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Item Evaluación clínica y tratamiento de los pacientes con trastornos de angustia: Estado actual y perspectivas(1996) Berlanga, Carlos; División de Investigaciones Clínicas. Instituto Mexicano de Psiquiatría. Calz. México-Xochimilco 101, Calz. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan 13470 México, D.F.Las clasificaciones de uso actual, tanto en la práctica clínica como en las utilizadas para fines de investigación, tienden a agrupar dentro del rubro de los trastornos de angustia a aquellas entidades clínicas en las que o bien la angustia es el síntoma primario, o bien el control de los síntomas principales genera manifestación de angustia. De acuerdo con diversos estudios epidemiológicos, los trastornos de angustia como grupo son la patología más frecuente en la población general. Por lo que respecta a su prevalencia dentro del ámbito de las enfermedades psiquiátricas, si bien no son tan prevalentes como los trastornos afectivos, si ocupan un lugar importante. Esta importante prevalencia ha hecho que en las últimas décadas haya aumentado el interés por estudiar estos trastornos. En cuanto a los estudios de investigación es indudable que el énfasis se ha puesto en el avance del conocimiento de las bases biológicas de estas enfermedades. El avance en las neurociencias y en la tecnología aplicada a su estudio, han permitido empezar a identificar ciertas alteraciones neuroanatómicas y neurofisiológicas que intervienen en la etiopatogenia de algunas formas de ansiedad. El campo de las neuroimágenes ha aportado datos de suma importancia, como son las alteraciones en el tamaño y en el funcionamiento de algunas estructuras cerebrales de sujetos con obsesiones y compulsiones y con ciertas formas específicas de angustia.Item La comorbilidad en los trastornos depresivos(1993) Berlanga, Carlos; Instituto Mexicano de Psiquiatría. División de Investigaciones Clínicas, Calz. México-Xochimilco 101, Col San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, 14370 México, D.F.Los trastornos mentales, al igual que otros tipos de patología médica, no se presentan en la clínica de manera aislada, sino que tienden a asociarse unos con otros. Esta asociación, conocida con el nombre de comorbilidad, se ha encontrado que no ocurre al azar, sino que se presenta en patrones definidos altamente predecibles. Su influencia es notoria en la clínica, incluyendo las áreas de diagnóstico, pronóstico y tratamiento, así como en la que concierne a la administración de los servicios de salud. En el presente trabajo se revisan las características del fenómeno de la comorbilidad en relación con los trastornos afectivos, definiéndola como cualquier entidad clínica distinta y adicional que ha existido o que puede existir en el curso de un determinado padecimiento en estudio. El interés que surge en la psiquiatría por el estudio de los fenómenos de comorbilidad es producto del impacto que ha tenido el cambio de paradigma en psicopatología en la clínica de los trastornos mentales. Este cambio, que surgió después de la segunda Guerra Mundial, consiste en retomar la idea original de Kraepelin en el sentido de que las enfermedades psiquiátricas son entidades clínicas específicas y distinguibles pero que no poseen características únicas. Este enfoque culmina con la aparición del sitema de clasificación DSM-III. Los actuales sistemas de clasificación diagnóstica limitan las posibilidades de comorbilidad por medio de reglas de exclusión y esquemas jerárquicos, pero al mismo tiempo las consideran como posibilidades factibles por medio del uso de sistemas multiaxiales o de distinciones primaria-secundaria, entre otros. La comorbilidad, entonces, es un fenómeno que influye en la reconceptualización del diagnóstico y en la clasificación de la psicopatología. Con respecto a la comorbilidad de los trastornos afectivos, ésta se pone en evidencia por medio de distintos procedimientos: los estudios epidemiológicos, por ejemplo, encuentran índices importantes de comorbilidad de la depresión con entidades tales como ansiedad, y uso y abuso de alcohol y sustancias psicoactivas. Desde luego, estos índices son más elevados en la clínica, considerando que la presencia de trastornos depresivos puros es más la excepción que la regla. La genética también ha aportado datos interesantes al estudio del fenómeno, considerando en este aspecto tanto la comorbilidad individual como la familiar. Desde un punto de vista biológico, los estudios en esta área están dirigidos a determinar si la coexistencia de dos o más entidades es producto de una sola alteración que se expresa de diferente manera y en diferentes tiempos, o bien, en la conjunción de dos fenómenos patogénicos que aparecen en forma simultanea. Se revisan los tipos de comorbilidad más frecuentes con la depresión, que incluyen los trastornos de somatización, los trastornos de la alimentación, los trastornos de ansiedad y el alcoholismo. Finalmente, se analizan en forma resumida la implicaciones que tiene la comorbilidad en la psiquiatría, y las tendencias futuras de la investigación en esta área.Item ¿En los pacientes con trastorno depresivo mayor, la monoamino-oxidasa plaquetaria es discriminador biológico de subtipos de depresión y predictor de respuesta a tratamiento?(1991) Sosa, Ana Luisa; Heinze, Gerardo; Berlanga, Carlos; Moreno, Julia; División de Investigaciones Clínicas del Instituto Mexicano de Psiquiatría, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, 14370, México, D.F.Se determinó la actividad de la monoaminoxidasa (MAO) plaquetaria en un grupo de 101 pacientes (82 mujeres y 19 hombres), libres de tratamiento, con el diagnóstico de depresión mayor, y se correlacionó con: sexo, edad, subtipo de depresión (con o sin melancolía, episodio único o recurrente), tiempo de evolución, Hamilton basal y respuesta a 4 diferentes grupos de tratamiento (imipramina, adinazolam, moclobemide, e imipramina más SAM). Ninguna de las correlaciones mostró diferencia significativa. Por lo que, en el presente estudio la actividad de la MAO plaquetaria no apoya una discriminación bioquímica entre diferentes subtipos de depresión, ni se comportó como un predictor de la respuesta a tratamiento. Se discuten los hallazgos en relación con los resultados contradictorios reportados en estudios previos de la actividad de la MAO plaquetaria en pacientes con trastornos depresivos.Item Tratamiento farmacológico de las crisis de angustia. Reporte comparativo de la eficacia y seguridad del alprazolam y la imipramina en un estudio controlado(1991) Berlanga, Carlos; Canetti, Alicia; Chávez, Enrique; De la Fuente, Juan Ramón; Lara, Ma. del Carmen; León, Carlos; Nicolini, Humberto; Ontiveros, Martha; Ortega Soto, Héctor A.; Sepúlveda, Javier; División de Investigaciones Clínicas del Instituto Mexicano de PsiquiatríaEn las nuevas clasificaciones de los trastornos de ansiedad se separó a las crisis de angustia de la ansiedad generalizada. La característica principal de las crisis de angustia es que el paciente haya tenido uno o más ataques de pánico. Este diagnóstico se acepta cada vez más entre los investigadores. Al igual que el cambio de diagnóstico, los tratamientos para las crisis de angustia se han diversificado, pues a pesar de que las benzodiacepinas convencionales no mejoran los ataques de pánico, hay una triazolobenzodiacepina llamada alprazolam, que sí es efectiva en el tratamiento de las crisis de angustia y en la agorafobia con ataques de pánico. Este trabajo tiene por objeto informar acerca de los resultados obtenidos en la muestra mexicana de la Segunda Fase del Estudio Colaboratorio Nacional sobre Pánico, comparando los resultados del alprazolam, la imipramina y el placebo, administrados a pacientes con crisis de angustia. Se planeó que el tratamiento durara ocho semanas. El protocolo del estudio pretendía alcanzar la dosis efectiva a la tercera semana. Se analizó la eficacia y la seguridad de los medicamentos al ingresar el paciente, en la línea basal, y a la primera, a la cuarta, a la sexta y a la octava semanas. Se distribuyó aleatoriamente en los tres grupos a 73 pacientes, pero sólo a 70 se les pudo evaluar. El 54% pertenecía al sexo femenino, y la edad promedio de los pacientes del estudio era de 33 años. El 89% de los pacientes que tomaron alprazolam, el 82% de los que tomaron imipramina y el 55% de los que tomaron placebo, permanecieron hasta el final del estudio. De acuerdo con los resultados, los grupos que mejoraron más fueron los que tomaron medicamentos activos (P=0.02). Al finalizar la primera semana de tratamiento, 42% de los pacientes que tomaban alprazolam, 15% de los que tomaban imipramina y 9% de los que tomaban placebo dejaron de tener ataques de pánico. Al finalizar la octava semana se observó lo mismo en el 67% de los pacientes que tomaban imipramina, en el 52% de los que tomaban alprazolam y en el 42% de los que tomaban placebo. La Escala Global de Mejoría Aplicada por el Médico, mostró algunas diferencias entre los grupos durante las dos primeras semanas de tratamiento (P=0.01). Al finalizar el estudio, los pacientes que tomaban imipramina y alprazolam habían mejorado más que los que habían tomado placebo (P=0.001 y P=0.002, respectivamente). Estos resultados se obtuvieron con una dosis media de 4 mg. de alprazolam al día y con 150 mg. de imipramina al día. Nuestros resultados son similares a los encontrados por el Estudio Colaborativo Nacional. Los dos medicamentos fueron más efectivos que el placebo a lo largo de las ocho semanas. El alprazolam fue mejor aceptado por los pacientes y su eficacia inicial fue más rápida, pero al finalizar el estudio, la imipramina mostró tener la misma eficacia. En general, los dos medicamentos fueron igualmente tolerados. Ninguno produjo efectos adversos. Sin embargo, los pacientes que tomaron alprazolam experimentaron más sedación y problemas motores, mientras que los pacientes que tomaron imipramina tuvieron trastornos en el sueño y aumentaron de peso. Cuando el médico se ve ante la necesidad de decidir sobre la mejor manera de tratar a los pacientes que padecen crisis de angustia, deberá tener presente la notable evidencia de la eficacia de estos medicamentos.Item Características de los pacientes deprimidos que responden al placebo(1990) Berlanga, Carlos; Ontiveros, Martha; Junco, Guadalupe; Esnaurrízar, Ramón; Sentiés, Héctor; Chávez, Enrique; Bauer, Joaquín; División de Investigaciones Clínicas del Instituto Mexicano de Psiquiatría. Calzada México-Xochimilco No 101, Tlalpan, México, D.F. 14370El placebo es cualquier procedimiento médico que brinde un efecto curativo por su intención terapeútica y no por su naturaleza específica. Es un fenómeno que ha estado presente a lo largo de la historia de la medicina; sin embargo, el interés en su estudio surgió con la aparición de los ensayos clínicos controlados, hace aproximadamente 40 años. Desde entonces se ha observado que su efecto es potente y que puede emplearse en un gran número de padecimientos, entre ellos, los trastornos depresivos. Las características de los sujetos susceptibles a responder al placebo, son variables e inespecíficas. Se ha intendado analizar el fenómeno "placebo" por medio del estudio de las características de los pacientes que responden a él, para determinar si hay elementos específicos del sujeto o de su padecimiento, que puedan predecir una respuesta. Estos datos se han obtenido de estudios farmacológicos controlados en los que se le administra placebo a un grupo de pacientes, previamente al tratamiento activo, en forma ciega o bien en forma doble ciega, y se le compara con el otro grupo que recibió un tratamiento activo. Con el fin de obtener más información sobre los pacientes deprimidos que responden al placebo, en este trabajo analizamos las características individuales y el tipo de padecimiento de los sujetos que respondieron a una semana de tratamiento con placebo oral, antes de iniciar un estudio farmacológico, comparando estas características con las de los sujetos que no respondieron. Se evaluaron 45 pacientes con el diagnóstico de depresión mayor, de acuerdo con el DSM-III, que aceptaron participar en el estudio y que obtuvieran una calificación mínima de 18 puntos en la Escala de Depresión de Hamilton. Se consideró que habían respondido al placebo si al final de la semana, bajaba la calificación en esta escala, por lo menos en un 50%, o bien, si quedaba por debajo de los 18 puntos. Además se aplicaron la Escala de Depresión de Carroll y el MMPI. Quince pacientes respondieron al placebo y 30 no respondieron. Al comparar a estos 2 grupos entre sí se encontró que no había diferencias en cuanto a sus características individuales (edad, sexo, estado civil, escolaridad y ocupación) ni en cuanto a las características del cuadro clínico (subtipo depresivo, tiempo de evolución, antecedente familiares y factor precipitante), con la excepción de que los que no respondieron presentaban con mayor frecuencia insomnio terminal, y los que sí respondieron, presentaban manifestaciones obsesivas. La severidad de la depresión fue similar en los 2 grupos, tanto en la escala aplicada por el médico como en la que se aplicó el propio paciente, y no hubo diferencias en cuanto al perfil de personalidad evaluado mediante el MMPI. Los datos obtenidos no concuerdan con los de algunos estudios de la literatura, que han encontrado que los deprimidos que responden al placebo suelen ser sujetos con depresión, pero sin melancolía, en quienes el episodio dura poco, y que tienden a reportar una depresión menos severa. Estas diferencias apoyan lo expresado por algunos investigadores en este tema, en el sentido de que el efecto placebo es un fenómeno impredecible, inespecífico y producido por una multitud de factores complejos. En el caso de la depresión hay que tomar en cuenta que es un padecimiento del que en algunas ocasiones los pacientes se pueden recuperar completamente, o bien, puede presentarse en forma intermitente, aunque es cierto que esto puede variar a lo largo del año, de acuerdo con las estaciones. A pesar de lo anterior, el efecto placebo debe seguir evaluándose y analizándose minuciosamente, ya que sería conveniente poder determinar con anticipación qué pacientes pueden prescindir del tratamiento farmacológico. También sería de utilidad para los investigadores interesados en poder conocer el efecto real de los medicamentos.Item La eficacia antidepresiva y la tolerancia del moclobemide, un inhibidor reversible de la monoaminoxidasa(1989) Heinze, Gerhard; Berlanga, Carlos; Junco, Guadalupe; Ontiveros, Martha; Sosa, Ana LuisaLos inhibidores de la Monoaminoxidasa (IMAOs) han resurgido recientemente como medicamentos de gran utilidad para el tratamiento de la depresión. Los riesgos de crisis hipertensivas y las restricciones dietéticas, que habían limitado su uso en el pasado, han sido reconsiderados con base en datos recientes, encontrándose que con ciertas precauciones, los IMAOs son medicamentos de gran utilidad y sobre todo seguros. A pesar de que se utilizan principalmente para el tratamiento de las depresiones neuróticas no endógenas, cuando se administran a dosis suficientes son tan efectivos como los tricíclicos, para el manejo de la depresión mayor y la depresión con melancolía. Por otra parte, se ha determinado que existen ciertos tipos de depresión en que los IMAOs tienen una indicación específica. Entre ellos se pueden mencionar los estados depresivos que se acompañan de crisis de angustia, y la llamada depresión con perfil de disforia histeroide, que se manifiesta con sensibilidad, dificultades interpersonales, anergia y rasgos histéricos de personalidad. También las depresiones denominadas atípicas, caracterizadas por hiperfagia, hipersomnia y predominio vespertino de los síntomas, parecen responder mejor al tratamiento antidepresivo con IMAOs. La Monoaminoaxidasa (MAO) es una enzima localizada en todos los sistemas del organismo. En el cerebro, la MAO cataliza la degradación de transmisores monoaminérgicos tales como la degradación de transmisores monoaminérgicos tales como la Noradrenalina (NA), la Dopamina (DA) y la Serotonina (5HT), permitiendo un mecanismo fisiológico de control para el mantenimiento del equilibrio entre la producción y la demanda de neurotransmisores en la sinapsis neuronal. Los IMAOs convencionales forman un complejo estable con la MAO, inactivándola en forma irreversible; en consecuencia, los neurotransmisores son degradados a una velocidad disminuida, incrementándose así sus concentraciones sinápticas. Al ser inhibida irreversiblemente la enzima MAO por estos compuestos, sus efectos tanto terapéuticos como adversos, persistirán 2 o 3 semanas después de que el tratamiento sea suspendido. En el cerebro se encuentran dos tipos de MAO: MAO-A y MAO-B. En modelos animales de depresión, la administración de IMAOs selectivos A incrementa preferentemente las concentraciones de NA y 5HT, teniendo por consecuencia un efecto antidepresivo importante. El Deprenil es un inhibidor selectivo de la MAO tipo B y se ha demostrado que también posee actividad antidepresiva. Produce un incremento intraneuronal de DA y, a dosis altas, también incrementa las concentraciones de NA y 5HT. La actividad selectiva del Deprenil por la DA, a dosis bajas, explica por qué este compuesto es de utilidad en la enfermedad de Parkinson cuando se administra en conjunto con la L-Dopa. Los inhibidores selectivos A son de particular interés debido a que afectan preferentemente a los neurotransmisores NA y 5HT, los cuales parecen jugar un papel importante en la etiología de la depresión. Tal es el caso de la Clorgilina, un IMAO selectivo A de tipo irreversible que posee actividad antidepresiva, con un perfil de efectos secundarios similar al de los IMAOs tradicionales. Existe otro tipo de IMAOs A selectivos con un mecanismo de acción reversible, es decir, con efecto inhibitorio específico sobre la enzima que ocurre sólo mientras el fármaco se encuentra en el organismo. Tal es el caso de la Cimoxatona y del Moclobemide (MCL), los cuales no forman complejos estables con la enzima y por lo tanto, sus efectos en el metabolismo de las monoaminas desaparecen pocos días después de que se suspende la ingestión. En consecuencia, la posibilidad de que provoquen reacciones hipertensivas es mínima. En resumen, estos compuestos ofrecen simultáneamente eficacia y un margen mayor de seguridad para aquellos pacientes que requieren de tratamiento antidepresivo con IMAOs. El MCL es entonces un IMAO A específico y reversible, que posee propiedades antidepresivas importantes. Diversos estudios clínicos han demostrado que la eficacia del MCL en el tratamineto de la depresión es superior a la del placebo y similar a la de otros antidepresivos conocidos. En el presente trabajo se reportan los hallazgos de un estudio clínico doble ciego en el que se evaluaron la eficacia y la tolerancia del MCL en comparación con las del placebo (PLB) y la Imipramina (IMI). Constituyeron la muestra 45 pacientes externos con diagnóstico de depresión mayor, que reunieron los requisitos de inclusión en el estudio. Los pacientes se distribuyeron al azar para recibir MCL, PLB, o IMI, durante un periodo de 6 semanas con evaluaciones semanales en las que se ajustaba la dosis de los medicamentos. Al final del estudio se compararon la eficacia y la tolerancia en los 3 grupos de tratamiento. La tasa de respuesta al MCL fue similar a la de IMI y ambas fueron ligeramente superiores a la del PLB; sin embargo, la tasa de deserciones por ineficacia en el grupo que recibió PLB, fue el doble en comparación con la de los grupos de tratamiento activo. El MCL fue mejor tolerado que la IMI en cuanto a la producción y severidad de efectos secundarios, y esta tolerancia fue similar a la que presentó el grupo que recibió PLB. En general los resultados demuestran que el MCL es un antidepresivo efectivo para el tratamiento de la depresión y con menos efectos secundarios en comparación con un tricíclico. También se encontró que es un fármaco seguro, ya que no hubo ningún caso de interacción con alimentos a pesar de que los pacientes no fueron sometidos a restricciones dietéticas. El estudio formó parte de un proyecto multicéntrico en el cual participaron varios centros de diversos países. Se espera que cuando se analice la muestra en forma global los resultados serán más claramente contrastados.Item Actividad de la monoamino-oxidasa plaquetaria en pacientes con depresión mayor con y sin melancolía. Resultados preliminares(1989) Sosa, Ana Luisa; Heinze, Gerhard; Berlanga, Carlos; Moreno, Julia; Ontiveros, Martha; Junco, Guadalupe; Chávez, EnriqueSe analizaron muestras sanguíneas de 99 pacientes libres de tratamiento (80 mujeres y 19 hombres) con diagnóstico de depresión mayor (DSM-III), 41 con melancolía y 58 sin melancolía. Se encontró que la actividad de la MAO plaquetaria fue significativamente mayor en las mujeres que en los hombres, y en los pacientes con depresión mayor sin melancolía, que en aquellos con melancolía. No se encontraron correlaciones significativas de los valorez de actividad de la enzima con la edad, ni con la severidad de la sintomatología depresiva medida por la EDH. Estos hallazgos coinciden con el de investigaciones previas al confirmar el hecho de que la mujer tiende a presentar una mayor actividad de la MAO plaquetaria que el hombre, y apoyan la hipótesis de la presencia de una actividad enzimática elevada en las depresiones no endógenas. Sin embargo, para ubicar adecuadamente este posible marcador, deberán desarrollarse estudios cuidadosos, con un enfoque fenomenológico y controles adecuados, de las variables orgánicas y metodológicas que sabemos afectan la actividad de la MAO.Item Diferencias entre crisis de angustia y ansiedad generalizada en la Escala de Hamilton para Ansiedad(1988) Lara, Ma. del Carmen; Ontiveros, Martha; Berlanga, Carlos; De la Fuente, Juan RamónPara evaluar las diferencias sintomáticas entre las crisis de angustia (ataques de pánico) y ansiedad generalizada, se estudiaron 107 pacientes a quienes se les aplicó la Escala de Hamilton para Ansiedad sin que estuvieran bajo la influencia de ningún medicamento psicoactivo. La confiabilidad de la escala se determinó calculando la proporción entre la varianza individual y la varianza de error. Las diferencias entre ambos grupos se analizaron comparando cada uno de los reactivos de la escala, y finalmente se hizo un análisis factorial mediante el método de componente principal en el grupo de pacientes con crisis de angustia. Los resultados obtenidos muestran que la confiabilidad de la escala es mejor en pacientes con crisis de angustia (r=0.84) que en pacientes con ansiedad generalizada (r=0.18). Los pacientes con crisis de angustia presentaron fundamentalmente miedo, síntomas sensoriales, cardiovasculares y respiratorios; en cambio los pacientes con ansiedad generalizada reportaron sobre todo sentirse ansiosos, lo cual pudo constatarse durante la entrevista. Nuestros hallazgos son compatibles con la idea de que las crisis de angustia constituyen un trastorno distinto y que el concepto de ansiedad generalizada necesita ser validado empíricamente antes de ser aceptado como una entidad nosológica.Item La validez diagnóstica de los trastornos de ansiedad generalizada y de las crisis de angustia.(1988) Berlanga, Carlos; Sosa, Ana LuisaLa validez diagnóstica de los trastornos de ansiedad es controversial. La ansiedad patológica acompaña a diversos estados emocionales, y en la mayoría de los síndromes psiquiátricos se presentan síntomas de ansiedad como manifestaciones secundarias. Esto hace difícil separarlos al hacer el diagnóstico. El problema se agudiza sobre todo en los trastornos propios de las crisis de angustia y de ansiedad generalizada. El conocimiento de que algunos antidepresivos son efectivos en el tratamiento de las crisis de angustia hace suponer que hay una relación entre esta condición y la depresión. Se ha intentado dar validez a estos diagnósticos por medio de distintos procedimientos. Los que más datos han aportado han sido los estudios descriptivos transversales y prospectivos, los genéticos y de familia, los farmacológicos y los neurobiológicos. Los estudios descriptivos no han podido diferenciar suficientemente a las crisis de angustia de la ansiedad generalizada; la mayor parte de estos estudios le dan a esta entidad nosográfica una categoría residual. En los estudios genéticos y de familia se ha encontrado que hay una predisposición genética para sufrir crisis de angustia pero no para la ansiedad generalizada, lo cual apoya que se les de un diagnóstico diferente. Además, los dos pacientes responden de manera diferente al tratamiento farmacológico. En cuanto a los mecanismos neurobiológicos, no hay evidencia suficiente que permita diferenciar los dos cuadros. En relación con la crisis de angustia y la depresión, los resultados de los estudios son discrepantes. Es bien sabido que con mucha frecuencia coexisten los síntomas de ambos padecimientos. Los análisis discriminantes de la sintomatología de ambos cuadros los han podido diferenciar. Los estudios de seguimiento también han encontrado que hay diferencias entre uno y otro y que ambos pueden aparecer en un mismo individuo separadamente, a lo largo de su vida. Por otra parte, la efectividad de algunos antidepresivos para controlar la crisis de angustia, y la relación hereditaria que existe entre estos dos trastornos, pudieran indicar que es el mismo padecimiento que se presenta en dos formas distintas. En conclusión, es evidente que la crisis de angustia es un padecimiento psiquiátrico válido. Por el contrario, el diagnóstico de ansiedad generalizada es cuestionable. Se piensa más bien que sea una manifestación incompleta o residual de otros trastornos. En cuanto a la relación que hay entre la crisis de angustia y la depresión, hay pruebas que apoyan la teoría de la vulnerabilidad común en los padecimientos, aunque se desconoce cómo se interrelacionan. También es factible que los dos padecimientos sean expresiones fenotípicas de una misma diátesis biológica, que se manifestaría en distintas etapas.Item El uso combinado de antidepresivos tricíclicos e inhibidores de la MAO. Una reevaluación(1985) Berlanga, Carlos; Investigador de la Clínica de Estudios Especiales del Instituto Mexicano de Psiquiatría, Calz. México-Xochimilco, Col. San Lorenzo Huipulco, C.P. 14370, México, D.F.La combinación de psicofármacos en aquellos pacientes deprimidos que no responden a los tratamientos individuales es un recurso terapéutico que se utiliza cada vez con mayor frecuencia. Entre estas combinaciones sobresale el uso simultáneo de antidepresivos tricíclicos (ADTC) con inhibidores de la MAO (IMAOS). La asociación de estos dos fármacos ha generado controversia. Los primeros reportes de reacciones adversas severas, y en muchos casos fatales, que aparecieron inicialmente cuando se asociaban los dos fármacos, bien sea inadvertidamente o con fines suicidas, dieron lugar a que tanto las compañías farmacéuticas como las autoridades médicas en diversos países, advirtieran sobre el peligro de combinarlos y recomendaran dejar pasar algunos días antes de cambiar de uno a otro. Sin embargo, en forma simultánea empezaron a aparecer estudios que reportaban el uso de la combinación en gran número de pacientes siendo su administración segura y, sobre todo, eficaz en aquellos pacientes en quienes los tratamientos previos no habían dado resultado. Esta discrepancia dio lugar a que se hicieran revisiones exhautivas sobre el tema. Estas han concluido que las reacciones severas y mortales atribuidas a la combinación, pueden ser explicadas por el uso inadvertido o inadecuado de los fármacos, o bien, por haberlos usado con fines suicidas, y sugieren que es una modalidad terapéutica segura y eficaz siempre y cuando esté bien indicada y se sigan ciertos lineamientos de administración, tales como: 1) utilizar exclusivamente la vía oral, 2) administrar los fármacos en dosis separadas, 3) iniciar con dosis bajas e ir incrementando gradualmente, 4) iniciar los dos fármacos simultáneamente, 5) seguir las restricciones dietéticas recomendadas para el tratamiento con IMAOS y 6) evitar en lo posible cualquier otro fármaco que pueda interactuar con el IMAO. En la presente revisión se hace un resumen de los principales estudios aparecidos hasta la fecha sobre la combinación ADTC-IMAO. Se enfatiza que la combinación es segura, pero que debe de contar con indicaciones precisas y bien definidas, y que si no se siguen los cuidados necesarios pueden aparecer reacciones severas que incluso pueden poner en peligro la vida del paciente. Se señala que es importante contar con más estudios al respecto, pero dadas la dificultades que existen para llevar a cabo estudios controlados con pacientes resistentes, los reportes de casos y estudios abiertos tienen una importancia similar.
