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Item Mecanismos cerebrales de reforzamiento del alcohol. II. Bases neuroquímicas: papel del sistema opioide(1999) Méndez, Milagros; Cruz, Carlos; Departamento de Endocrinología y Departamento de Genética Psiquiátrica, División de Investigaciones Clínicas, Instituto Mexicano de Psiquiatría, Calz. México-Xochimilco 101, San Lorenzo Huipulco, 14370 México, D.F.Numerosas evidencias sugieren la existencia de un componente biológico en los mecanismos cerebrales de reforzamiento del alcohol. Las investigaciones en neurociencias se han centrado en el estudio de los sustratos neurales y los sistemas de neurotransmisores implicados en estos mecanismos. Varios estudios muestran que los sistemas dopaminérgico, serotoninérgico y de péptidos opioides en el cerebro juegan un papel clave en estos procesos. El alcohol aumenta la transmisión dopaminérgica y serotoninérgica en regiones cerebrales asociadas a las vías de recompensa. La administración de agonistas dopaminérgicos y serotoninérgicos reduce la ingesta de alcohol, mientras que la de antagonistas dopaminérgicos la aumenta. Algunos estudios sugieren que los receptores D2, 5-HT1A y 5-HT3 participan en estas respuestas. El alcohol y los péptidos opioides comparten muchas características farmacológicas y exhiben efectos similares sobre el comportamiento en animales y en el hombre. Se ha postulado al sistema opioide como posible mediador de los efectos reforzadores positivos del alcohol. El consumo de la sustancia es alterado por la administración de péptidos opioides exógenos, y el alcohol, a su vez, afecta la actividad del sistema opioide. El etanol modifica la síntesis y la liberación de algunos péptidos opioides, así como la actividad de los receptores opiáceos mu y delta. Por otro lado, la administración de antagonistas selectivos de los receptores mu y delta reduce la preferencia por alcohol y la ingesta de la sustancia en animales. Los antagonistas opiáceos como la naltrexona, reducen las propiedades reforzadas del alcohol en bebedores sociales y disminuyen la ingesta excesiva de la sustancia. En consecuencia, es posible que la preferencia por alcohol esté asociada con una activación aumentada del sistema opioide. El desarrollo de agentes farmacológicos capaces de modificar la transmisión de los péptidos opioides, así como la de otros neurotransmisores en el cerebro, tienen un uso terapeútico potencial para el tratamiento del alcoholismo en humanos.Item Mecanismos cerebrales de reforzamiento del alcohol. I. Efectos sobre el comportamiento(1999) Méndez, Milagros; Cruz, Carlos; Departamento de Endocrinología y Departamento de Genética Psiquiátrica, División de Investigaciones Clínicas, Instituto Mexicano de Psiquiatría, Calz. México-Xochimilco 101, San Lorenzo Huipulco, 14370, México, D.F.El desarrollo de modelos animales y de técnicas especializadas para estudiar las funciones neurales, así como los estudios sobre el comportamiento, la fisiología y los efectos neurológicos del uso del alcohol en humanos, han ampliado nuestro conocimiento sobre los procesos del abuso, la tolerancia y la dependencia física del alcohol. El alcohol, así como otras drogas de abuso, ejerce sus acciones a través de mecanismos de reforzamiento positivo y negativo, las cuales están relacionadas con una variedad de estados subjetivos, que van desde sensaciones placenteras hasta la euforía, o con efectos de relajación. Los meanismos de reforzamiento positivo del alcohol han sido estudiados en varios modelos experimentales. El desarrollo de líneas de roedores seleccionadas genéticamente para manifestar diferentes preferencias por las sustancias, ha sido de particular utilidad para identificar algunos de los sustratos neurales y de los sistemas de neurotransmisores implicados. Las propiedades reforzadoras del alcohol pueden contribuir de manera importante en los procesos biológicos que llevan a un consumo inicial, la ingesta continua, al abuso de la sustancia y, eventualmente, al desarrollo de una dependencia de la droga. Se ha sugerido que esto ocurre a través de la activación de circuitos neuronales específicos, conocidos como mecanismos cerebrales de recompensa y reforzamiento positivo. El sistema dopaminérgico mesolímbico juega un papel crucial en estos mecanismos. Los efectos reforzadores del alcohol sobre esta vía neural han sido estudiados mediante el procedimiento experimental conocido como estimulación cerebral de recompensa (ECR). El alcohol aumenta la tasa de auto-estimulación del animal y disminuye el umbral de la corriente eléctrica, facilitando así la ejecución de la ECR. Por otra parte, las dosis bajas de alcohol aumentan la actividad motora espontánea, mientras que las dosis altas la reducen. Estos efectos parecen llevarse a cabo a través de un mecanismo común que está relacionado con una actividad aumentada del sistema dopaminérgico mesolímbico. Además, algunos estudios muestran que los animales se auto-administran alcohol en regiones específicas del cerebro como el área tegmental ventral, lo que sugiere que éstos consumen alcohol debido a los efectos farmacológicos de la droga a nivel cerebral. En conclusión, el alcohol actúa como un reforzador positivo en el cerebro, ejerciendo sus acciones sobre los mismos sustratos neurales que otras drogas de abuso.
