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    Descripción y análisis comparativo de dos modelos de investigación del consumo de drogas: busqueda intensiva de casos y encuesta de hogares
    (1980) Medina-Mora, Ma. Elena; Jefe del Departamento de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales del Instituto Mexicano de Psiquiatría.
    Se hace una evaluación de ambos modelos en lo que se refiere a las características demográficas de los usuarios, al grado de involucración en el uso de drogas, al tipo de drogas de mayor consumo, a la edad de inicio, y a los patrones de consumo detectados a través de cada uno de los métodos. Los resultados indican que ambas aproximaciones presentan aspectos diferentes del fenómeno. El modelo de "Encuesta de Hogares" tiende a detectar usuarios menos involucrados en el consumo. Las drogas de uso médico fueron las más comúnmente reportadas y en cuanto a las características demográficas de los usuarios, los grupos fueron más heterogéneos. El modelo de Búsqueda Intensiva de Casos tiende a detectar usuarios más involucrados, que consumen fármacos de uso no médico y que son más homogéneos entre sí desde el punto de vista de sus características demográficas. Este modelo puede aplicarse con éxito siempre y cuando la mayoria de los usuarios forme grupos coherentes. Sin embargo, es más difícil hacer el estudio de casos aislados, a diferencia de lo que ocurre con los estudios de hogares, a través de los cuales existe mayor probabilidad de detectarlos.
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    El consumo de drogas en México: Resultados de la Encuesta Nacional de Adicciones, 2011
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2012) Villatoro, Jorge; Medina-Mora, Ma. Elena; Fleiz Bautista, Clara; Moreno López, Midiam; Oliva Robles, Natania; Bustos Gamiño, Marycarmen; Fregoso Ito, Diana; Gutiérrez López, María de Lourdes; Amador Buenabad, Nancy; Miembro de la Red Latinoamericana de Investigadores en Adicciones, CICAD; ameth@imp.edu.mx
    Introducción. En el contexto internacional, México es uno de los países con bajo nivel de consumo de drogas, pero que, a su vez, reporta un incremento si se consideran las tendencias epidemiológicas más recientes. Con la finalidad de mantener un diagnóstico actualizado del consumo de drogas en la población general y de identificar los grupos en mayor riesgo, se llevó a cabo la Encuesta Nacional de Adicciones 2011 (ENA). Objetivo. Conocer la prevalencia alguna vez en la vida de uso de cualquier droga y de cualquier droga ilegal a nivel nacional y regional en población de 12 a 65 años. Así como conocer las tendencias que ha seguido el consumo a partir de 2002. Material y métodos. La ENA 2011 es un estudio aleatorio, probabilístico y polietápico con representatividad nacional y para ocho regiones del país. Incluye poblaciones rurales y urbanas. La muestra fue de 3 849 adolescentes y 12 400 adultos quienes contestaron un cuestionario estandarizado en versión computarizada que contiene las secciones de tabaco, alcohol, drogas médicas (opiáceos, tranquilizantes, sedantes, anfetaminas) e ilegales (mariguana, cocaína, crack, alucinógenos, inhalables, heroína y metanfetaminas). Todos los participantes leyeron y firmaron una carta de consentimiento informado. Se hizo énfasis en el carácter voluntario y confidencial de la información. Resultados. La prevalencia de consumo de cualquier droga alguna vez en la vida a nivel nacional creció significativamente entre 2002 y 2011 al pasar de 5.0% a 7.8%, mientras que el consumo de cualquier droga ilegal incrementó de 4.1% a 7.2%. Por sexo, en los hombres el consumo de cualquier droga pasó de 8.6% a 13% y de drogas ilegales de 8.0% a 12.5%. En las mujeres, la primera aumentó de 2.1% a 3.0% y la segunda de 1.0% a 2.3%. Las drogas de preferencia continúan siendo la mariguana (6.5%) y la cocaína (3.6%). A nivel regional el consumo de cualquier droga creció significativamente en la Occidental (5.5% a 10.3%), Nororiental (5.5% a 10.3%), Norcentral (7.5% a 9.2%) y Centro Sur (4.2% a 7.5%). En cuanto a las drogas ilegales, también se encuentra un incremento estadísticamente significativo en estas regiones, sin embargo el crecimiento fue proporcionalmente mayor en la región Centro Sur, al pasar de 3.5% a 6.8%. Conclusiones. Los resultados de la ENA señalan un crecimiento en el consumo de drogas ilegales de 2002 a 2011, especialmente de la mariguana. Asimismo, se observa que los hombres de 18 a 34 años son la población más afectada por dicho consumo, mientras que en los adolescentes el aumento ha sido mínimo. Por otra parte, el estudio muestra que quienes han recibido algún tipo de prevención presentan las prevalencias de consumo más pequeñas, lo cual indica que es necesario seguir trabajando en esta área con los jóvenes para consolidar las acciones de promoción de la salud y prevención; así como trabajar más con la población infantil, con una evaluación sistemática de todas estas acciones. En el contexto internacional los datos confirman que México continúa con niveles bajos de consumo.
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    Oportunidades de exposición al uso de drogas entre estudiantes de secundaria de la ciudad de México
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2003) Wagner, Fernando A.; González-Forteza, Catalina; Aguilera, Rosa Ma.; Ramos-Lira, Luciana E.; Medina-Mora, Ma. Elena; Anthony, James C.; Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, Dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales, Departmento de Investigaciones en Servicios de Salud, México, D.F.; fwagner@imp.edu.mx
    Introducción. Con base en el modelo de fuerzas balanceadas, la presente investigación analiza la exposición al uso de drogas, considerando las circunstancias que lo propician, como son la invitación por parte de cualquier persona a consumir marihuana, cocaína, heroína, etc.; el hecho de buscar esta posibilidad libremente, o bien el haberse hallado en una situación que posibilitara el uso de drogas, sin haberla buscado intencionalmente. La presente investigación incluyó la realización de un estudio cualitativo para establecer bases metodológicas rigurosas para la medición de las oportunidades de exposición para usar drogas, entre jóvenes mexicanos. Realizó asimismo el levantamiento de una encuesta entre estudiantes de secundaria para obtener una primera estimación de la proporción de aquellos que habían tenido oportunidades para usar drogas como la marihuana, los inhalables y la cocaína, y de los que, desafortunadamente, a partir de estas oportunidades se iniciaron en el consumo de dichas drogas. Métodos. Se seleccionaron dos escuelas de secundaria en el Centro Histórico de la Ciudad de México. En una de ellas se organizó a 4 grupos focales (23 estudiantes) con el fin de obtener información cualitativa que permitiera la conceptualización de oportunidades para usar drogas y la elaboración de los instrumentos para su medición. Posteriormente se llevó a cabo la encuesta en la que participaron todos los estudiantes de las dos escuelas (N=768), previo consentimiento de las autoridades escolares. En el cuestionario, la exposición a oportunidades para uso de cada droga (alcohol, tabaco, inhalables, marihuana y cocaína) se valoró mediante las siguientes preguntas: “¿Qué edad tenías cuando tuviste la primera oportunidad para usar marihuana?”, “¿Cuándo fue la primera vez que alguien ofreció regalarte marihuana?”, “¿Qué edad tenías cuando alguien te ofreció marihuana por primera vez para que compraras?”, “¿A los cuántos años buscaste marihuana por primera vez?”, y “Durante toda tu vida, ¿cuántas veces has tenido oportunidades para usar marihuana?”. Resultados. Aproximadamente uno de cada cuatro estudiantes había tenido la oportunidad de usar drogas como la marihuana, la cocaína y los inhalables. Se identificaron diferencias importantes entre la proporción de estudiantes de sexo masculino de mayor edad, que habían trabajado durante el año anterior, y de aquellos que vivían con su padre pero no con su madre, en cuanto a sus posibilidades de verse expuestos al uso de drogas. Los mecanismos de exposición más frecuentes fueron el ofrecimiento de la droga como regalo por parte de algún amigo, compañero o conocido; o bien, la invitación a usarla por parte de alguien que intentaba venderla. Uno de cada tres alumnos de los que tuvieron la oportunidad de usar alguna droga, incurrió en su consumo. Discusión. Desde la perspectiva de la salud pública, la identificación de marcadores o indicadores tempranos de riesgo conlleva la posibilidad de implementar intervenciones tempranas. Para ello, se hace necesario prestar atención a los mecanismos que propician las circunstancias para el consumo. Cabe señalar que el ofrecimiento de la droga como regalo por parte de algún amigo o conocido fue el principal mecanismo de exposición al uso de drogas, situación que concuerda con otros estudios. Por ello, la intervención de los maestros y los profesionales de la salud es fundamental para destacar que el uso de drogas trae consigo consecuencias nefastas. Por otro lado, se encontró que aproximadamente uno de cada tres estudiantes de los que tuvieron la oportunidad de hacerlo, realmente consumió alguna droga. A partir de este hallazgo, se hace posible distinguir dos etapas de involucración: antes y después de haber estado expuesto al consumo. Esta distinción puede resultar fructífera en diversos campos, ya que constituye un posible eslabón que permite comprender las etapas y transiciones que se suceden en el proceso de involucración en el uso de drogas. Acaso la asociación frecuentemente observada entre el uso inicial de las llamadas drogas «puerta de entrada» y el posterior consumo de marihuana y otras drogas, pueda comprenderse si se analizan las oportunidades tan similares que tienen los no fumadores entre los fumadores de consumir tabaco o de los abstemios, de ingerir bebidas alcohólicas entre los bebedores.
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    Prevalencia de intento suicida en estudiantes adolescentes de la ciudad de méxico:1997 y 2000
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2002) González-Forteza, Catalina; Villatoro Velázquez, Jorge; Alcántar Escalera, Isabel; Medina-Mora, Ma. Elena; Fleiz Bautista, Clara; Bermúdez Lozano, Patricia; Amador Buenabad, Nancy; Investigadores de la Dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente. Calzada México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, 14370, México, D.F.
    De acuerdo con datos censales, México es un país de niños y jóvenes. En 1995, 39% de la población tenía menos de 14 años de edad y 29.6% estaba entre los 15 y 29 años. De lo anterior se desprende que la población mexicana de 0 a 29 años representaba dos terceras partes de la población total del país (68.2%). La Ciudad de México, como capital del país, concentraba 9.3% de la población total y, por lo mismo, es considerable la proporción de niños y estudiantes jóvenes. Por lo anterior, investigar sus necesidades en el campo de la salud mental se constituye una prioridad. Es sabido que la problemática suicida en adolescentes representa un problema de salud pública en varios países del mundo, y México no es la excepción. La pregunta pendiente es si esta problemática es frecuente entre la población de estudiantes adolescentes. Desafortunadamente, los registros oficiales de salud no aportan datos específicos sobre este problema, dado que reportan estadísticas según sexo y edad, pero no según tipo de población (como aquélla en edad escolar). Lo anterior justifica la importancia de establecer registros sistemáticos y periódicos que permitan detectar las tendencias desde una perspectiva epidemiológica, a fin de identificar los grupos vulnerables, así como los factores protectores y de riesgo de la problemática suicida. Con base en dos mediciones, tomadas en 1997 y en 2000, los objetivos del presente trabajo son: 1. Identificar la prevalencia del intento suicida en la Ciudad de México, según los siguientes indicadores: delegación política, sexo, nivel educativo (secundaria, bachillerato o bachillerato técnico) y tipo de escuela (pública o privada); y 2. describir las características del intento suicida en hombres y mujeres, según: el número de veces (para identificar intento único y conducta suicida recurrente: dos o más veces), edad del intento, principal motivo y método utilizado, e indicadores de letalidad. Para llevar a cabo el muestreo se seleccionaron aleatoriamente escuelas de cada una de las 16 delegaciones políticas de la Ciudad de México. El diseño de la muestra fue estratificado, bietápico y por conglomerados; el nivel educativo se consideró como la variable de estratificación: secundarias, bachilleratos y escuelas técnicas en el nivel de bachillerato. La unidad de selección en la primera etapa fueron las escuelas, y en la segunda, el grupo escolar al interior de éstas. La muestra final utilizada para el estudio de 1997 fue de 10,173 estudiantes y para el del 2000, de 10,578. Para indagar acerca del intento suicida y sus características, se aplicaron indicadores evaluados previamente con el fin de conocer la ocurrencia del intento y el número de veces en la vida, la edad al momento del único o último intento, los motivos y los métodos. Estos dos últimos indicadores se diseñaron con un formato de respuestas abiertas. Y como indicadores de letalidad, en 1997 se evaluó hospitalización-tratamiento, y en 2000, deseo de morir. En 1997, la prevalencia del intento suicida en estudiantes adolescentes en la Ciudad de México fue de 8.3% (N=849) y en 2000 se incrementó a 9.5% (N=1,009). En el mismo año de 1997, las siguientes fueron las delegaciones con las prevalencias más altas, mayores a la global en por lo menos una unidad porcentual (> 9.3%) fueron: Cuauhtémoc (11.3%), Tlalpan (10.1%), Iztacalco (9.9%) y Benito Juárez (9.6%), y en 2000 (por arriba de 10.5%) fueron: Benito Juárez (12.3%), Venustiano Carranza (12.1%), Gustavo A. Madero (11.8%) y Cuauhtémoc (10.6%). Esta problemática fue más frecuente en las mujeres (más de tres por cada varón). En el nivel de bachillerato, las prevalencias fueron mayores; sin embargo, las edades del único/último intento reportado nos indican que, en su mayoría, los intentos ocurrieron en los años finales de la escuela primaria y/o durante la secundaria. Hubo mayor predominio de intento suicida en estudiantes de escuelas privadas, en especial en los bachilleratos. Si bien la problemática suicida en estudiantes fue más frecuente en las mujeres, se observó que tanto en los hombres como en las mujeres con reporte de intento, fue similar el perfil de las características del intento suicida en cuanto a: Edad: ocurrencia del único/último intento entre los 10 y 15 años; recurrencia: una de cada cuatro mujeres con intento en ambas mediciones; en los varones, la proporción de uno por cada cinco obtenida en 1997, aumentó a uno de cada tres en 2000; motivos: un claro predominio en la esfera interpersonal (problemas familiares), seguida por la esfera emocional (sentimientos depresivos); métodos: el más frecuente y con una tendencia al aumento fue cortarse con un objeto punzo-cortante (frecuentemente, un cutter o un pedazo de vidrio); y letalidad: casi la tercera parte de los(as) estudiantes reportaron haber deseado morir y casi la mitad indicó que no le importaba si vivía o moría. Independientemente de los alcances y las limitaciones de la metodología de la encuesta, los resultados obtenidos permiten considerar que la conducta suicida en los estudiantes adolescentes de la Ciudad de México no sólo tiende al aumento, sino que también amerita atención por el grado de riesgo que conlleva, lo cual exige orientar esfuerzos de investigación descriptiva y preventiva con una perspectiva multidisciplinaria.
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    ¿Ha cambiado el consumo de drogas de los estudiantes? Resultados de la encuesta de estudiantes. Medición otoño del 2000
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2002) Villatoro, Jorge; Medina-Mora, Ma. Elena; Rojano, Cintia; Fleiz, Clara; Bermúdez, Patricia; Castro, Patricia; Juárez, Francisco; Investigadores del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente.
    Introducción: Los resultados de diversos estudios en el país, en la población que vive en sus hogares, estudiantes o en jóvenes que trabajan en la calle, muestran un incremento en el consumo de sustancias, principalmente de cocaína y de mariguana, con un mayor número de mujeres involucradas en él. Señalan que el hecho de vivir con su familia o asistir a la escuela los protege de consumir drogas. Objetivo: El presente trabajo muestra los resultados más importantes de la encuesta de estudiantes sobre el consumo de sustancias (alcohol, tabaco y drogas) que se llevó a cabo en noviembre del 2000 en la población estudiantil de nivel medio y medio superior. Materiales y método: El estudio se hizo en una muestra aleatoria de 10,578 estudiantes del Distrito Federal, con un diseño de muestra bietápico (escuela-grupo) y estratificado (secundarias, bachilleratos y bachilleratos técnicos), en el que la última unidad seleccionada fue el grupo escolar. Los datos de este estudio son representativos por delegación y por nivel educativo, y el diseño es comparable con los estudios anteriores efectuados por el INP y la SEP en escuelas. El marco muestral del estudio depurado consistió en los registros del ingreso escolar de 1999-2000 de la SEP. A partir del mismo, se extrajo una muestra aleatoria de cada delegación y de cada nivel educativo. En cuanto a la precisión de las estimaciones, la tasa de no respuesta considerada fue del 15%, con un error absoluto promedio de 0.004 y con un efecto de diseño igual a 2. Los intervalos de confianza obtenidos se generaron con el programa STATA, versión 7.0. Los sujetos tenían entre 12 y 22 años, con una media de 14.5 años (49.8% eran hombres y 50.2% mujeres). El cuestionario consistió en los indicadores sobre el consumo de drogas que se han venido utilizando en este tipo de estudios, y que corresponden a los empleados por la OMS. Además del consumo de drogas y de los problemas relacionados con él, se exploraron diversas conductas de los adolescentes, como intentar suicidarse, su nivel de depresión, sus conductas alimentarias de riesgo y diversos aspectos de su conducta sexual. Para aplicar los cuestionarios, los entrevistadores recibieron un curso de capacitación acerca de las diferentes estrategias para lograr una mayor participación del estudiante y mantener la confidencialidad del que los responde. Participaron 30 entrevistadores y 5 supervisores de campo. Resultados: Se encontró que el consumo de tabaco disminuyó ligeramente. El consumo de tabaco "alguna vez", incluyó al 50% de los estudiantes (hombres 52.5% y mujeres 48.9%). El consumo de alcohol "alguna vez" se ha incrementado. El indicador del abuso de alcohol (5 ó más copas en cada ocasión en el último mes) se mantuvo estable en los últimos 3 años (21.4%), aunque sigue siendo un porcentaje muy alto. Las delegaciones que resultaron más afectadas por esta problemática son Alvaro Obregón, Benito Juárez, Cuauhtemoc, Gustavo A. Madero e Iztapalapa. Por lo que respecta al consumo de drogas, ha habido un incremento en el porcentaje total de usuarios, quienes pasaron del 12% al 14.7%. Desde 1997, la proporción de usuarios experimentales se ha mantenido en un 66% del total de los usuarios. Las drogas que más consumen los hombres son la mariguana (8.3%) y la cocaína (7.4%), en tanto que las mujeres consumen más los tranquilizantes (5.8%), la mariguana (3.3%) y la cocaína (2.9%). El incremento en el consumo de mariguana, cocaína y tranquilizantes ha sido significativo, en tanto que el consumo de inhalables se ha mantenido estable. Llama la atención el elevado índice de consumo de tranquilizantes, especialmente por las mujeres. Este fue el tipo de droga cuyo consumo se incrementó más. En general, las delegaciones más afectadas por el consumo de cualquier sustancia son Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Benito Juárez y Coyoacán. Además se encontró que los adolescentes que asistían regularmente a la escuela consumían menos drogas que los que los que asistían a la escuela durante poco tiempo y los que habían dejado de estudiar desde el año anterior al estudio. La tolerancia social sigue siendo baja (es poco aceptado el consumo de drogas), aunque el consumo de alcohol y tabaco es más aceptado. Aun así, en los adolescentes ha disminuido ligeramente su percepción del riesgo que corren por consumir drogas, en especial mariguana. Discusión: El consumo de drogas en esta población se ha incrementado, incluso, los niveles de consumo de los hombres y de las mujeres son cada vez más similares, en especial el del alcohol y el tabaco. El consumo de cocaína ha seguido subiendo entre los adolescentes, aunque sigue siendo la segunda droga de mayor consumo después de la mariguana. Es importante señalar que se ha incrementado el consumo de tranquilizantes, aun por encima del de anfetaminas, y este aumento es más marcado en las mujeres. También sigue siendo alto el abuso de alcohol tanto en los hombres como en las mujeres, de manera que 1 de cada 5 se emborracha por lo menos una vez al mes. El consumo de tabaco ha disminuido ligeramente. La conformación del consumo de sustancias se ha modificado: las adolescentes consumen más drogas, no sólo alcohol y tabaco, sino también algunas sustancias psicoactivas, como la mariguana, la cocaína y los tranquilizantes. El entorno social parece que ha permitido que disminuya la percepción del adolescente sobre el riesgo que corre por consumir algunas sustancias, aunque sigue habiendo poca tolerancia social ante esta situación. Estos datos alertan sobre la necesidad de reforzar las campañas preventivas de las diversas instituciones que intervienen en esta problemática, y ofrecer alternativas saludables al adolescente en el ámbito familiar, escolar y social.
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    Validación de un cuestionario para detectar adolescentes con problemas por el uso de drogas
    (1998) Mariño, Ma. del Carmen; González-Forteza, Catalina; Andrade, Patricia; Medina-Mora, Ma. Elena; División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales, Instituto Mexicano de PSiquiatría. Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, 14370, México, D.F.
    El objetivo de este trabajo es evaluar la validez de un cuestionario para detectar adolescentes con problemas por el uso de drogas. Este cuestionario denominado "ProblemOriented Screening Instrument for Teenagers (POSIT)" fue elaborado por el National Institute on Drug Abuse (1991) con el fin de poder detectar oportunamente problemas específicos de los jóvenes que usan/abusan de las drogas. El POSIT es un instrumento que consta de 139 reactivos que evalúan 10 áreas de funcionamiento de la vida de los adolescentes que pueden verse afectadas por el uso de drogas: uso y abuso de sustancias, salud física, salud mental, relaciones familiares, relaciones con amigos, nivel educativo, interés vocacional, habilidades sociales, entretenimiento y recreación, conducta agresiva/delincuencia. La capacidad del instrumento para diferenciar a los adolescentes con y sin problemas fue aprobada comparando 2 muestras; 310 adolescentes entre 13 y 19 años de edad que se encontraban en tratamiento y/o en dependencias de procuración de justicia con problemas relacionados con el uso de drogas y, una muestra de 1356 estudiantes de enseñanza media y media superior. El instrumento se probó mediante la comparación de las respuestas de una y otra muestra en cada una de las áreas (t-test) y de cada reactivo por separado (X2), además de la identificación de reactivos sesgados por medio de la correlación reactivo-total al interior de cada área. Los resultados indicaron que de los 139 reactivos originales, 81 de ellos (58.3%) que integran 7 áreas del POSIT, funcionan de manera satisfactoria para detectar a los adolescentes mexicanos con problemas por el uso de drogas: uso y abuso de sustancias, salud mental, relaciones familiares, relaciones con amigos, nivel educativo, interés vocacional y conducta agresiva/delincuencia. El nombre de la escala de "interés vocacional" se modificó por "interés laboral", ya que los reactivos que quedaron en esta área se relacionaron con actividades de tipo laboral. Por otra parte, existen 3 áreas funcionales (salud física, habilidades sociales, entretenimiento y recreación) que no pueden utilizarse para detectar estos problemas entre los adolescentes mexicanos debido a que quedan con una cantidad muy reducida de reactivos y existe poca consistencia entre ellos con valores alfa menores a .50. Futuros estudios deberán incluir nuevos reactivos útiles para el contexto mexicano. Se sugiere la aplicación del POSIT, no solamente a aquellos adolescentes de quienes se sospecha que están utilizando drogas, sino a todos aquellos que puedan ser captados en diferentes contexto, como las escuelas y los clubes deportivos, con el propósito de identificar posibles problemas en las diferentes áreas de la vida de los adolescentes, independientemente de que estén relacionadas o no con el uso de las drogas. Todo ello con la intención de proporcionar apoyo a la etapa que están pasando: la adolescencia.
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    Indicadores sociodemográficos de riesgo de estrés psicosocial en los estudiantes de educación media y media superior en la República Mexicana
    (1997) González-Forteza, Catalina; Villatoro, Jorge; Medina-Mora, Ma. Elena; Juárez, Francisco; Carreño, Silvia; Berenzon, Shoshana; Rojas, Estela; Investigadores de la División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales. Instituto Mexicano de Psiquiatría. Calz. México-Xochimilco 101, San Lorenzo Huipulco, 14370, México, D.F.
    En el presente trabajo se analiza el nivel de estrés psicosocial percibido por los estudiantes en tres áreas de la vida potencialmente significativas en los adolescentes: 1) la familia: (prohibiciones parentales); 2) los amigos (mi mejor amigo(a) traiciona mi confianza; y 3) la escuela: (problemas con las autoridades escolares). En este trabajo se describen algunos aspectos conceptuales relevantes al estudio del estrés psicosocial, entendido como un proceso por demás dinámico, que varía según el sexo y la etapa de la vida (Brim y Ryff, 1980) y se presenta una breve reseña del estudio del estrés como un constructo psicológico. En un principio, las definiciones consideraban al estrés como un estímulo y reconocían que los acontecimientos, como los desastres naturales, las condiciones nocivas para el organismo, etc., eran universalmente estresantes, pero no consideraban las diferencias individuales inherentes a la evaluación cognoscitiva de los acontecimientos. En las últimas décadas se reconoció que las diferencias individuales -los recursos psicológicos y sociales- inciden en la vulnerabilidad a los estresores. En este sentido, Lazarus y Folkman (1984) definieron el estrés psicosocial como: "una relación particular entre el individuo y su entorno, que es evaluado por éste como amenazante o que rebasa sus recursos y pone en peligro su bienestar" considerando a la evaluación cognoscitiva como un importante elemento del proceso del estrés psicosocial que determina por qué y hasta qué punto una relación, o una serie de éstas, resulta o no estresante entre cada persona y su entorno. Recientemente, Lazarus (1990) ha planteado que: a) el estrés es un fenómeno principalmente subjetivo; b) es mejor evaluado en las circunstancias cotidianas; y c) las mediciones de estrés deberían evaluar el contenido y las fuentes generadoras de estrés, además del grado. Asimismo, propone el análisis de los sistemas en los que interviene una gran variedad de variables que se influyen entre sí en el transcurso del tiempo y atraviesan por contextos cambiantes de adaptación. Tal es el caso de los indicadores sociodemográficos, como el sexo, la edad, el nivel socioeconómico, la escolaridad, etc., que permiten contextualizar el significado de los acontecimientos potencialmente estresantes. Los objetivos del presente trabajo fueron: a) evaluar la validez de constructo y la consistencia interna de la Escala de Estrés Psicosocial -EEP-, diseñada para esta investigación; b) identificar la relación existente entre los estresores considerados: las prohibiciones parentales, que el mejor amigo(a) traicione su confianza, y los problemas con las autoridades escolares, y c) delimitar los indicadores sociodemográficos predictores de cada uno de los estresores y de la escala en su conjunto. Los datos provienen de la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas en la Comunidad Escolar, llevada a cabo por el Instituto Mexicano de Psiquiatría y la Secretaría de Educación Pública en los estudiantes de educación media y media superior en 1991. Los análisis de este trabajo se llevaron a cabo a nivel nacional. La encuesta cubrió un total de 61,779 adolescentes, con un promedio de edad de 14.34 años cumplidos (D.E. = 1.58). Participaron en la encuesta una proporción casi equitativa de uno y otro sexo: 29,124 mujeres (47.1 %) y 32,015 hombres (52.4 %). Las tres cuartas partes eran estudiantes del nivel de educación media -secundaria- (n = 45,815; 74.2 %), y el resto eran estudiantes del nivel de educación media superior -preparatoria o bachillerato- (N = 15,964; 25.8 %). Por rigor metodológico, se diseñó la Escala de Estrés Psicosocial -EEP- en versión breve (3 reactivos), cuya consistencia interna fue satisfactoria (a = .71). Los resultados obtenidos mostraron que el nivel de estrés percibido fue significativamente mayor en las mujeres. En ambos sexos, el área con más alto nivel de estrés fue "la traición del mejor amigo(a)", seguida de "las prohibiciones parentales" y de "los problemas con las autoridades escolares". Se hicieron análisis de regresión múltiple paso a paso para predecir el puntaje global del estrés psicosocial -escala EEP- y de cada reactivo-área. El perfil de indicadores sociodemográficos de riesgo fue consistente en todos los análisis: ser mujer, estudiante de educación media superior, no haber sido estudiante de tiempo completo durante el ciclo escolar anterior, y que la mayor parte de su vida haya vivido en zonas urbanas. Estos resultados han permitido identificar a la población estudiantil en riesgo, a la cual tendrán que orientarse los esfuerzos profilácticos, a fin de incidir oportunamente y prevenir el malestar emocional de los(as) adolescentes, muchas veces expresado por medio de conductas autodestructivas cada vez más frecuentes, como el consumo de alcohol, tabaco y drogas, las conductas suicidas, antisociales, etc.
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    Relaciones familiares en adolescentes: resultados en estudiantes y consumidores de drogas
    (1999) Mariño, Ma. del Carmen; González-Forteza, Catalina; Medina-Mora, Ma. Elena; Instituto Mexicano de Psiquiatría (México); marinoh@imp.edu.mx