionaron las escuelas, y en la segunda, los grupos que se iban a encuestar. La información se recabó con un cuestionario autoaplicado, cuyos reactivos fueron elaborados con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud cuya confiabilidad y validez se han demostrado. Los resultados de esta comparación indican que, la proporción de estudiantes que ha probado el alcohol y el tabaco ha aumentado significativamente. Al comparar las cifras del consumo de mariguana, cocaína, inhalables y alucinógenos, se observó una tendencia al aumento en el número de estudiantes que declararon haberlas consumido en el mes anterior a las encuestas. También se encontraron diferencias estadísticamente significativas en el uso de la cocaína y de los inhalables. Un número más elevado de hombres que de mujeres ha experimentado con las 4 drogas investigadas. En el mes anterior a la encuesta, hubo una tendencia a que aumentara el número de varones que habían consumido inhalables y mariguana de 1989 a 1993. La proporción más alta de mujeres está entre las que inhalaron disolventes en las tres encuestas comparadas. Un número mayor de consumidores tenían 17 años o más, advirtiéndose una tendencia a que los de mariguana, iniciaran su consumo a una menor edad. Durante estos cuatro años, se ha observado que ha disminuido el número de alumnos que piensan que es "muy peligroso" ingerir drogas y que sus amigos "verían muy mal" si ellos las usaran.
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    Indicadores sociodemográficos de riesgo de estrés psicosocial en los estudiantes de educación media y media superior en la República Mexicana
    (1997) González-Forteza, Catalina; Villatoro, Jorge; Medina-Mora, Ma. Elena; Juárez, Francisco; Carreño, Silvia; Berenzon, Shoshana; Rojas, Estela; Investigadores de la División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales. Instituto Mexicano de Psiquiatría. Calz. México-Xochimilco 101, San Lorenzo Huipulco, 14370, México, D.F.
    En el presente trabajo se analiza el nivel de estrés psicosocial percibido por los estudiantes en tres áreas de la vida potencialmente significativas en los adolescentes: 1) la familia: (prohibiciones parentales); 2) los amigos (mi mejor amigo(a) traiciona mi confianza; y 3) la escuela: (problemas con las autoridades escolares). En este trabajo se describen algunos aspectos conceptuales relevantes al estudio del estrés psicosocial, entendido como un proceso por demás dinámico, que varía según el sexo y la etapa de la vida (Brim y Ryff, 1980) y se presenta una breve reseña del estudio del estrés como un constructo psicológico. En un principio, las definiciones consideraban al estrés como un estímulo y reconocían que los acontecimientos, como los desastres naturales, las condiciones nocivas para el organismo, etc., eran universalmente estresantes, pero no consideraban las diferencias individuales inherentes a la evaluación cognoscitiva de los acontecimientos. En las últimas décadas se reconoció que las diferencias individuales -los recursos psicológicos y sociales- inciden en la vulnerabilidad a los estresores. En este sentido, Lazarus y Folkman (1984) definieron el estrés psicosocial como: "una relación particular entre el individuo y su entorno, que es evaluado por éste como amenazante o que rebasa sus recursos y pone en peligro su bienestar" considerando a la evaluación cognoscitiva como un importante elemento del proceso del estrés psicosocial que determina por qué y hasta qué punto una relación, o una serie de éstas, resulta o no estresante entre cada persona y su entorno. Recientemente, Lazarus (1990) ha planteado que: a) el estrés es un fenómeno principalmente subjetivo; b) es mejor evaluado en las circunstancias cotidianas; y c) las mediciones de estrés deberían evaluar el contenido y las fuentes generadoras de estrés, además del grado. Asimismo, propone el análisis de los sistemas en los que interviene una gran variedad de variables que se influyen entre sí en el transcurso del tiempo y atraviesan por contextos cambiantes de adaptación. Tal es el caso de los indicadores sociodemográficos, como el sexo, la edad, el nivel socioeconómico, la escolaridad, etc., que permiten contextualizar el significado de los acontecimientos potencialmente estresantes. Los objetivos del presente trabajo fueron: a) evaluar la validez de constructo y la consistencia interna de la Escala de Estrés Psicosocial -EEP-, diseñada para esta investigación; b) identificar la relación existente entre los estresores considerados: las prohibiciones parentales, que el mejor amigo(a) traicione su confianza, y los problemas con las autoridades escolares, y c) delimitar los indicadores sociodemográficos predictores de cada uno de los estresores y de la escala en su conjunto. Los datos provienen de la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas en la Comunidad Escolar, llevada a cabo por el Instituto Mexicano de Psiquiatría y la Secretaría de Educación Pública en los estudiantes de educación media y media superior en 1991. Los análisis de este trabajo se llevaron a cabo a nivel nacional. La encuesta cubrió un total de 61,779 adolescentes, con un promedio de edad de 14.34 años cumplidos (D.E. = 1.58). Participaron en la encuesta una proporción casi equitativa de uno y otro sexo: 29,124 mujeres (47.1 %) y 32,015 hombres (52.4 %). Las tres cuartas partes eran estudiantes del nivel de educación media -secundaria- (n = 45,815; 74.2 %), y el resto eran estudiantes del nivel de educación media superior -preparatoria o bachillerato- (N = 15,964; 25.8 %). Por rigor metodológico, se diseñó la Escala de Estrés Psicosocial -EEP- en versión breve (3 reactivos), cuya consistencia interna fue satisfactoria (a = .71). Los resultados obtenidos mostraron que el nivel de estrés percibido fue significativamente mayor en las mujeres. En ambos sexos, el área con más alto nivel de estrés fue "la traición del mejor amigo(a)", seguida de "las prohibiciones parentales" y de "los problemas con las autoridades escolares". Se hicieron análisis de regresión múltiple paso a paso para predecir el puntaje global del estrés psicosocial -escala EEP- y de cada reactivo-área. El perfil de indicadores sociodemográficos de riesgo fue consistente en todos los análisis: ser mujer, estudiante de educación media superior, no haber sido estudiante de tiempo completo durante el ciclo escolar anterior, y que la mayor parte de su vida haya vivido en zonas urbanas. Estos resultados han permitido identificar a la población estudiantil en riesgo, a la cual tendrán que orientarse los esfuerzos profilácticos, a fin de incidir oportunamente y prevenir el malestar emocional de los(as) adolescentes, muchas veces expresado por medio de conductas autodestructivas cada vez más frecuentes, como el consumo de alcohol, tabaco y drogas, las conductas suicidas, antisociales, etc.