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    Asociación entre impulsividad y depresión en pacientes hospitalizados por intento suicida
    (1997) Jiménez Genchi, Alejandro; Sentiés Castellá, Héctor; Ortega Soto, Héctor A.; División de Servicios Clínicos. Insituto Mexicano de Psiquiatría. Calz. México-Xochimilco 101, San Lorenzo Huipulco 14370, México, D.F.
    El intento suicida es uno de los principales indicadores de riesgo para llevar a cabo el suicidio de consumación; este riesgo es mayor en el paciente psiquiátrico. Los hallazgos neuroquímicos sugieren la presencia de una disfunción serotoninérgica subyacente a la depresión, a la conducta suicida, a la impulsividad y a la agresividad. También se ha documentado que en los sujetos con intento suicida existe un subgrupo cuyos intentos suicidas son impulsivos per se. Este trabajo se propuso evaluar la asociación que existe entre la impulsividad del acto, la impulsividad como estilo de vida y el estado de ánimo depresivo en los sujetos admitidos en un hospital psiquiátrico por intento suicida. Durante el periodo de octubre de 1994 a enero de 1995 se estudiaron 27 sujetos con intento suicida y se compararon con 17 pacientes psiquiátricos, apareados por edad y sexo. Se obtuvieron los datos demográficos y los diagnósticos psiquiátricos con una entrevista clínica y se utilizaron: la Escala de Intento Suicida de Beck (EIS), la Escala de Impulsividad de Plutchick (EI) y el Inventario de Depresión de Beck (IDB). Además se formaron dos subgrupos; en el primero, aquellos que realizaron un intento suicida impulsivo y en el segundo, los que realizaron uno no impulsivo, con base en los apartados 6 y 15 de la EIS. No existieron diferencias significativas con respecto a la edad, el sexo, el estado civil, la ocupación, la escolaridad y el diagnóstico, pero sí los hubo con el nivel de depresión y la impulsividad, donde los casos obtuvieron puntuaciones en el IDB y en la EI significativamente mayores. No se observaron diferencias significativas en el IDB entre los subgrupos con intento suicida impulsivo y no impulsivo, mientras que en la EI mostró una tendencia a la significancia. Estos resultados indican que los sujetos con intento suicida admitidos en este hospital presentaron las características de riesgo que la bibliografía internacional reporta, además muestra que existen mayores índices de impulsividad como estilo de vida, y que este rasgo se asocia más al intento suicida que al estado de ánimo depresivo en los casos en los que el intento fue impulsivo.
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    Aspectos farmacológicos del tratamiento de las psicosis.
    (1988) Ortega Soto, Héctor A.; Chávez, José Luis; Torner, Ma. de la Luz; Solano, Sara; Jasso, Antonio; Ceceña, Gilberto; Hasfura, Cecilia; Bayón, Alejandro; División de Investigaciones Clínicas. Instituto Mexicano de Psiquiatría. Calz. México-Xochimilco 101, Tlalpan, 14370 México, D.F.
    El tratamiento de los trastornos psicóticos con neurolépticos, aunque efectivo, produce síntomas extrapiramidales (SEP) y complicaciones que dificultan su manejo. Para controlar los SEP, habitualmente se prescriben anticolinérgicos, pero las respuestas son variables. Por otro lado, se ha propuesto que la carbamazepina (CBZ) pudiera ser una alternativa farmacológica en el tratamiento de las psicosis no esquizofrénicas, pues este fármaco tiene la ventaja de que sus efectos colaterales y las complicaciones del uso crónico son menos frecuentes e importantes que los de los neurolépticos. En el presente trabajo se refieren los resultados de una serie de investigaciones básicas y clínicas, que abordan los problemas planteados desde varias perspectivas. En el terreno básico se encontró que el biperidén y el trihexifenidil tienen una potencia similar para bloquear los receptores muscarínicos centrales, y que la potencia de la tioproperiacina para bloquear receptores dopaminérgicos es inferior a la de otras fenotiazinas y a la del haloperidol. En los estudios clínicos acerca de los SEP, los datos obtenidos indican que ni el biperidén ni la bornaprina, utilizados a las dosis recomendadas, son totalmente efectivos para controlar dichos síntomas. Además, ni los niveles séricos de actividad antimúscarínica ni los de actividad antidopaminérgica se correlacionaron significativamente con la severidad de los SEP. Finalmente, el estudio doble ciego, que compara la eficacia de la CBZ con la del haloperidol en pacientes con psicosis no esquizofrénicas, siguiere que, como ya se ha reportado, la CBZ tiene un efecto antipsicótico comparable al del haloperidol pero ocasiona menos efectos colaterales.
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    La carbamazepina vs el haloperidol en el tratamiento del episodio maníaco agudo: Resultados preliminares de un ensayo clínico controlado
    (1993) Hernández Ávila, Carlos A.; Ortega Soto, Héctor A.; Jasso, Antonio; Hasfura Buenaga, Cecilia; División de Investigaciones Clínicas del Instituto Mexicano de Psiquiatría. Camino a Xochimilco 101, Huipulco Tlalpan, México, D.F., 14370, y Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM
    Este trabajo se realizó a fin de comparar la eficiencia de la carbamazepina (CBZ) vs. el haloperidol (HLP) en el control de la sintomatología de pacientes con un trastorno afectivo bipolar en la dase de manía (DSM-III-R). Se trata de un ensayo clínico controlado en el que se evaluaron pacientes internados con un episodio de manía agudo, independientemente de su sexo, y con edades de los 18 a los 55 años. Se excluyeron a aquellos que hubieran recibido medicamentos psicotrópicos en las últimas dos semanas y tuvieran alguna enfermedad física o alteración conductual, que pusiera en riesgo su integridad física o la de los demás. Al inicio del estudio los pacientes recibieron una evaluación basal con la Escala Breve de Apreciación Psiquiátrica (BPRS), la Escala para Manía de Bech-Rafaelsen (MAS) y la de DiMascio para síntomas extrapiramidales (DM). Posteriormente fueron evaluados semanalmente por un lapso de 5 semanas. Los sujetos fueron asignados aleatoriamente a uno de dos grupos: CBZ o HLP. Las dosis iniciales fueron de 600 mg y 15 mg. al día, respectivamente, en cápsulas idénticas (3 cápsulas). si en las evaluaciones subsecuentes no se encontraba un porcentaje de mejoría igual o mayor al 25% en las calificaciones del BPRS y el MAS, la dosis se incrementaba en una cápsula al día hasta un máximo de 8 por día. Se estudió un total de 20 pacientes, 75% del sexo femenino y 25% del masculino, con una edad promedio de 35.3 ± 11.1 años. La severidad de la sintomatología fue similar en ambos grupos al inicio del estudio (X del MAS: CBZ 30.7 ± 3.3 vs. HLP 27.3 ± 7.1; X del BPRS: CBZ 24.2 ± 8 vs. HLP 20.45 ± 6.8). El ANOVA de un factor para medidas repetidas mostró un comportamiento similar de los grupos en el MAS (F[1,13] = 1.02, p = n.s.) y en el BPRS (F < 1), con una mejoría significativa a lo largo del tiempo, tanto en el MAS (F[5,5] = 29.98, p < 0.001), como en el BPRS (F[5,5] = 25.42, p < 0.001). Esto se produjo desde la primera semana (MAS: CBZ 23% vs. HLP 30% de mejoría; BPRS 30% vs. HLP 23% de mejoría). En constraste, los puntajes del DM difirieron significativamente entre los grupos (F[1,13] = 63.16, p < 0.001) con diferencias a lo largo del tiempo )F[5,5] = 4,71, p < 0.001) y en los puntajes finales (X del DM: CBZ 0.17 0.41 vs. HLP 4.6 2.5). Se observó, una frecuencia mayor de cuadros de agitación psicomotriz en el grupo de CBZ (50%) que en el de HLP (10%). Nuestros datos muestran un efecto antimanía similar al del HLP, por lo que se sugiere como manejo único y de primera elección en pacientes con un episodio agudo de manía poco agitados.
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    La carbamazepina vs. el haloperidol en el tratamiento del episodio maniaco agudo: resultados de un ensayo clínico controlado
    (1993) Ortega Soto, Héctor A.; Hernández Ávila, Carlos A.; Jasso, Antonio; Hasfura Buenaga, Cecilia A.; División de Investigaciones Clínica del Instituto Mexicano de Psiquiatría y Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, México, D.F.
    Objetivo: Comparar la eficiencia de la carbamazepina (CBZ) vs. el haloperidol (HLP) en el control de la sintomatología de pacientes con un trastorno afectivo bipolar en la fase de manía (DSM-III-R). Material y método: Se trata de un ensayo clínico controlado en el que se evaluaron pacientes internados con un episodio de manía agudo, sin importar su sexo y entre los 18 y los 55 años de edad. Se excluyeron a aquellos que hubieran recibido medicamentos psicotrópicos en las últimas dos semanas, que tuvieran alguna enfermedad física o alteración conductual que pusiera en riesgo su integridad física o la de los demás. Los pacientes se evaluaron con la Escala Breve de Apreciación Psiquiátrica (BPRS), la Escala para Manía de Bech-Rafaelsen (MAS) y la de DiMascio para Síntomas Extrapiramidales (DM) al inicio y después semanalmente por un lapso de 5 semanas. Los sujetos se asignaron aleatoriamente a uno de los dos grupos: CBZ o HLP, las dosis iniciales fueron de 600 mg y 15 mg al día respectivamente, en cápsulas idénticas (3 cápsulas). Si en las evaluaciones subsecuentes la mejoría era menor al 25% en las calificaciones del BPRS y el MAS, la dosis se incrementaba de una cápsula al día hasta un máximo de 8 por día. Resultados: Se estudió a 20 pacientes, 75% del sexo femenino y 25% del sexo masculino, con una edad promedio de 35.3±11.1 años. La severidad de la sintomatología fue similar en ambos grupos al inicio del estudio (MAS: CBZ 30.7±3.3 vs HLP 27.3±7.1; BPRS: CBZ 24.2±8 vs HLP 20.45±6.8). El ANOVA de un factor para medidas repetidas mostró un comportamiento similar de los grupos en la MAS (F(1,3) = 1.02, p = n.s.) y en el BPRS (F < 1) y una mejoría significativa a lo largo del tiempo, tanto en el MAS [F(5,5) = 29.98, p<0.001], como en el BPRS [F(5,5) = 25.42, p<0.001]. Esto se produjo desde la primera semana (MAS: CBz 23% vs. HLP 30% mejoría; BPRS: CBZ 30% vs. HLP 23% de mejoría). En contraste, las calificaciones del DM difirieron significativamente entre los grupos [F(1,13) = 63.16, p<0.001] y a lo largo del tiempo [F(5,5) = 4.71, p<0.001]; las calificaciones finales fueron: CBZ 0.17±0.41 vs. HLP 4.6±2.5. Se observó, una frecuencia mayor de cuadros de agitación psicomotriz en el grupo de CBZ (50%) que en el de HLP (10%). Conclusiones: Los datos muestran un efecto antimaniaco de la CBZ similar al del HLP por lo que se sugiere como manejo único y de primera elección en pacientes con un episodio agudo de manía poco agitados.
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    Criterios diagnósticos para investigación
    (1996) Ortega Soto, Héctor A.; División de Investigaciones Clínicas. Instituto Mexicano de Psiquiatría. Calz. México-Xochimilco 101, San Lorenzo Huipulco 14370, México, D.F. Coordinación de Investigación. Departamento de Psiquiatría y Salud Mental. Facultad de Medicina. Universidad Autónoma de México.
    Aunque se han elaborado muchos sistemas de clasificación de las enfemedades mentales, pocos se han desarrollado especificamente para ser utilizados en las actividades de investigación. En este documento se revisan los 4 principales sistemas de clasificación diagnóstica que se utilizan en estas tareas. Los dos primeros "Criterios Diagnósticos para Investigación (RDC)" y los "Criterios Diagnósticos para Investigación en Psiquiatría" fueron creados, como lo indica su nombre para utilizarse expresamente con este fin. Estos sistemas dieron lugar a que el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales cambiara su enfoque y utilizará las definiciones operacionales y los árboles de decisión. Así, las últimas ediciones de este manual. DSM-III, DSM-III-R y DSM-IV se han utilizado con mucha frecuencia en la investigación. Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud publica por primera vez en su historia un sistema de clasificación para ser utilizado especialmente en tales tareas. El factor común en todos los sistemas implementados para usarse en investigación es lo riguroso de los puntos de corte, de manera que se conformen grupos de pacientes claramente enfermos y semejantes entre si. Toda la investigación, desde la biomédica hasta la sociomédica, descansa en la validez de los sistemas diagnósticos, de ahí la importancia de esta revisión.
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    Depresión en la esquizofrenia
    (1994) Gracia Perales, Sergio; Ortega Soto, Héctor A.
    El síndrome que acompaña generalmente a la esquizofrenia es la depresión. Estos síntomas depresivos han sido reconocidos y descritos desde la época de Kraeplin y Bleuler, pero su significado sigue siendo controvertido para el pronóstico de esta enfermedad. Los síntomas que contribuyen al diagnóstico de un episodio depresivo mayor, no son necesariamente exclusivos de la depresión y se pueden sobreponer a los síntomas del síndrome negativo, de la aquinesia o a los síntomas prodrómicos de una recaída psicótica. Pese a que durante los últimos años se le ha dado más atención al estudio y manejo de la depresión en la esquizofrenia, aún es incierto el diagnóstico y tratamiento de esta entidad nosológica.
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    Efecto de la administración crónica anticolinérgicos sobre los receptores muscarínicos cerebrales
    (1990) Ortega Soto, Héctor A.; Chávez, José Luis; División de Investigaciones Clínicas. Instituto Mexicano de Psiquiatría. Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco 14370 México, D.F.
    Se administró a ratas adultas jóvenes tratamiento durante 21 días, con antimuscarínicos de acción central, con el fin de identificar los efectos que esta maniobra tiene sobre los receptores muscarínicos a nivel de cuerpo estriado y la corteza cerebral. Se observó que los cambios son más importantes en el estriado que en la corteza y consisten, como era de esperarse, en un aumento en la densidad de receptores (Bamax) y en la constante de disokciación (Kd). La atropina y el trihexifenidil dieron lugar a los cambios más importantes; el biperiden, a modificaciones moderadas, en tanto que la bornaprina casi no produjo cambios. Estos resultados sugieren que aunque en la clínica los antiparkinsónicos habitualmente son utilizados como equivalentes, pueden no serlo.
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    Efectos de los neurolepticos en hormonas y receptores
    (1986) Ortega Soto, Héctor A.; Solano, Sara; Torner, Ma. de la Luz; Forray, Carlos; Bayón, Alejandro; De la Fuente, Juan Ramón; Jasso, Antonio; División de Investigaciones Clínicas, Instituto Mexicano de Psiquiatría.
    Los neurolépticos (NLP) son sustancias químicas heterogéneas que se utilizan ampliamente en la clínica psiquiátrica. Todos producen: sedación, control de la sintomatología psicótica, síntomas extrapiramidales (SEP) e hiperprolactinemia. Todo parece indicar que estos efectos expresan la actividad antidopaminérgica de los NLPs. Sin embargo, la potencia de cada droga en cada una de estas respuestas no siempre es paralela. Se postula que dilucidar las causas de estas diferencias es de gran interés teórico y práctico. Como una aproximación a la resolución de esta problemática se propone explorar la interrelación de los sistemas dopaminérgico y colinérgico centrales mediante la investigación de las respuestas extrapiramides y de prolactina en pacientes expuestas a NLP a quienes, además se les determine, mediante ensayos de radio receptor, las actividades antidopaminérgica y antimuscarínica en el suero. Se presentan los resultados preliminares del estudio que se lleva a cabo con esta estrategia en 66 pacientes.
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    Estudios postmortem de paciente esquizofrénicos: Una revisión de la literatura internacional
    (1985) Ortega Soto, Héctor A.; Clínica de Estudios Especiales. IMP.
    Se revisan los estudios anatomopatológicos y neuroquímicos realizados durante los últimos 15 años en cerebros de pacientes esquizofrénicos, analizando su relación con las hipótesis biológicas acerca de la etiología y fisiopatología de la esquizofrenia. Las lesiones anatomopatológicas más frecuentemente reportadas son la gliosis y los cambios inespecíficos compatibles con el daño crónico. Las alteraciones neuroquímicas que parecen más sólidas son un aumento en las concentraciones cerebrales de norepinefrina en los pacientes esquizofrénicos paranoides, y un aumento en la densidad de receptores a la dopamina D2, en el cuerpo estriado y en el núcleo accumbens de grupos heterogeneos de esquizofrénicos. Se resumen y consideran, por primera vez, las evidencias postmortem de alteraciones en los sistemas peptidérgicos centrales en la esquizofrenia.
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    Niveles sanguíneos de los neurolépticos
    (1986) Ortega Soto, Héctor A.; División de Investigaciones Clínicas. Instituto Mexicano de Psiquiatría, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, 14370, México D.F.
    La determinación de los niveles sanguíneos de las drogas antipsicóticas podría, eventualmente, proporcionar: una guía para determinar las dosis terapéuticas óptimas y un margen de seguridad dentro de un rango de dosis, una manera de discriminar a los pacientes refractarios, la información farmacocinética necesaria para ajustar adecuadamente las dosificaciones, la posibilidad de predecir los efectos terapéuticos y una ayuda en la selección de la droga para cada caso en particular. Evidentemente, estos puntos son de una gran trascendencia para la clínica, lo que ha dado lugar a un creciente interés en la investigación de las relaciones entre los niveles sanguíneos de los neurolépticos y diversas respuestas: la antipsicótica, la extrapiramidal y la endócrina. En el presente documento se revisan, en primer término, las técnicas de laboratorio que se han utilizado con mayor frecuencia para la cuantificación de las concentraciones de los neurolépticos en las muestras biológicas: cromatografía, radioinmunoanálisis y ensayo de radio-receptor. En segundo lugar se analiza la información disponible acerca de los antipsicóticos de uso más frecuente en nuestro medio, abordándose aspectos farmacocinéticos, estudios referentes a las relaciones entre los niveles sanguíneos de la droga y los tres tipos de respuestas mencionadas, así como la influencia de otras drogas en las concentraciones sanguíneas de los antipsicóticos. Finalmente, se comenta la información presentada y se señala su relevancia para la práctica clínica.
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    Tratamiento farmacológico de las crisis de angustia. Reporte comparativo de la eficacia y seguridad del alprazolam y la imipramina en un estudio controlado
    (1991) Berlanga, Carlos; Canetti, Alicia; Chávez, Enrique; De la Fuente, Juan Ramón; Lara, Ma. del Carmen; León, Carlos; Nicolini, Humberto; Ontiveros, Martha; Ortega Soto, Héctor A.; Sepúlveda, Javier; División de Investigaciones Clínicas del Instituto Mexicano de Psiquiatría
    En las nuevas clasificaciones de los trastornos de ansiedad se separó a las crisis de angustia de la ansiedad generalizada. La característica principal de las crisis de angustia es que el paciente haya tenido uno o más ataques de pánico. Este diagnóstico se acepta cada vez más entre los investigadores. Al igual que el cambio de diagnóstico, los tratamientos para las crisis de angustia se han diversificado, pues a pesar de que las benzodiacepinas convencionales no mejoran los ataques de pánico, hay una triazolobenzodiacepina llamada alprazolam, que sí es efectiva en el tratamiento de las crisis de angustia y en la agorafobia con ataques de pánico. Este trabajo tiene por objeto informar acerca de los resultados obtenidos en la muestra mexicana de la Segunda Fase del Estudio Colaboratorio Nacional sobre Pánico, comparando los resultados del alprazolam, la imipramina y el placebo, administrados a pacientes con crisis de angustia. Se planeó que el tratamiento durara ocho semanas. El protocolo del estudio pretendía alcanzar la dosis efectiva a la tercera semana. Se analizó la eficacia y la seguridad de los medicamentos al ingresar el paciente, en la línea basal, y a la primera, a la cuarta, a la sexta y a la octava semanas. Se distribuyó aleatoriamente en los tres grupos a 73 pacientes, pero sólo a 70 se les pudo evaluar. El 54% pertenecía al sexo femenino, y la edad promedio de los pacientes del estudio era de 33 años. El 89% de los pacientes que tomaron alprazolam, el 82% de los que tomaron imipramina y el 55% de los que tomaron placebo, permanecieron hasta el final del estudio. De acuerdo con los resultados, los grupos que mejoraron más fueron los que tomaron medicamentos activos (P=0.02). Al finalizar la primera semana de tratamiento, 42% de los pacientes que tomaban alprazolam, 15% de los que tomaban imipramina y 9% de los que tomaban placebo dejaron de tener ataques de pánico. Al finalizar la octava semana se observó lo mismo en el 67% de los pacientes que tomaban imipramina, en el 52% de los que tomaban alprazolam y en el 42% de los que tomaban placebo. La Escala Global de Mejoría Aplicada por el Médico, mostró algunas diferencias entre los grupos durante las dos primeras semanas de tratamiento (P=0.01). Al finalizar el estudio, los pacientes que tomaban imipramina y alprazolam habían mejorado más que los que habían tomado placebo (P=0.001 y P=0.002, respectivamente). Estos resultados se obtuvieron con una dosis media de 4 mg. de alprazolam al día y con 150 mg. de imipramina al día. Nuestros resultados son similares a los encontrados por el Estudio Colaborativo Nacional. Los dos medicamentos fueron más efectivos que el placebo a lo largo de las ocho semanas. El alprazolam fue mejor aceptado por los pacientes y su eficacia inicial fue más rápida, pero al finalizar el estudio, la imipramina mostró tener la misma eficacia. En general, los dos medicamentos fueron igualmente tolerados. Ninguno produjo efectos adversos. Sin embargo, los pacientes que tomaron alprazolam experimentaron más sedación y problemas motores, mientras que los pacientes que tomaron imipramina tuvieron trastornos en el sueño y aumentaron de peso. Cuando el médico se ve ante la necesidad de decidir sobre la mejor manera de tratar a los pacientes que padecen crisis de angustia, deberá tener presente la notable evidencia de la eficacia de estos medicamentos.