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Item La demanda de drogas: México en la perspectiva internacional(Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2003) Medina-Mora, Ma. Elena; Rojas Guiot, Estela; Directora de Investigaciones epidemiológicas y Psicosociales, Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuentes. Calz. México-Xochimilco 101, 14370, México, D.F.; medinam@imp.edu.mxEn la actualidad, se ha reconocido ampliamente que el abuso de drogas constituye un problema global y que, por lo tanto, son necesarias soluciones también globales que requieren una cooperación internacional, ya que las fronteras entre los países productores, distribuidores y consumidores han desaparecido. La mayor parte de las actividades relacionadas con el narcotráfico depende del mercado de las drogas, que a su vez también se rige por los ciclos de consumo, las oportunidades para el cultivo, la producción y el contrabando de éstas, y por las actitudes públicas relativas al abuso. Este artículo presenta un panorama de las tendencias internacionales del abuso de drogas y dentro de este contexto aborda con más detalle dicho problema, en México. A veces es difícil obtener información segura y por lo tanto no se dispone de una evaluación de las actividades ilícitas. Los cálculos obtenidos mediante encuestas y otros tipos de estudios, realizados en distintos países, podrían diferir más bien debido a las metodologías que a las variaciones en los índices del consumo de drogas. A pesar de estas limitaciones, destacan algunas tendencias mundiales obtenidas mediante el análisis de los datos que documentan los países miembros de las Naciones Unidas, los informes anuales del International Narcotics Control Board y los estudios epidemiológicos llevados a cabo en México a partir de 1970. Las Naciones Unidas han calculado que alrededor del mundo, 185 millones de personas consumen drogas, principalmente la Cannabis (mariguana y hashish) (96%). A ésta le siguen los opiáceos (heroína, morfina y opio) (87%), cocaína y sus derivados (81%), los inhalables (cuyo consumo está disminuyendo) y los estimulantes del tipo de las anfetaminas, entre los cuales la forma de metanfetamina, llamada “éxtasis”, es consumida por 0.1% de la población global. Estas tendencias mundiales también se observan en México, aunque desde luego, existen variaciones geográficas con respecto a la demanda de tratamiento para el abuso de drogas, que van ligadas a la disponibilidad de las substancias y a factores socio-culturales. La mayor demanda de tratamiento por el consumo de cocaína se ubica en el continente americano, mientras que en Europa, Asia y Australia se debe al uso de heroína; en Africa responde al consumo de la Cannabis y en Japón a los estimulantes del tipo de las anfetaminas. La producción ilícita de opio en Afganistán se trata con cierto detalle dentro del contexto de los factores económicos, políticos y geo-estratégicos que condujeron a ese país a producir 79% del opio ilícito mundial. A pesar de que en el año 2000 se redujo la producción, ésta aún representaba 70%. La erradicación de la producción en los países vecinos contribuyó también a que Afganistán se convirtiera en una fuente alterna de producción mundial de opio. Los hechos del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York, han propiciado la colocación de cantidades considerables de opio ilícito en el mercado, y por lo tanto hay una mayor disponibilidad de este tipo de drogas, factores que influyen tanto en el consumo como en la demanda de tratamiento a nivel mundial. Colombia y México producen opio y heroína para mercados locales especialmente para el de Norteamérica. En México se observa un incremento en el consumo de cocaína y heroína principalmente en algunas áreas de la zona fronteriza con los Estados Unidos de Norteamérica aunado también a un aumento de la demanda de tratamiento. El uso de la heroína conduce a problemas serios de abuso y riesgo de dependencia, y su uso y el de otras substancias administradas por vía intravenosa, son responsables de la transmisión de enfermedades infecciosas tales como el VIH y el SIDA, la hepatitis y la tuberculosis. Noventa y ocho por ciento de la producción mundial de cocaína se produce principalmente en Colombia, Perú y Bolivia y se distribuye a través del Caribe y de México. Su uso está disminuyendo en Bolivia y aumentando en algunos países europeos y en México. La Cannabis se produce mundialmente y en casi todas las latitudes, aunque la mayor parte se localiza al norte de Africa. Actualmente es la droga más consumida tanto a nivel mundial como en México, y se observa un incremento de aproximadamente 60% entre 1988 y 1998. En México los inhalables todavía son utilizados por niños que trabajan en la calle, pero existe una disminución en las cifras de este consumo en otros sectores de la población donde ha sido desplazado por la cocaína. Las drogas sintéticas, principalmente los alucinógenos tales como el LSD, se empezaron a consumir en la década de 1950 y, en la de 1990 el uso de estimulantes del tipo de las anfetaminas resurgió entre los jóvenes ligado a sus estilos de vida e identidad de grupo. A mediados de la década de 1990 se reconoció que el consumo de estas sustancias constituía un problema mundial que afectaba aproximadamente a seis de cada 1000 personas de 15 años de edad en adelante, de los cuales 0.1% usaba el “éxtasis”. En México éste es consumido por 0.1% de la población entre los 12 y los 65 años de edad. En este contexto, los países miembros de las Naciones Unidas firmaron una Declaración de Principios sobre la Reducción y Demanda de Drogas en la que se establece la necesidad de desarrollar políticas globales basadas en la evaluación del problema de las drogas en cada país con el fin de llegar a acuerdos también globales que conduzcan a un abordaje balanceado de la reducción de la oferta y la demanda, tomando en cuenta a las poblaciones vulnerables o con necesidades específicas, propagando información e instrumentando programas de entrenamiento y coordinación entre los países para asegurar el derecho de todas las personas a un estado de bienestar.Item Extensión del consumo de drogas en México: Encuesta Nacional de Adicciones. Resultados nacionales(1989) Medina-Mora, María Elena; Tapia Conyer, Roberto; Sepúlveda, Jaime; Otero Monrreal, Rosa; Rascón, María Luisa; Solache, Graciela; Lazcano, Federico; Villatoro, Jorge; Mariño, María del Carmen; López, Elsa Karina; De la Serna, Janet; Rojas Guiot, EstelaSe presentan los resultados nacionales del uso de drogas de la Encuesta Nacional de Adicciones, que llevaron a cabo durante 1988 la Dirección General de Epidemiología y el Instituto Mexicano de Psiquiatría de la Secretaría de Salud. Se obtuvo información sobre la prevalencia del uso de drogas no médicas: inhalables; mariguana y hashish; cocaína y otros derivados de la coca; alucinógenos; opio y heroína; así como del uso, fuera de prescripción, de drogas médicas: analgésicos narcóticos, sedantes, tranquilizantes, anfetaminas y otros estimulantes. La encuesta se realizó en una muestra de individuos entre 12 y 65 años de edad, utilizando el Marco Muestral Maestro de la Secretaría de Salud. Se consideraron únicamente localidades urbanas de más de 2,500 habitantes, que representan el 65% de la población total del país. El diseño de la muestra fue polietápico y estratificado; se entrevistó a un solo individuo por hogar, y los resultados se analizaron considerando la diferencia en la probabilidad de selección. La muestra permitió obtener resultados a nivel nacional y para siete regiones del país. Se entrevistó a un total de 12,557 individuos y se logró una tasa de respuesta del 84%. Los resultados indican que en el país existe un total de 1,374,994 individuos que han consumido una o más drogas, y que representan el 4.31% de la población considerada en el estudio; los usuarios activos en el momento del estudio (uso dentro de los 30 días anteriores a la entrevista), representan un 0.80% de la población. La población masculina joven (12 a 34 años) es la más afectada; la prevalencia total y actual en este grupo fue de 7.90% y 1.70%, respectivamente. Las drogas más consumidas por la población total estudiada fueron la mariguana (2.56%), los tranquilizantes (0.71%), los inhalables (0.66%), las anfetaminas (0.65%) y la cocaína (0.28%). La heroína fue reportada solamente por 0.09 por ciento de la población.Item Medición del uso de drogas en estudiantes de educación media y media superior del Distrito Federal y zona conurbada, 1989(1991) De la Serna José, Janet; Rojas Guiot, Estela; Estrada, Miguel Angel; Medina-Mora, Ma. Elena; División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales. Instituto Mexicano de Psiquiatría, Calz. México-Xochimilco 101, Tlalpan, 14370, México, D.F.El presente artículo describe, esencialmente, los resultados de prevalencia del uso de drogas obtenidos de un estudio llevado a cabo en 1989, con una muestra representativa de estudiantes de enseñanza media y media superior, es decir de secundarias, preparatorias o equivalentes y escuelas técnicas o comerciales, tanto oficiales como particulares del Distrito Federal (16 delegaciones políticas ) y zona conurbada (Naucalpan y Nezahualcóyotl). Los datos de medición de 1989 se compararon con los resultados de prevalencia para el D.F. y zona conurbada de la Encueste Nacioanl de Escuelas de 1986. Entre los principales resultados se encuentran los siguientes: La prevalencia del uso de drogas en esta medición es de 12.3%, correspondiente a los estudiantes que experimentaron con algún tipo de droga; por otro lado, los porcentajes más recientes sobre el consumo de drogas --en el mes previo al levantamiento de la encuesta-- se sitúan alrededor del 1% y el uso diario o casi siario es todavía más bajo. Es importante resaltar que el 22% de los usuarios de drogas muestra haber tenido por lo menos uno de los cuatro problemas investigados*, lo cual significa que en promedio, la mayoría no llega ni a un problema. Finalmente, se muestran los resultados de la información que han recibido los jóvenes respecto al uso de drogas; de quién la han recibido; qué tipo de actitudes presentan éstos; y si existe en ellos una comciencia del riesgo que representa el consumo de drogas. *Problemas con la policía, problemas médicos, deseo de consumir menos droga y el que sus padres piensen que usa demasiada droga.Item Mujer, pobreza y adicciones(2003) Medina-Mora, María Elena; Rojas Guiot, Estela; medinam@imp.edu.mxEl consumo de drogas es un problema complejo que se recrudece cuando se presenta entre la población femenina, debido tanto a su condición biológica de una mayor vulnerabilidad como al rol social que se le ha adjudicado en contraste con el varón, lo cual se complica aún más cuando el fenómeno se presenta entre las mujeres pobres, por la inequidad que conlleva esta condición económica, puesto que estos tres factores unidos les representa un mayor número de problemas a todos los niveles. Los resultados de distintas investigaciones llevadas al cabo en nuestro país, reflejan que el consumo de tabaco, alcohol y drogas ha aumentado a través del tiempo entre las mujeres, principalmente en lo que se refiere a las bebidas alcohólicas y a drogas como la cocaína. Por consiguiente, se sugiere que los programas de tratamiento que vayan a ser dirigidos para esta población se basen en las condiciones y necesidades específicas de las mujeres.Item Percepción del riesgo del uso de drogas en una muestra de estudiantes del D.F.(1993) López Lugo, Elsa Karina; Villatoro Velázquez, Jorge Ameth; Juárez García, Francisco L.; Carreño García, Silvia; Acevedo Corona, Maricarmen; Rojas Guiot, Estela; Investigadores de tiempo completo de la División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales del Instituto Mexicano de Psiquiatría.El objetivo del presente trabajo fue conocer la percepción del riesgo y el contexto de tolerancia social hacia el consumo de drogas, en diferentes tipos de usuarios (no usuarios, monousuarios y poliusuarios) tanto en hombres como en mujeres. La población de interés fue una muestra aleatoria estratificada de estudiantes del D.F, Naucalpan y Nezahualcóyotl (n=3600), a quienes se les aplicó un cuestionario previamente validado y empleado en diferentes estudios. Los resultados nos indican que hay diferencias entre los grupos de usuarios, así como entre hombres y mujeres en ambas variables; de manera que los monousuarios y los poliusuarios manifiestan una percepción de riesgo menor y un contexto de mayor indiferencia hacia el consumo de drogas, que los no usuarios; lo que confirma lo indicado por Castro. En tanto, que los hombres perciben significativamente un menor riesgo hacia el consumo de drogas y una mayor tolerancia que las mujeres, aunque la diferencia entre las medias de estos dos grupos es pequeña.Item Prevalencia de abuso sexual en estudiantes y su relación con el consumo de drogas(1998) Ramos Lira, Luciana; Saldívar Hernández, Gabriela; Medina Mora, María Elena; Rojas Guiot, Estela; Villatoro Velázquez, Jorge; Investigadores de la División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales. Instituto Mexicano de Psiquiatría (IMP), México.Objetivo. Determinar la prevalencia de abuso sexual en estudiantes de secundaria y preparatoria, hombres y mujeres, de todo el país, así como su relación con el consumo de drogas. Material y métodos. Los datos fueron obtenidos de la Encuesta Nacional de uso de Drogas en la Comunidad Escolar, llevada a cabo en noviembre y diciembre de 1991, en la que fueron encuestados un total de 61 779 alumnos, 51.8 por ciento hombres y 47.1 por ciento mujeres, con una media de edad de 14.4 años. Se utilizó un instrumento autoaplicado, en el que el abuso sexual fue explorado tanto desde la perspectiva de quienes lo han experimentado tanto desde la perspectiva de quienes lo han experimentado -víctimas-, como desde quienes lo han ejercido -agresores. Resultados. La prevalencia de adolescentes víctimas de abuso sexual fue de 4.3 por ciento, y no se enconraron diferencias estadísticamente significativas entre sexos. La prevalencia de agresores fue de 2.5 por ciento; los adolescentes varones habián coercionado sexualmente a otra persona en proporción significativamente mayor que las mujeres. Estas sufrieron el abuso a edades menores en un porcentaje significativamente más alto que los hombres. Asimismo, notificaron una proporción más elevada de abusos por parte de familiares, mientras que los hombres mencionaron principalmente a los amigos como los agresores más frecuentes. Tanto las víctimas como los agresores de ambos sexos, reportaron un cosumo de drogas significativamente mayor que los estudiantes sin estos antecedentes. Conclusiones. Se enfatizan las diferencias en la experiencia de abuso sexual de mujeres y hombres como víctimas y como agresores. En particular, se discute el hecho de que el abuso sexual en varones sea principalmente extrafamiliar, así como el riesgo mayor que tienen las mujeres de ser víctimas de abuso sexual intrafamiliar en edades tempranas. Asimismo, se plantea la necesidad de abordar las consecuencias, en la salud mental, del abuso sexual infantil y adolescente y del consumo de drogas, considerando las particularidades de cada género(AU)Item Prevalencia de consumo de drogas en población escolar(1993) Rojas Guiot, Estela; Galván Reyes, Jorge; Carreño García, Silvia; Villatoro Velásquez, Jorge; Medina-Mora, María Elena; Juárez García, Francisco; Berenzon Gorn, Shoshana; López Lugo, Elsa; Ñéquiz Rocha, Guadalupe; Instituto Mexicano de Psiquiatría. Calz. México-Xochimilco 101, Tlalpan 14370, México, D.F.El presente trabajo da a conocer algunos resultados sobre prevalencia de uso de drogas entre estudiantes de secundarias y preparatorias y algunas variables asociadas que se derivan de la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas en la Comunidad Escolar, llevada a cabo por el Instituto Mexicano de Psiquiatría y la Dirección de Educación Extraescolar de la Secretaría de Educación Pública en 1991; estos datos corresponden a las seis entidades siguientes: Jalisco, Distrito Federal, Baja California, Tamaulipas, Chiapas y Oaxaca. Entre los datos obtenidos más relevantes están: las drogas más consumidas por los estudiantes son el tabaco y el alcohol, las demás sustancias tóxicas tienen cifras menores, las preferidas continúan siendo los inhalables especialmente entre los de sexo masculino, le siguen la mariguana y las anfetaminas. Sobresale el hecho de que por primera vez esta población informa que ha experimentado con "crack". Los estados con índices de consumo mayores fueron Baja California, Jalisco y el Distrito Federal, esto coincide con los datos de investigaciones realizadas anteriormente. Con respecto a variables asociadas como son la percepción de disponibilidad de algunas drogas, mencionan que es más fácil conseguir la mariguana que drogas como la heroína o la cocaína, los porcentajes de uso de estas sustancias entre amigos y compañeros en la escuela son mayores en las entidades que presentaron los índices de consumo más elevados.Item Prevalencia de trastornos mentales y uso de servicios: Resultados de la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica en México(Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2003) Medina-Mora, Ma. Elena; Borges, Guilherme; Lara Muñoz, Carmen; Benjet, Corina; Blanco Jaimes, Jerónimo; Fleiz Bautista, Clara; Villatoro Velázquez, Jorge; Rojas Guiot, Estela; Zambrano Ruíz, Joaquín; Casanova Rodas, Leticia; Aguilar-Gaxiola, Sergio; Directora de Investigación Epidemiológica y Psicosocial. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente- Calz. México Xochimilco 101, 14370. México D.F.; medinam@imp.edu.mxEste estudio forma parte de la iniciativa 2000, de la Organización Mundial de la Salud en Salud Mental; describe la prevalencia de trastornos psiquiátricos, la comorbilidad, las variaciones en la distribución geográfica de los trastornos, los correlatos sociodemográficos y la utilización de servicios en la población urbana adulta. La Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica (ENEP) se basa en un diseño probabilístico, multietápico y estratificado para seis regiones a nivel nacional, cuya población blanco fue la población no-institucionalizada, que tiene un hogar fijo, de 18 a 65 años de edad y que vive en áreas urbanas (población de más de 2,500 habitantes). La tasa de respuesta ponderada a nivel del hogar fue de 91.3%, y a nivel individual fue de 76.6%. El instrumento utilizado es la versión computarizada del CIDI (versión certificada 15) que proporciona diagnósticos de acuerdo con el DSM IV y la CIE-10. En este artículo se presentan los diagnósticos de acuerdo con la CIE-10. El CIDI contiene además módulos sobre las características sociodemográficas de los entrevistados, condiciones crónicas, farmacoepidemiología, discapacidad y uso de servicios. La confiabilidad y la validez han sido ampliamente documentadas. La traducción de la encuesta al español fue realizada conforme a las recomendaciones de la OMS. Los encuestadores fueron personas con previa experiencia en levantamiento de encuestas entrenados para este estudio. Alrededor del 54% de la muestra fueron mujeres, 40% tenían entre 18 y 29 años y 68% tuvo únicamente estudios primarios. El 28.6% de la población presentó algunos de los 23 trastornos de la CIE alguna vez en su vida, el 13.9% lo reportó en los últimos 12 meses y el 5.8% en los últimos 30 días. Por tipo de trastornos, los más frecuentes fueron los de ansiedad (14.3% alguna vez en la vida), seguidos por los trastornos de uso de sustancias (9.2%) y los trastornos afectivos (9.1%). Los hombres presentan prevalencias más altas de cualquier trastorno en comparación con las mujeres (30.4% y 27.1%, alguna vez en la vida, respectivamente). Sin embargo, las mujeres presentan prevalencias globales más elevadas para cualquier trastorno en los últimos 12 meses (14.8% y 12.9%). Al analizar los trastornos individuales, las fobias específicas fueron las más comunes (7.1% alguna vez en la vida), seguidas por los trastornos de conducta (6.1%), la dependencia al alcohol (5.9%), la fobia social (4.7%) y el episodio depresivo mayor (3.3%). Los tres principales trastornos para las mujeres fueron las fobias (específicas y sociales), seguidas del episodio depresivo mayor. Para los hombres, la dependencia al alcohol, los trastornos de conducta y el abuso de alcohol (sin dependencia). La ansiedad de separación (mediana de inicio de 5 años) y el trastorno de atención (6 años) son los dos padecimientos más tempranos. La fobia específica (7 años), seguida por el trastorno oposicionista (8 años), aparecen después. Para los trastornos de la vida adulta, los trastornos de ansiedad se reportaron con edades de inicio más tempranas, seguidos por los trastornos afectivos y por los trastornos por uso de sustancias. La región centro-oeste es la que presenta la prevalencia más elevada de trastornos en la vida (36.7%) explicada por el elevado índice de trastornos por uso de sustancias. Esta región también muestra la prevalencia más elevada de trastornos afectivos en los últimos 30 días (2.5%), la región conformada por las tres áreas metropolitanas muestra la prevalencia más elevada de trastornos de ansiedad (3.4%) y la región norte presenta mayores trastornos por uso de sustancias (1.7%). Solamente uno de cada 10 sujetos con un trastorno mental recibieron atención, sólo uno de cada cinco con dos o más trastornos recibieron atención, y sólo uno de cada 10 con tres o más trastornos obtuvieron atención.Item Prevalencia del consumo de drogas en la población escolar(1993) Rojas Guiot, Estela; Medina-Mora, María Elena; Galván Reyes, Jorge; Juárez García, Francisco; Carreño García, Silvia; Berenzon Gorn, Shoshana; Olmedo Carranza, Raúl; Ortíz Villaseñor, Efrén; Nequis, Guadalupe; División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales, Instituto Mexicano de Psiquiatría, Calz. México-Xochimilco 101, col. San Lorenzo-Huipulco, Tlalpan, 14370 México, D.F.El presente trabajo da a conocer algunos resultados sobre la prevalencia del uso de drogas entre los estudiantes de secundaria y preparatoria, así como algunas variables asociadas que se derivan de la Encuesta Nacional del Uso de Drogas en la Comunidad Escolar, llevada a cabo en 1991 por el Instituto Mexicano de Psiquiatría y la Dirección General de Educación Extraescolar de la Secretaría de Educación Pública. Estos datos corresponden a los estados de Jalisco, Distrito Federal, Baja California Norte, Tamaulipas, Chiapas y Oaxaca; entre los más relevantes están los siguientes: las drogas que más consumen los estudiantes son el tabaco y el alcohol; las demás sustancias se consumen en menor grado; las preferidas continúan siendo las inhalables, especialmente entre los estudiantes de sexo masculino; le siguen la mariguana y las anfetaminas. Es de notarse que por primera vez, esta población informa haber experimentado concrack. Los estados con un mayor índice de consumo fueron Baja California, Jalisco y el Distrito Federal, lo cual coincide con los datos obtenidos en las investigaciones realizadas anteriormente. Respecto a las variables asociadas, como son la percepción de la disponibilidad de algunas drogas y el consumode ésta sustancias entre los amigos y compañeros de escuela, los porcentajes son mayores en aquellas entidades que obtuvieron los índices más altos de consumoItem Riesgos asociados al consumo de alcohol durante el embarazo en mujeres alcohólicas de la ciudad de México(Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2007) Berenzon Gorn, Shoshana; Romero Mendoza, Martha; Tiburcio Sainz, Marcela; Medina-Mora Icaza, Ma. Elena; Rojas Guiot, Estela; Investigadora de la Dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente; romerom@imp.edu.mxEl alcoholismo constituye uno de los primeros problemas de salud pública en la mayoría de los países y afecta de manera diferencial a hombres y mujeres. El impacto que tiene el consumo de sustancias en la vida y salud de las mujeres se relaciona con los roles, funciones y expectativas que les son asignados, entre ellas el cuidado y continuidad de la familia. Es por eso que la ingesta de alcohol durante el embarazo representa una problemática particular debido a que afecta la salud de la madre y la del producto. Durante el embarazo la mujer alcohólica tiene un riesgo elevado de presentar importantes complicaciones obstétricas. Además, aumenta el riesgo de que los niños nazcan con bajo peso, diversas anomalías congénitas y afecta el desarrollo conductual y del aprendizaje. En un estudio de casos y controles realizado en el Estado de México, se encontró que el 11% de las entrevistadas había ingerido bebidas alcohólicas durante el embarazo; el 5% de las madres del grupo control y 2% de los casos bebió durante la lactancia; no obstante, en el modelo de regresión logística ninguna de las variables consideradas predijo la mortalidad postnatal. Por otra parte, un análisis de regresión logística realizado con datos de la Encuesta Nacional de Adicciones de 1988 documenta que el consumo de alcohol durante el embarazo es un factor de riesgo para tener bebés con malformaciones congénitas (OR=3.4). Como se observa, los datos sobre lo que ocurre en México provienen de investigaciones realizadas en población general, por lo tanto, los objetivos de este trabajo son: 1) analizar las características de la ingesta de alcohol en un grupo de mujeres que acudieron a tratamiento por problemas de alcoholismo, 2) identificar los antecedentes familiares de consumo de alcohol en este grupo de mujeres y 3) conocer las consecuencias del consumo en los hijos. Se realizó un estudio de casos en donde se entrevistaron a 200 mujeres que solicitaron ayuda para tratar problemas relacionados con su manera de beber, en dos clínicas de tratamiento de la Ciudad de México. Se utilizó la versión en español del CIDI-SAM y otras secciones para evaluar la ingesta de alcohol durante el embarazo y la lactancia y antecedentes familiares de consumo. Las entrevistas se realizaron por personal de las dos clínicas, se solicitó la colaboración voluntaria de las entrevistadas y se dio una breve explicación sobre los objetivos de la investigación, haciendo énfasis en el carácter confidencial de los datos. Los diagnósticos de dependencia al alcohol se obtuvieron a través de los criterios propuestos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Ciento treinta y cuatro mujeres reportaron haber estado embarazadas alguna vez, 57.5% de ellas consumió algún tipo de bebida durante el período de gestación. En este grupo se encontró un porcentaje elevado de antecedentes familiares de consumo (93.5%), sobre todo en padres y hermanos; el 70.3% de las mujeres que bebieron durante su embarazo cubrió por lo menos 3 de los 7 indicadores de dependencia del DSM-IV. El 12% de las mismas presentó aborto espontáneo, 13.7% parto prematuro; 5.5% muerte fetal; 6.8% anomalías congénitas y 13.7% tuvieron bebes con bajo peso. Los análisis de regresión logística mostraron que el consumo de alcohol durante el embarazo aumenta 7.9 veces el riesgo de tener hijos prematuros y 2.1% de que los hijos consuman alcohol posteriormente. La severidad de la dependencia aumenta el riesgo de tener hijos de bajo peso (OR=3.7), y que éstos desarrollen problemas de consumo ulteriormente (OR=2.7). Del mismo modo, el consumir todos o casi todos los días incrementa el riesgo de que los hijos tengan problemas con su manera de beber (OR=2.9). Se identificó que el tener hermanos alcohólicos (OR=2.11) y el cubrir los criterios de dependencia severa (OR=2.21) son factores que predicen el consumo de alcohol durante el embarazo. Los resultados coinciden con otras investigaciones que reportan historia familiar positiva de abuso de alcohol en mujeres con problemas de alcoholismo. Por otro lado, la proporción de mujeres que suprimieron el consumo durante la gestación (42.5%) es superior a la referida por otros autores. Las prevalencias de aborto espontáneo, muerte fetal y anomalías congénitas encontradas son superiores a lo reportado en población general. Los hallazgos sugieren que existen mayores dificultades de suprimir el consumo entre las mujeres que tienen dependencia más severa. El impacto de la exposición al alcohol durante el período de gestación responde a un modelo complejo en el que interactúan diversos factores, por lo tanto se requieren más estudios longitudinales para determinar el peso de cada una de las variables involucradas y la naturaleza de la relación entre ellas.Item Tendencias del consumo de drogas de 1998 a 2005 en tres ciudades de la zona norte de México: Ciudad Juárez, Monterrey y Tijuana(Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2009) Rojas Guiot, Estela; Fleiz Bautista, Clara; Villatoro Velázquez, Jorge; Gutiérrez López, María de Lourdes; Medina-Mora Icaza, María Elena; Investigadores de tiempo completo del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz; fleiz@imp.edu.mxEl consumo de drogas en México ha ido en aumento. En la década de 1970, el Instituto Nacional de Psiquiatría realizó las primeras encuestas de hogares sobre el tema de las adicciones en población de distintas ciudades del país: la Ciudad de México, La Paz, B.C.S.; Mexicali, B.C.; Monterrey, N.L.; San Luis Potosí, S.L.P., y Puebla, Pue, entre otras y ha documentado las tendencias del problema y sus variaciones regionales. A nivel nacional se han realizado en hogares cuatro encuestas en 1988, en 1993, en 1998 y en 2002, denominadas «Encuestas Nacionales de Adicciones». Asimismo se han levantado tres encuestas nacionales sobre drogas entre la población estudiantil, las cuales han dado cuenta de que el consumo de drogas no se ha incrementado de manera uniforme en el país, sino que tanto en las encuestas estudiantiles como entre las de adicciones ha resaltado la zona noroccidental, conformada por estados como Baja California, Sonora y Chihuahua, donde se tienen las mayores cifras de consumo de drogas en la República Mexicana. Las encuestas de adicciones indican que la droga que más ha consumido alguna vez en la vida la población urbana de 12 a 65 años es la mariguana, con los siguientes porcentajes: en 1988, 2.99%; en 1993, 3.32%; en 1998, 4.70%; y en la medición de 2002 disminuyó ligeramente a 3.48%. En 1988, el segundo lugar lo ocupaban los inhalables con 0.76%, pero en las demás mediciones ocupa este lugar la cocaína, con 0.56% en 1993; 1.45% en 1998 y en 2002, 1.23%. En el tercer lugar se encuentran las drogas médicas consumidas sin prescripción desde 1988 hasta 2002. Este artículo presenta una comparación de las prevalencias de uso de drogas en tres ciudades de la Encuesta Nacional de Adicciones de 1998 con respecto a la Encuesta de ciudades de 2005 de las tres ciudades siguientes: Ciudad Juárez, Monterrey y Tijuana. La Encuesta Nacional de Adicciones de 1998 se realizó en una muestra representativa de la población urbana de todo el país (en localidades de más de 2500 habitantes). En esta encuesta, las 32 entidades del país se dividieron en tres regiones y también se obtuvieron muestras en ciudades fronterizas que fueron: Tijuana, Ciudad Juárez y Matamoros y en tres zonas metropolitanas que fueron: La ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. La muestra fue de 12015 entrevistas completas. La encuesta de ciudades de 2005 se realizó en cuatro ciudades que fueron: Querétaro, Monterrey, Ciudad Juárez y Tijuana. Sin embargo, para efectos de este trabajo, solamente se comparan las tres últimas. Las dos encuestas tuvieron como objetivo a la población de 12 a 65 años de edad. En ambas se aplicaron dos cuestionarios: el de hogar con datos socioeconómicos y otro individual, cuyas secciones de consumo de drogas fueron iguales. El muestreo en ambas encuestas fue multietápico, probabilístico y estratificado, y en la última etapa se seleccionó a un individuo de cada hogar con un rango de edad de 12 a 65 años. Se obtuvo una no respuesta de 23% en 1998 y de 20.3% en 2005. Las cifras más elevadas de consumo de drogas —incluidas las drogas ilegales, los inhalables, las drogas médicas fuera de prescripción y excluidos el tabaco y el alcohol— se presentan tanto en la ciudad de Tijuana como en Ciudad Juárez, en contraste con la ciudad de Monterrey, que tiene los porcentajes menores. En lo que se refiere al consumo de drogas en general, se observa una tendencia a aumentar la prevalencia de consumo «alguna vez en la vida» de 1998 a 2005 en las tres ciudades. En los otros dos tipos de prevalencias de uso, las cifras son menores respecto al uso alguna vez en la vida. En el consumo del último año los porcentajes aumentaron de 1998 a 2005, en el caso de Ciudad Juárez de 2.8 a 4.80%; en Monterrey de 1.3 a 2.0%; en Tijuana disminuyó de 5.4 a 4.01%. Respecto al uso «alguna vez» de las drogas médicas, las cifras aumentaron en Tijuana y en Monterrey, mientras que en Ciudad Juárez se mantuvieron iguales de 1998 a 2005. En lo que se refiere al consumo de drogas ilegales, en el uso alguna vez aumentó en las tres ciudades de 1998 a 2005, duplicándose en Monterrey y en Ciudad Juárez, mientras que en el consumo del último año, los porcentajes disminuyeron en Tijuana de 4.4 a 3.25%, y se elevaron tanto en Ciudad Juárez, de 1.6 a 3.98%, como en Monterrey, de 1.3 a 1.52%. En las prevalencias de uso del último mes, los porcentajes aumentaron en Ciudad Juárez de 1.2 a 2.42% y disminuyeron en Tijuana de 3.9 a 2.05% y en Monterrey de 1.1 a 0.23%. En las tres ciudades, el primer lugar de consumo, tanto en 1998 como en 2005, lo ocupa la mariguana, y la cocaína en segundo termino, en tercer lugar están los tranquilizantes en Tijuana y en Monterrey, y los estimulantes en Ciudad Juárez. Por sexo, los varones en las tres entidades prefirieron la mariguana y luego la cocaína. Las mujeres, tanto en Tijuana como en Ciudad Juárez, consumieron en primer lugar la mariguana. En Monterrey ocupan este lugar los estimulantes; el segundo lugar lo tienen los estimulantes en Tijuana, los tranquilizantes en Monterrey y la cocaína en Ciudad Juárez
