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    Manejo actual de la farmacodependencia
    (Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán Vasco de Quiroga No. 15 ,, Delegación Tlalpan, C.P. 14000, México, D.F., México, 2000) Solís Rojas, Luis; Medina-Mora, Ma. Elena; Centro de Ayuda al Alcohólico y su Familia (CAAF)Instituto Mexicano de Psiquiatría; sorl@imp.edu.mx
    El abuso de bebidas alcohólicas es un problema endémico en el país, por sí solo es responsable del 9% del peso global de la enfermedad por mortalidad prematura o discapacidad, debido a su papel en la cirrosis, dependencia, accidentes y homicidios. El consumo de otras drogas está en franco crecimiento con una participación importante de la cocaína y con brotes de consumo de heroína en algunas regiones de la frontera norte del país. Con el advenimiento de drogas con mayor potencial adictivo y de daño se hace necesaria una nueva respuesta del sector salud orientado hacia el incremento de los programas de tratamiento a la adicción y a las secuelas derivadas del uso crónico. La investigación científica ha avanzado en forma importante en el desarrollo de opciones para contender con estos problemas, el objetivo del presente trabajo es proporcionar un panorama de las opciones disponibles para instrumentarse dentro del Sistema de Salud.
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    Actos antisociales, su relación con algunas variables sociodemográficas, el consumo de alcohol y drogas en estudiantes de enseñanza media y media superior del Distrito Federal
    (1994) Juárez, Francisco; Berenzon, Shoshana; Medina-Mora, Ma. Elena; Villatoro, Jorge A.; Carreño, Silvia; López, Elsa K.; Galván, Jorge; Rojas, Estela; Investigadores de tiempo completo de la División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales del Instituto Mexicano de Psiquiatría, Calz. México Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, 14370 México, D.F.
    Este estudio forma parte de la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas entre la Comunidad Escolar: Estudiantes de Enseñanza Media y Media Superior. Se presentan resultados del Distrito Federal (n=3501) sobre la escala de actos antisociales. Mediante un análisis factorial de la escala de actos antisociales se observaron dos factores principales de variación; el primero relacionado con actos delictivos con consecuencias sociales graves, en que se incluyen la violencia y la venta de drogas; y el segundo que se refiere a robos. En cuanto a la relación de los actos antisociales con las variables sociodemográficas se observó que hubo diferencias significativas en el número de actos cometidos entre los grupos de diferentes género, edad y ocupación durante el año anterior, no así respecto al lugar donde vivieron la mayor parte de su vida. Se encontró también que los consumidores de alcohol y los consumidores de drogas tienden a cometer más actoas antisociales que los que no consumen alcohol ni drogas. Por otro lado, en un modelo de predicción mediante regresión logística, se observó que los principales factores de riesgo para cometer actos antisociales son ser hombre y consumir alcohol y drogas.
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    Variables culturales relacionadas con las prácticas de consumo de bebidas alcohólicas
    (1986) Medina-Mora, Ma. Elena; García Zavala, Guadalupe; Rascón G., Ma. Luisa; Otero M., B. Rosa; Jefe de la División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales, Instituto Mexicano de Psiquiatría
    Se presentan los resultados más recientes que forman parte de la línea de investigación en epidemiología comunitaria que se lleva a cabo en el IMP y que pretende conocer los patrones de consumo, los problemas asociados con la ingesta y las variables sociales que moldean el consumo. Se comparan los resultados de un estudio de mexicanos en el Estado de Michoacán, con la población de origen mexicano que vive en Estados Unidos. Los datos confirman lo encontrado en estudios previos, coexisten altas tasas de abstención y de problemas relacionados, en esta practica. Se observa que en la población masculina el índice de abstención disminuye cuando emigra a los Estados Unidos y aumenta la proporción de bebedores consuetudinarios. Este tipo de bebedores es considerablemente mayor en la primera generación nacida en Estados Unidos. El mexicano mantiene su patrón de consumo de grandes cantidades y adopta la frecuencia de consumo de la población norteamericana.
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    Búsqueda intensiva de casos y monitoreo de usuarios de drogas en una comunidad
    (1979) Medina-Mora, Ma. Elena; Ryan, Peter; Ortíz, Arturo; Campos, Ma. Teresa; Solís, Ana Alicia; Centro Mexicano de Estudios en Salud Mental
    La OMS ha propuesto al CEMESAM y a otros siete países su colaboración en un estudio en el que se sigue la metodología de la búsqueda intensiva de casos. Los objetivos finales del programa son:"desarrollar métodos de búsqueda intensiva de casos y monitoreo de formas serias de consumo de drogas en comunidades en riesgo, antes, durante y después de experimentos de intervención": Las metas claves del proyecto del CEMESAM son: 1. Desarrollar un método efectivo de búsqueda de casos entre usuarios múltiples de drogas en la comunidad seleccionada. 2. Obtener información del funcionamiento psicosocial de los usuarios y del patrón ecológico de uso en la comunidad. 3. Comparar la efectividad de la aproximación de la búsqueda intensiva de casos, en relación a la planeación de servicios de tratamiento, con el método epidemiológico tradicional (muestras de hogares y de escuelas). 4. Revisar las técnicas de prevención y tratamiento disponibles y relevantes. Resultados. La primera fase del proyecto (desarrollo de un método efectivo de búsqueda de casos) ha concluido, faltando aún llevar a cabo la segunda (implementación de un programa experimental de tratamiento). Los resultados más importantes son los siguientes: 1. El equipo de campo encontró un total de 123 usuarios; sin embargo, tenemos datos completos sobre 62 casos. 2. En este grupo hubo solamente una mujer, la mayoría (82%) eran solteros, con un nivel de educación muy bajo (un promedio de 7.7 años de educación). Solamente el 41% tuvo empleo de tiempo completo o de medio tiempo en el último mes antes de ser entrevistado. 3. Las dos drogas de mayor uso fueron el alcohol y la cannabis 8por ejemplo, un 95% de la población habia consumido alcohol el último mes y un 83% había consumido cannabis en el mismo período). 4. El nivel de motivación del grupo para aceptar el tratamiento de tipo tradicional institucional fue muy bajo. Conclusiones. Hasta ahora la evidencia indica que el modelo de la búsqueda intensiva de casos probó ser útil y eficaz en el logro de sus metas en la investigación común. Posiblemente esto se debió a que la población estudiada tuvo un grado de cohesión grupal bastante alto. Específicamente, el método de "bola de nieve" fue más útil y factible para la población seleccionada que el método de "sitio de uso". Igualmente se obtuvo más éxito en la aplicación del modelo de observación participante que en el de la encuesta directa.
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    Consumo de alcohol y drogas en personal de salud: algunos factores relacionados
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2004) Martínez-Lanz, Patricia; Medina-Mora, Ma. Elena; Rivera, Edith; Jefe de Proyecto del Instituto Mexicano de Psiquiatría (actualmente Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente) al momento del estudio. Actualmente Coordinadora de Investigación y Estadística de la Universidad Anáhuac. Av. Lomas Anáhuac s/n, Lomas Anáhuac, Huixquilucan, Edo. México, C.P. 52786
    Existen numerosos estudios sobre la prevalencia del consumo de alcohol y de drogas por países y por grupos determinados de población; sin embargo, son pocos los que se abocan a analizar el consumo de estas sustancias dentro del ámbito laboral del área de la salud. Uno de los factores que afectan y que se ve afectado por el consumo de alcohol y de drogas es el trabajo de los individuos. El tipo de ocupación tiene gran influencia en los niveles de consumo. Hay mayor riesgo en aquellos que producen o comercian con alcohol o con drogas, y que tienen acceso al producto, así como en los empleos que provocan altos niveles de tensión o estrés. Considerando que los médicos y el personal de las instituciones hospitalarias están dentro del grupo de profesionistas cuyo campo de acción laboral propicia factores de mayor riesgo en cuanto al consumo de drogas y alcohol, el presente trabajo estudia los posibles factores de riesgo en relación con este consumo entre personas que laboran en el área médica. Método. Este es un estudio de diseño ex post facto, llevado a cabo en un Hospital General de la Ciudad de México. Se consideraron para la muestra a los 198 estudiantes residentes de medicina que estaban inscritos a la fecha del estudio. Se elaboró un instrumento estructurado y autoaplicable y se analizaron los siguientes objetivos: • Identificar niveles de consumo de alcohol y drogas en una muestra de médicos residentes de un hospital general. • Identificar posibles factores sociodemográficos relacionados con el consumo de estas sustancias, dentro de la población de estudio. • Determinar posibles características propias del ámbito laboral o de los empleados, relacionadas con el consumo de alcohol y drogas. • Determinar niveles de estrés en la población de estudio. Resultados. Los patrones de consumo indican que 41.2% de los consumidores de alcohol son bebedores frecuentes, 37.6% bebedores moderados y 12.9% bebedores leves. En el grupo de sexo masculino la mayoría de los sujetos presenta un alto consumo en las clasificaciones moderado bajo y frecuente bajo, mientras que en el de sexo femenino, el porcentaje más alto se detecta en los patrones de consumo frecuente bajo y leve, aunque el moderado bajo señala también un porcentaje relevante. Al analizar el consumo total de drogas médicas y drogas no médicas, se encontró con respecto al primer grupo, que del total de consumidores de drogas médicas, 7.3% de los sujetos consumieron analgésicos narcóticos alguna vez en su vida, 10.6% utilizó tranquilizantes, 2.2% sedantes y 3.4% anfetaminas/estimulantes. Los porcentajes del total de consumidores de drogas no médicas documentan que dentro de las drogas médicas sólo 4% de la población es de usuarios de éstas, y que en el grupo de drogas no médicas el mismo porcentaje corresponde a 2.8%. Destaca en las drogas médicas el uso de analgésicos narcóticos y de tranquilizantes, tanto en usuarios como en consumo experimental, y en las drogas no médicas destaca el uso de la marihuana. Asimismo, se encontró que el patrón de consumo alto de alcohol durante el último año del grupo con alto nivel de estrés fue de 42.1% y en los sujetos con consumo moderado y leve, de 57.9%. La edad señala una tendencia mayor de estrés cuanto menor es la edad, tanto en el grupo de consumo de alcohol alto, como en el bajo. Los resultados sobre el análisis de la escala de depresión por sexo indican que existen mayores índices de depresión en el sexo femenino mientras que la escala de estrés señala mayores signos de éste en el sexo masculino.
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    El alcohol como factor de riesgo en accidentes vehiculares y peatonales
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2001) Casanova, Leticia; Borges, Guilherme; Mondragón, Liliana; Medina-Mora, Ma. Elena; Cherpitel, Cheryl; Investigadoras del Departamento de Investigaciones en Servicios de Salud. Dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente
    El consumo de alcohol es un factor de riesgo para la mortalidad por accidentes de vehículos de motor. Sin embargo, son pocos los estudios realizados en México sobre el papel que desempeña el consumo de alcohol en los accidentes vehiculares que no son fatales. El objetivo del estudio fue conocer el riesgo de sufrir un accidente automovilístico bajo los efectos del alcohol por los pacientes captados en las salas de urgencias de tres hospitales (IMSS, ISSSTE y Hospital General) del sector salud de la ciudad de Pachuca, Hgo. Se utilizó un diseño de casos y controles. Los casos son los pacientes que ingresaron a los servicios de urgencias por alguna lesión producida por un accidente automovilístico(n = 112), los controles provienen de una encuesta de hogares definido bajo los criterios censales de las áreas geoestadísticas básicas de la población de residentes de la misma ciudad, que aceptaron participar (n = 920). En ambas muestras participaron hombres y mujeres de 18 a 65 años, a los cuales se les aplicó un cuestionario estandarizado de manera individual cara a cara. Por medio de la entrevista se obtuvo información sobre las características sociodemográficas, el patrón de consumo de alcohol, la frecuencia con la que se embriagaban, su consumo de alcohol 6 horas antes de sufrir el accidente, así como las características del accidente vehicular tales como: el uso del cinturón de seguridad y la posición que ocupaban dentro del vehículo en el momento del accidente. La lectura del alcosensor que proporciona los niveles de alcohol en sangre por medio del aliento, fue aplicado únicamente en las salas de urgencias. Ciento doce personas sufrieron lesiones a consecuencia de un accidente automovilístico. En la encuesta de hogares la muestra fue de 920 personas. Al comparar las características sociodemo-gráficas de ambas muestras, se encontró que 66% de los pacienteseran hombres. En la encuesta de hogares la mayoría eran mujeres (54.8%)(X_=17.41, p=.000). Los sujetos menores de 39 años predominaron en ambas muestras. Al analizar los datos sobre los accidentados ocasionados por vehículos de motor, se encontró que 18.3% de estos accidentes ocurrieron en domingo, y 93.9% de los accidentados manifestaron no haber utilizado el cinturón de seguridad. De acuerdo con la lectura del alcosensor, en 13.4% de los pacientes se encontraron lecturas positivas de alcohol en sangre. El 14.6% de los pacientes aceptó haber consumido alcohol 6 horas antes de sufrir el accidente (odds ratios=8.60 con intervalo de confianza = 4.00 - 18.49). No se encontraron asociaciones con las variables de consumo de alcohol habitual (en los últimos 12 meses), ni con la dependencia del alcohol. Nuestros resultados reflejan la estrecha relación que hay entre el consumo de alcohol y los accidentes de vehículo de motor. El consumo de alcohol antes del accidente es un factor más importante que el consumo habitual de alcohol o la dependencia del alcohol. Desde el punto de vista de la salud pública, lo anterior significa que no sólo los sujetos con trastornos ocasionados por el uso del alcohol están en riesgo de sufrir un accidente, sino todas las personas que atraviesan por episodios de intoxicación.
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    Las tendencias del consumo de sustancias psicoactivas entre los estudiantes de enseñanza media y media superior del Distrito Federal, 1993
    (1996) Berenzon, Shoshana; Medina-Mora, Ma. Elena; Carreño, Silvia; Juárez, Francisco; Villatoro, Jorge; Rojas, Estela; Investigadores de la División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales. Instituto Mexicano de Psiquiatría
    Estos resultados provienen de la medición que se hizo en 1993, entre los estudiantes de enseñanza media y media superior del Distrito Federal. Este estudio proporcionó datos generales de la entidad así como de la delegación. En este trabajo se presentan los resultados más relevantes sobre prevalencia del uso de drogas, las drogas más usadas, los problemas asociados con el consumo de drogas, y los subgrupos de la población más afectados. La muestra estuvo conformada por estudiantes de enseñanza media y media superior. La muestra se seleccionó con base en los registros de la Secretaría de Educación Pública, correspondientes al ciclo escolar 1993-1994, de las escuelas públicas y privadas de la ciudad. Las escuelas se seleccionaron en cada una de las 16 delegaciones políticas. El diseño de la muestra fue estratificado, bietápico y por conglomerados; la variable de estratificación fue el tipo de escuela. En la primera etapa, la unidad de selección la constituyeron las escuelas, y en la segunda etapa, el grupo escolar al interior de éstas. Participaron en la muestra 10,879 estudiantes. Los resultados de esta medición indican que el consumo de tabaco y alcohol son los problemas más importantes. Casi la mitad de los estudiantes ha fumado tabaco alguna vez (48%), presentándose indices ligeramente superiores entre los hombres (1.3 hombres por cada mujer); así como un incremento paulatino conforme aumenta la edad. En cuanto al uso de alcohol, casi tres cuartas partes de los estudiantes (74%) ha consumido bebidas alcohólicas alguna vez en su vida; el 65% las consumió en el último año y cerca del 25% lo hizo durante el mes anterior al estudio. Por lo que se refiere al consumo de otras drogas, los resultados señalan que los estudiantes han experimentado más frecuentemente con solventes inhalables (4.82%); la segunda droga más usada es la mariguana (3.58%), y en tercer lugar, la cocaína (1.66%). Cuando se considera únicamente el consumo en el último mes, la mariguana ocupa el primer lugar (1.17%), seguida por los inhalantes (1.05%). Se observan diferencias importantes en las delegaciones, destacando Cuauhtémoc y Coyoacán por sus mayores indices de consumo de bebidas alcohólicas, mariguana y cocaína; Atzcapotzalco, por sus indices superiores en el uso de inhalables, "crack", mariguana y alcohol; la Benito Juárez, de tabaco, alcohol y "crack"; Iztacalco, de casos activos de cocaína, y Cuajimalpa por la desviación hacia un mayor uso de "crack" y alucinógenos.
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    El consumo de alcohol en México y sus problemas asociados
    (1987) Medina-Mora, Ma. Elena; Jefe de la División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales del Instituto Mexicano de Psiquiatría, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo-Huipulco, Tlalpan, 14370, México, D.F.
    En este artículo se revisan los resultados de los estudios que se han hecho utilizando métodos directos o de encuestas para analizar la forma en que se distribuye el alcohol disponible entre la población; la proporción de la población que abusa del alcohol y que sufre sus consecuencias (patrones de consumo, problemas asociados, subgrupos afectados); y el significado que tiene el alcohol en la sociedad (las normas, los valores y el propósito de beber). Este trabajo se divide en dos partes: en la primera se presentan algunas consideraciones acerca de los indicadores de que disponemos para estudiar el fenómeno en la población, y en la segunda, se presenta una revisión histórica de la investigación en México. En la primera parte llegamos a la conclusión de que es importante usar varios indicadores para estudiar la forma en que se consume el alcohol, e incluir en el estudio a todos lo bebedores, no solo a aquellos que ingieren grandes cantidades. Los indicadores más recomendables para el estudio del problema son: la cantidad de alcohol que ingieren cada vez que beben; la frecuencia con que beben, los problemas, tanto físicos como sociales, relacionados con el consumo de alcohol, y las ocasiones y las circunstancias en las que beben. A fin de poder interpretar las diferentes maneras de beber y sus consecuencias, es importante conocer también las normas, los valores y las actitudes de la comunidad frente al consumo de alcohol. REVISION HISTORICA DEL FENOMENO: En la primera época se usaron definiciones muy estrictas. Los estudios se enfocaban exclusivamente hacia la descripción de los alcohólicos. Las tasas de alcoholismo estimadas oscilaban entre 0.55% y 0.7%. Después del Seminario de Viña del Mar (1963) surgió un segundo grupo de estudios. En este Seminario se definió a los alcohólicos como personas incapaces de abstenerse de beber o dejar de consumir bebidas alcohólicas. Además de los alcohólicos, se definió a los abstemios y a los bebedores moderados y excesivos y se describieron operacionalmente. Utilizando esta clasificación se pueden definir los patrones de consumo, pero no se puede evaluar en la población, la magnitud de los diferentes tipos de problemas asociados. Los bebedores excesivos y los alcohólicos comprendieron el 12.5% y el 11.7% de los hombres, respectivamente. Entre las mujeres, la proporción de bebedoras excesivas y de alcohólicas fue la misma, 2.5%. Los estudios realizados por nuestro grupo a partir de 1974, corresponden a la tercera parte de la investigación. Estos estudios son los primeros en los que se abarca a toda la población de una ciudad. Se estudiaron 6 ciudades, utilizando en todas el mismo cuestionario y la misma metodología. Para evaluar la cantidad de alcohol que se consumía anualmente, se utilizó el índice americano de cantidad, frecuencia y variabilidad. Los indicadores de problemas se computaron solamente en aquellas personas que habían reportado haber consumido alcohol en los últimos 30 días. Se investigaron sus problemas con la familia, con la policía, en el trabajo o la escuela y se consideraban que su manera de beber era un problema personal. Los porcentajes de abstemios que se encontraron son similares a los encontrados en los estudios de la segunda etapa, y oscilaron entre un 15% y un 30% en la población masculina, y entre un 49% y un 58% en la población femenina. Los mayores porcentajes corresponden a los dos grupos extremos de la población según la edad, es decir, al grupo de 14 a 17 años y al de 50 o más años. La cuarta etapa de la investigación sobre el consumo de alcohol comenzó con la participación de México en el estudio de la Organización Mundial de la Salud, denominado "Respuestas de la Comunidad ante los Problemas Relacionados con el Alcohol". En esta investigación se dividió por primera vez el estudio de la frecuencia con que beben y la cantidad que beben, y se relacionaron con los problemas ocasionados por la bebida. Estos problemas no se investigaron exclusivamente en los bebedores que beben frecuentemente sino en todos los bebedores. En este estudio se encontró que el porcentaje de abstemios era similar al que se encontró en estudios anteriores (67%), y que es mayor el número de hombres que beben alcohol, que el de mujeres que beben, pues el 85% de los hombres manifestó beber alcohol, mientras que solamente el 48% de las mujeres dijeron beber. En la mayor parte de los países, la edad juega un papel determinante en las expectativas de la conducta de los individuos, lo que se refleja en su manera de beber. En México, el sexo influye más que la edad en la manera de beber. Las mujeres, independientemente de su edad, beben poco alcohol; en contraste, prácticamente todos los hombres beben. En nuestro país se observan simultáneamente altos índices de abstención y de intoxicación; esta última con sus consecuentes repercusiones médicas y sociales. El consumo de alcohol está muy relacionado con la intoxicación, pues solamente el 25% de los hombres manifestó no haberse emborrachado en los últimos 12 meses, mientras que el 7% dijo que lo hacía una o dos veces por semana. Aunque no beban frecuentemente, cada vez que lo hacen se embriagan. Cerca de una tercera parte de los bebedores informó que cada vez que bebía se embriagaba. Este fenómeno fue más común entre las personas que bebían con poca frecuencia. Como era de esperarse, los hombres habían tenido más problemas que las mujeres, pero unos y otros dijeron haber tenido muchos problemas personales por su manera de beber, pues aunque no bebían con frecuencia, se ha demostrado que éstos surgen como resultado de ingerir alcohol en exceso cada vez que se bebe, más que por un posible síndrome de dependencia. En México, a diferencia de lo que se observa en otros países occidentales, se considera que las mujeres, independientemente de su edad, no deben beber tanto como los hombres mayores de 16 años. Estas diferencias son todavía más marcadas cuando se analizan las normas relacionadas con la embriaguez. Las respuestas que dieron los hombres y las mujeres son similares; las mujeres opinaron que ellas no deben beber tanto como los hombres mientras que éstos fueron más liberales al respecto a la manera de beber. Esta opinión la comparten tanto los jóvenes como las personas adultas. Sin embargo, se observó que en comparación con las personas de mayor edad, los jóvenes de 18 a 29 años eran más liberales respecto a la manera de beber de las personas de su misma edad y aun de la de los menores que ellos. A pesar de esto, los hombres jóvenes expresaron su desaprobación a que beban las mujeres jóvenes. A pesar de lo anterior, cabe mencionar que los datos obtenidos en esta investigación no pueden considerarse como representativos de la población total de México. Es importante profundizar en el estudio del fenómeno con el fin de conocer la magnitud del problema en nuestro país y encontrar sus causas así como sus implicaciones, a fin de poder actuar eficazmente.
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    Las adicciones en México. I. El abuso del alcohol y los problemas relacionados
    (1987) De la Fuente, Ramón; Medina-Mora, Ma. Elena; Director General del Instituto Mexicano de Psiquiatría
    El alcoholísmo y el abuso de bebidas alcohólicas son fenómenos complejos que deben enfocarse en términos de una multiplicidad de factores. Para poder manejar eficientemente estos problemas, es esencial tomar en cuenta esta pluralidad. Este trabajo consta de dos secciones. En la primera se presenta un diagnóstico del problema tomando en cuenta los factores relacionados con la disponibilidad de las bebidas alcohólicas, las prácticas de consumo, las consecuencias del abuso y las variables sociales y culturales que afectan el consumo. En la segunda sección se plantean las medidas de prevención recomendadas para México, considerando los mismos elementos del diagnóstico. La producción y comercialización de bebidas embriagantes son actividades económicas de gran volumen, que producen considerables ingresos al Estado y a quienes participan en ellas. Esta industria ha mostrado un desarrollo acelerado apartir de 1960, debido, en parte, a que las principales firmas controlan todo el proceso, desde la producción de insumos hasta la distribución, desplazando a las compañías que tienen menores recursos. En 1984, el consumo per capita en México, calculado de la venta de bebidas que están sujetas a controles sanitarios y fiscales, fue de 72 litros de bebidas alcohólicas y 5.46 litros de etanol puro. Estas cantidades serían aún más altas si se incluyeran todas la bebidas que no están sujetas a control. La dinámica del consumo varía de acuerdo con el tipo de bebida; el de pulque y cerveza ha disminuido, mietras que el de brandy, el de ron y el de vino de mesa muestra aumentos importantes. El consumo per capita en México es inferior al reportado en Estados Unidos, URSS y los países europeos (especialmente el de los que son productores de vino). Sin embargo, la tasa de cirrosis en la población masculina (28.9 por 100 000 habitantes), es comparable a la reportada en España, país consumidor de vino por excelencia, la cual es de 31.2 por 1000 000 habitantes. En nuestro país ésta es una de las principales causas de muerte entre la población general y es la primera entre la población masculina de 35 a 54 años. Los problemas asociados con el consumo de alcohol están directamente relacionados con la proporción de la población que consume el alcohol disponible y con las prácticas de consumo. En México existen altas tasas de abstención, especialmente entre las mujeres; el alcohol disponible lo consume un pequeño sector de la población, principalmente el de los hombres de edad media. Si bien la tasa de abstención es superior a la observada en otros países, también lo es la tasa de embriaguez. El patrón típico de consumo es episódico, pero se ingieren grandes cantidades de alcohol en cada ocasión. Este patrón se asocia con un alto grado de problemas, en particular, la participación del alcohol en actos violentos muestra una relación directa con el grado de violencia involucrada: en 1983, 15.8% de los accidentes de tránsito ocurrieron mientras el conductor se encontraba en estado de ebriedad. El 22% de los pacientes atendidos en hospitales de urgencia en la Ciudad de México en 1985, presentaban niveles positivos de alcohol en sangre. En 1981, la participación del alcohol en delitos del fuero común y federal, fue del 23%. En 1980, en el 38% de los casos de suicido registrados por el servicio médico forense en el D.F. se encontró un nivel de alcohol en sangre superior a 10 mg por 100 ml. Finalmente, el 49% de los homicidas recluidos en la Penitenciaría del D.F., había ingerido bebidas alcohólicas antes de cometer el crimen. Del diagnóstico del problema se desprende la importancia que tienen los programas preventivos. El programa contra el alcoholismo y contra el uso de bebidas alcohólicas, elaborado por la Secretaría de Salud, se basa en la evidencia de que las medidas preventivas aisladas no dan resultados satisfactorios y en que son más promisorias las acciones conjuntas que inciden tanto sobre la oferta como sobre la demanda. Dado que estas acciones rebasan la competencia de la Secretaría, se formó el Consejo contra las Adicciones, en el que participan los sectores público, social y privado. La estrategia del programa incluye la limitación de la disponibilidad, la educación para la salud, la identificación y tratamiento oportunos del bebedor problema y la asistencia y rehabilitación del alcohólico y de su familia, así como la investigación y la formación de recursos humanos en el área.
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    Patrones de consumo de alcohol y normas relacionadas con dicho consumo, en una población de Michoacán, México
    (1986) Medina-Mora, Ma. Elena; Rascón, Ma. Luisa; García Zavala, Guadalupe; Ezbán, Miriam; Jefe de la División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales, Instituto Mexicano de Psiquiatry.
    En México coexisten altas tasas de abstención y de embriaguez, lo que repercute en tasas de problemas asociados superiores a las observadas en países en los que el alcohol disponible se distribuye homogéneamente en la población. En el presente trabajo se discute este fenómeno analizando prácticas de consumo y normas sociales en torno a esta conducta en un municipio rural del Estado de Michoacán. Resultados de diferentes estudios realizados en nuestro país señalan que las normas sociales influyen en las distribución del consumo en la población, favoreciendo por una parte la embriaguez en la población masculina y la abstención en la población femenina. Por otra parte la influencia internacional orientada hacia un cambio de normas y mayor igualdad entre los sexos puede afectar la costumbre probablemente ocasionando una disminución en las tasas de abstención por parte de las mujeres. Por este motivo se revisará el grado de aceptación tanto de hombres como de mujeres de sus propias costumbres y de las del sexo opuesto en torno a la abstención, al consumo moderado y a la embriaguez. Asimismo, se valorará la opinión de los jóvenes en comparación con la de los adultos. La información se obtuvo mediante un muestreo probabilístico bi-etápico de la población mayor de 15 años de ambos sexos que habitan viviendas normales en el Municipio de Tarimbaro, Michoacán. Se utilizó un cuestionario para ser administrado a través de una entrevista personal, llenado por encuestadores previamente capacitados en su manejo. Los resultados se compararán con los provenientes de un estudio realizado en población de nivel socioeconómico bajo en el Distrito Federal, obtenidos a través de encuestas de hogares en las que se utilizaron indicadores similares.