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    El consumo de drogas en México: Resultados de la Encuesta Nacional de Adicciones, 2011
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2012) Villatoro, Jorge; Medina-Mora, Ma. Elena; Fleiz Bautista, Clara; Moreno López, Midiam; Oliva Robles, Natania; Bustos Gamiño, Marycarmen; Fregoso Ito, Diana; Gutiérrez López, María de Lourdes; Amador Buenabad, Nancy; Miembro de la Red Latinoamericana de Investigadores en Adicciones, CICAD; ameth@imp.edu.mx
    Introducción. En el contexto internacional, México es uno de los países con bajo nivel de consumo de drogas, pero que, a su vez, reporta un incremento si se consideran las tendencias epidemiológicas más recientes. Con la finalidad de mantener un diagnóstico actualizado del consumo de drogas en la población general y de identificar los grupos en mayor riesgo, se llevó a cabo la Encuesta Nacional de Adicciones 2011 (ENA). Objetivo. Conocer la prevalencia alguna vez en la vida de uso de cualquier droga y de cualquier droga ilegal a nivel nacional y regional en población de 12 a 65 años. Así como conocer las tendencias que ha seguido el consumo a partir de 2002. Material y métodos. La ENA 2011 es un estudio aleatorio, probabilístico y polietápico con representatividad nacional y para ocho regiones del país. Incluye poblaciones rurales y urbanas. La muestra fue de 3 849 adolescentes y 12 400 adultos quienes contestaron un cuestionario estandarizado en versión computarizada que contiene las secciones de tabaco, alcohol, drogas médicas (opiáceos, tranquilizantes, sedantes, anfetaminas) e ilegales (mariguana, cocaína, crack, alucinógenos, inhalables, heroína y metanfetaminas). Todos los participantes leyeron y firmaron una carta de consentimiento informado. Se hizo énfasis en el carácter voluntario y confidencial de la información. Resultados. La prevalencia de consumo de cualquier droga alguna vez en la vida a nivel nacional creció significativamente entre 2002 y 2011 al pasar de 5.0% a 7.8%, mientras que el consumo de cualquier droga ilegal incrementó de 4.1% a 7.2%. Por sexo, en los hombres el consumo de cualquier droga pasó de 8.6% a 13% y de drogas ilegales de 8.0% a 12.5%. En las mujeres, la primera aumentó de 2.1% a 3.0% y la segunda de 1.0% a 2.3%. Las drogas de preferencia continúan siendo la mariguana (6.5%) y la cocaína (3.6%). A nivel regional el consumo de cualquier droga creció significativamente en la Occidental (5.5% a 10.3%), Nororiental (5.5% a 10.3%), Norcentral (7.5% a 9.2%) y Centro Sur (4.2% a 7.5%). En cuanto a las drogas ilegales, también se encuentra un incremento estadísticamente significativo en estas regiones, sin embargo el crecimiento fue proporcionalmente mayor en la región Centro Sur, al pasar de 3.5% a 6.8%. Conclusiones. Los resultados de la ENA señalan un crecimiento en el consumo de drogas ilegales de 2002 a 2011, especialmente de la mariguana. Asimismo, se observa que los hombres de 18 a 34 años son la población más afectada por dicho consumo, mientras que en los adolescentes el aumento ha sido mínimo. Por otra parte, el estudio muestra que quienes han recibido algún tipo de prevención presentan las prevalencias de consumo más pequeñas, lo cual indica que es necesario seguir trabajando en esta área con los jóvenes para consolidar las acciones de promoción de la salud y prevención; así como trabajar más con la población infantil, con una evaluación sistemática de todas estas acciones. En el contexto internacional los datos confirman que México continúa con niveles bajos de consumo.
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    Encuesta de estudiantes de la Ciudad de México 2006. Prevalencias y evolución del consumo de drogas
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2009) Villatoro Velásquez, Jorge Ameth; Gutiérrez López, María de Lourdes; Quiroz del Valle, Nieves; Moreno López, Midiam; Gaytán López, Lianed; Gaytán Flores, Filiberto Itzcóatl; Amador Buenabad, Nancy; Investigadores de la Dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales. INPRF; ameth@imp.edu.mx
    Introducción Desde hace tres años se han hecho varias encuestas sobre consumo de drogas en nuestro país, además de investigaciones específicas sobre el tema. En estos últimos tres años diversos sistemas de información del país (SISVEA, CIJ) han mostrado que el consumo de cocaína se ha estabilizado y que el consumo de mariguana sigue en aumento, aunque estos aspectos presentan variaciones a nivel regional. Asimismo, en los datos de la encuesta de estudiantes de la Ciudad de México del 2003, se encontró una situación similar, hubo un incremento en el consumo de mariguana, un ligero decremento en el consumo de cocaína y, como nueva situación, un repunte en el consumo de inhalables. Por supuesto que los cambios y comportamientos no son iguales en todo el país. Por otra parte, se ha observado que las mujeres han incrementado su consumo de drogas de manera específica. Por ejemplo, el reporte de la encuesta del 2003 muestra que en los casos del alcohol y del tabaco, en algunas delegaciones de la Ciudad de México hay una mayor prevalencia de mujeres que consumen estas sustancias y hay indicios de que en el consumo de algunas drogas ilegales las prevalencias del consumo son similares a las de los hombres. Objetivo El objetivo de este estudio fue el de presentar los resultados de la Encuesta del 2006 sobre las prevalencias del uso de drogas entre la comunidad escolar en la Ciudad de México. Material y métodos El estudio se realizó con una muestra aleatoria de 10 523 estudiantes de todo el Distrito Federal. Los datos de este estudio son representativos por delegación y por nivel educativo, y el diseño es comparable al de estudios anteriores realizados en escuelas por el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuentes Muñiz y la Secretaría de Educación Pública. El cuestionario se conformó con los indicadores de consumo de drogas que se han utilizado en este tipo de estudios que corresponden a los empleados por la OMS. Además, se exploraron diversas conductas de los adolescentes, como el intento suicida, su nivel de depresión y sus conductas alimentarias de riesgo, así como diversos aspectos de su conducta sexual. Resultados Del total de la muestra el 49.5% fueron mujeres y el 50.5% fueron hombres. En los resultados se encontró que el consumo de tabaco alguna vez en la vida ha afectado de modo similar tanto a hombres como a mujeres y fue similar a lo encontrado en el 2003. Por otro lado, se encontró que el 68.8% de los/as adolescentes ha usado alcohol alguna vez en su vida y un 41.3% lo ha consumido en el último mes; resultando igualmente afectados tanto los hombres como las mujeres. La prevalencia total de consumo de drogas fue del 17.8%, porcentaje estadísticamente mayor al del 2003 en un 2.6%. Los hombres estuvieron dentro del subgrupo más afectado por el consumo actual en comparación con las mujeres. De acuerdo al nivel educativo de los participantes, el consumo de sustancias fue casi del doble para los/as adolescentes de escuelas de bachillerato, como para los de bachillerato técnico, en comparación con los/as de secundaria. En cuanto a las drogas ilegales, en el consumo durante el último año, una proporción menor de mujeres ha experimentado con drogas —en ellas se ha observado, en los últimos tres años, un incremento importante en el consumo de inhalables y mariguana— en tanto que el consumo de cocaína se ha mantenido estable. Por lo que respecta a cada sustancia, la mariguana ocupa el primer lugar de preferencia entre los/as adolescentes, le sigue el consumo de inhalables, los tranquilizantes en tercer lugar y la cocaína en cuarto. Conclusiones El estudio mostró un incremento importante en el consumo de drogas en los últimos tres años: del 15.2% ha pasado a 17.8%. Además, dentro del uso de cada sustancia se observan situaciones distintas. Por un lado, el incremento del uso de la mariguana y de los inhalables es grande, mientras que en los tranquilizantes el consumo se mantiene estable y el de la cocaína ha disminuido. Al analizar estos resultados según el sexo, se encontró que los niveles de consumo de drogas ilegales (mariguana e inhalables principalmente), en las mujeres, han aumentado y la cocaína se ha mantenido estable: en tanto que en los hombres también se han incrementado las dos primeras sustancias, pero el consumo de cocaína ha disminuido. Por lo que respecta a las drogas legales, la dinámica se mantiene similar. Por un lado, el consumo de alcohol se ha incrementado en tanto que el consumo de tabaco se mantiene similar al del 2003. Las delegaciones más afectadas por el consumo de drogas son Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Benito Juárez, Coyoacán y Tlalpan, las cuales han desplazado a Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Iztacalco y Miguel Hidalgo. En el caso del abuso del alcohol, también han cambiado las delegaciones más afectadas, actualmente son Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc, Benito Juárez, Cuajimalpa y Tlalpan. Al analizar la relación del consumo de drogas con otras conductas problemáticas se observa que los y las usuarias de drogas, han presentado de dos a tres veces más sintomatología depresiva, intento suicida, conductas antisociales, así como un posible trastorno por déficit de atención
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    ¿Estamos haciendo lo necesario para prevenir y disminuir el consumo de alcohol?
    (Centros de Integración Juvenil, 2022) Villatoro Velázquez, Jorge Ameth; Bustos-Gamiño, Marycarmen Noemí; Amador Buenabad, Nancy; Gutiérrez López, María de Lourdes; Mondragón Gómez, Raquel; Medina Mora Icaza, María Elena; Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz; javvrosh@outlook.com (Jorge Ameth Villatoro Velázquez)
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    La familia y el maltrato como factores de riesgo de conducta antisocial
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México Xochimilco 101, Col San Lorenzo Huipulco. C.P. 14370, Tlapan, México, D.F. Tel. +52 4160 5000, 2007) Quiroz del Valle, Nieves; Villatoro Velázquez, Jorge Ameth; Juárez García, Francisco; Gutiérrez López, María de Lourdes; Amador Buenabad, Nancy G.; Medina-Mora Icaza, María Elena; Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz; ameth@imp.edu.mx
    La conducta antisocial es una problemática que surge por la combinación de diversos factores entre los que destacan la conducta turbulenta en la escuela, el consumo de drogas, el alcoholismo, la relación antisocial con sus pares, las alteraciones emocionales, el maltrato, los problemas familiares, entre otras situaciones que hacen a los individuos más vulnerables. La presente investigación retoma de esos factores el ambiente familiar y el maltrato para analizar su relación con las conductas antisociales, conocer cómo se comportan los individuos que viven con estos dos aspectos y observar si los mismos pueden ayudar a predecir la presencia de conducta antisocial en los adolescentes. La personalidad antisocial se desarrolla en ambientes en los que se dan el abuso infantil, los problemas económicos, la humillación, el castigo físico sistemático o las rupturas familiares. Vivir tales emociones en la infancia provoca una carencia importante de sentimientos, y esto propicia una tendencia a cometer actos delictivos en el futuro. Se debe terminar con el círculo vicioso en el que los padres que fueron maltratados, maltratan a sus hijos; se tiene que evitar que los padres que vivieron experiencias desagradables como hostilidad, rechazo, falta de comunicación, inestabilidad, etc., repitan patrones de conducta con sus hijos. Es importante revalorizar el papel de la familia, sus funciones, sus características y, sobre todo, la influencia tan determinante que la familia tiene para que los jóvenes presenten problemas de conducta y, más específicamente, de conducta antisocial. Es vital que se cree consciencia del daño que llegan a presentar los niños, los adolescentes e incluso los adultos que crecieron en ambientes familiares negativos llenos de hostilidad, agresión y maltrato, pues todo ello aumenta las posibilidades de que las personas realicen actos delictivos. Es en este contexto que la presente investigación tiene como principal interés mostrar la relación que existe entre el haber vivido situaciones de maltrato o el haberse desenvuelto en ambientes familiares poco proveedores de protección y buen desarrollo, y la presencia de la conducta antisocial en los adolescentes. Para cumplir con nuestro objetivo, se utilizaron los datos obtenidos en la Encuesta sobre Consumo de Drogas en estudiantes, medición otoño 2003 en el DF (11). Los resultados de la investigación muestran que existen diferencias entre el grupo que comete actos antisociales del grupo que no lo comete, tanto para el área del ambiente familiar como para el área del maltrato. Los principales predictores de la conducta antisocial fueron: mayor presencia de hostilidad y rechazo, menor comunicación por parte de los hijos, menor apoyo de los hijos y mayor presencia de disciplina negativa severa y disciplina negativa. En lo que respecta a la comunicación, el apoyo de los padres y la disciplina prosocial, estos no se identificaron como predictoras de conducta antisocial. De esta forma se concluyó que el ambiente familiar y el maltrato son factores asociados con la presencia de conducta antisocial, por lo que debemos prevenir dicha problemática mejorando las relaciones familiares, la interacción entre los miembros con un ambiente familiar positivo que permita a los adolescentes un sano desarrollo. En los casos en los que desde la infancia se proporciona un ambiente familiar óptimo, y que éste se logra mantener con relaciones intrafamiliares de verdadero afecto, el adolescente convierte a los padres en sus guías y orientadores. Una familia con una disciplina razonable y no arbitraria permite al adolescente desarrollar una conducta social que lo va a conducir a su propio autocontrol y a la autodirección. En cambio, cuando las relaciones entre padres e hijos son desfavorables, la conducta moral del adolescente se deteriora fácilmente y es común que los jóvenes presenten dificultades para adaptarse.
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    Population study of depressive symptoms and risk factors in pregnant and parenting Mexican adolescents
    (Organización Panamericana de la Salud, 2012) Lara, María Asunción; Berenzon, Shoshana; Juárez García, Francisco; Medina-Mora, María Elena; Natera Rey, Guillermina; Villatoro Velázquez, Jorge Ameth; Gutiérrez López, María de Lourdes; Instituto Nacional de Psiquiatría, Mexico City, Mexico.; laracan@imp.edu.mx
    Objetivo. Estudiar la prevalencia, la gravedad y los factores de riesgo de los síntomas depresivos en una muestra probabilística de madres adolescentes de México. Métodos. En una muestra de adolescentes de 13 a 19 años de edad tomadas de una encuesta nacional se efectuaron entrevistas relacionadas con la gravedad de los síntomas depresivos (Center for Epidemiological Studies Depression Scale [CES-D] 16 a 23 y CES-D ? 24) y la situación de embarazo o de crianza. Resultados. Los síntomas depresivos (CES-D de 16 a 23) variaron de 2,3% en el primer semestre después del parto a 32,5% en el segundo trimestre del embarazo; los síntomas depresivos graves (CES-D ? 24) fueron desde 3,0% en el segundo semestre posparto hasta 24,7% en las madres de un niño mayor de 1 año de edad. Se observaron diferencias significativas entre los grupos en las madres que se encontraban en el segundo trimestre de la gestación, que presentaron significativamente más síntomas que las mujeres que nunca habían estado embarazadas y que las que estaban en el primer semestre posparto. En las mujeres con síntomas graves, no se observaron diferencias significativas entre los grupos. Mediante un modelo de regresión logística polinómico usado para calcular la probabilidad de depresión se detectó un mayor riesgo de padecer síntomas depresivos (CES-D 16 a 23) en las mujeres sin una pareja que se encontraban en el primer, segundo o tercer trimestre del embarazo; en el segundo semestre después del parto; y en las mujeres con un niño mayor de 1 año. En las mujeres que no concurrían a la escuela y en aquellas con un niño mayor de 1 año se encontró un mayor riesgo de presentar síntomas graves (CES-D ? 24). Conclusiones. Los síntomas depresivos implican una carga de morbilidad importante para la madre y riesgos para la salud mental del lactante; por lo tanto, las acciones de prevención y de intervención deben dirigirse a las madres
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    La rehabilitación integral del paciente esquizofrénico en México: el modelo del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, Grupo III
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2005) Díaz Martínez, Leonila Rosa; Ortega Soto, Héctor; Leaños Guerrero, Clarisa; Rodríguez Verdugo, Ma. Soledad; Rascón Gasca, Ma. Luisa; Valencia Collazos, Marcelo; Gutiérrez López, María de Lourdes; Mares Gómez, Ma. Elena; Sánchez Sánchez, Amelia; Jefe del Departamento de Rehabilitación. Dirección de Servicios Clínicos. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente (INPRF), Calz. México-Xochimilco, 101, San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, 14370, México, D.F.
    En este documento se exponen los resultados obtenidos en el grupo III del Programa de Rehabilitación Integral para Pacientes Esquizofrénicos (PRIE) de Consulta Externa del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente. Objetivo: Evaluar la eficacia de un programa interdisciplinario integral en pacientes con este diagnóstico en comparación con un grupo control que recibió el tratamiento médico-psiquiátrico habitual. Método: Se trata de un estudio cuasi experimental pretest-postest prospectivo y comparativo entre un grupo experimental y un grupo control. El grupo control (n= 39) recibió la atención psiquiátrica habitual; además de recibir ésta, el grupo experimental (n= 39) asistió durante un año a un programa con intervención rehabilitatoria integral en la consulta externa. La muestra se obtuvo de forma no probabilística y secuencial, de acuerdo con los criterios de inclusión y exclusión establecidos. Variables: La eficacia se evaluó por medio de las siguientes variables: a) severidad de la sintomatología psiquiátrica; b) apego terapéutico; c) desempeño cotidiano; d) funcionamiento psicosocial; e) actividades ocupacionales dentro del hogar; f) emoción expresada; g) pautas de comunicación y relación en la familia. Resultados: El grupo III tuvo una eficiencia terminal de 64% para el grupo experimental y de 56% para el grupo control. Lo anterior se relacionó con algunas de las características de los pacientes al momento de su ingreso: edad, años de evolución del padecimiento y comorbilidad psiquiátrica. Casi tres cuartas partes de la población evaluada presentaba más de un diagnóstico: 31% había tenido dos; 31%, tres, y 10%, cuatro o más. Aunque en el área clínica no hubo diferencias significativas intergrupales, los pacientes del grupo experimental mostraron un nivel superior de adaptación clínica y apego terapéutico. El desempeño cotidiano mostró una mejoría notable en el grupo experimental, con cambios estadísticamente significativos en 71.5% de las áreas evaluadas pretest-postest, con énfasis en el autocuidado, las relaciones familiares, las interpersonales, y el área laboral remunerada. En cambio, en el grupo control la mejoría sólo se observó en 28.5% de las áreas. El funcionamiento psicosocial por área y el funcionamiento psicosocial global mostraron diferencias significativas en el grupo experimental en todas las áreas de funcionamiento con un nivel de ganancia de tres a dos, donde esta última cifra significa sentirse satisfecho, pero no fue el caso del grupo control. La percepción que tiene la familia en cuanto a los comportamientos ocupacionales de su paciente dentro del hogar mostró mejorías en el puntaje final en el grupo experimental. En el área clínica, las familias corrigieron las pautas comunicacionales y relacionales; se elevó la comunicación clara y directa. Se observó una mejoría importante en los familiares que atribuían los problemas a la forma de ser y a las actitudes del paciente. Mejoraron las relaciones hostiles o inadecuadas, y disminuyeron los problemas derivados de la esquizofrenia. También se incrementó el porcentaje de familiares que percibía como no problemática su relación con el enfermo. En el grupo control sólo disminuyó una de estas áreas. La expresión emocional de los familiares del grupo experimental se presentó en 79.2% de ellos al ingreso del programa de tratamiento, porcentaje que disminuyó a 33.3% al final del mismo, con una diferencia significativa de p < .006. En contraste, los familiares del grupo control no mostraron diferencias estadísticamente significativas. Conclusiones: Los datos demográficos de nuestra muestra coinciden con los reportados en la bibliografía en cuanto a la relación hombre/mujer, estado civil y escolaridad, ya que 70% eran hombres, cerca de 90% eran solteros y 90% tenía un nivel de escolaridad media superior o superior. Al finalizar el estudio, quedó de manifiesto que en su versión integral (pluridimensional) el programa cumplió con las metas de reducción de incapacidades y aprovechamiento de las funciones conservadas. En el grupo experimental, en cuanto al control de la sintomatología psiquiátrica, se observó una mayor estabilidad clínica y un apego terapéutico final en 64% de los casos; en el desempeño cotidiano hubo cambios favorables en 71.5% (p<.0001); en el funcionamiento psicosocial se observaron ganancias significativas ingreso-egreso (un nivel de ganacia); la expresión emocional disminuyó significativamente (p< .006). Otras áreas donde se observaron cambios favorables significativos fueron: las actividades ocupacionales dentro del hogar, la atribución de la enfermedad al paciente y las pautas de comunicación en la familia. Las áreas en que se obtuvieron mejores resultados fueron las del autocuidado, la socialización y la dinámica familiar, que frecuentemente están alterados en el paciente con esquizofrenia. Se plantea continuar con el Programa de Rehabilitación Integral con modificaciones metodológicas sustanciales que serán expuestas en futuras publicaciones.
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    Sociodemographic and personal factors related to depressive symptomatology in the Mexican population aged 12 to 65
    (Associação Brasileira de Psiquiatria - ABP, São Paulo, 2012) Fleiz Bautista, Clara; Villatoro Velázquez, Jorge; Medina Mora Icaza, María Elena; Moreno López, Midiam; Gutiérrez López, María de Lourdes; Oliva Robles, Natania; Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz,Calzada Mexico Xochimilc 101, Mexico.
    OBJECTIVE: To describe the prevalence of depressive symptoms in the Mexican population, aged 12 to 65 years, by identifying the main related socio-demographic and personal factors. METHODS: Data are drawn from the National Survey on Addictions 2008 (ENA 2008), a random, probabilistic, multistage study. A randomly selected sub-sample of 22,962 persons answered the section on depressive symptomatology, measured with the Center for Epidemiologic Studies Depression Scale (CES-D). RESULTS: The total prevalence for depressive symptomatology was 5.1%| the prevalence was 7.5% for women and 2.5% for men. For women, more evidence of depressive symptoms was seen in the central region, whereas for men, symptoms were homogeneous across the country. Factors related to the presence of depressive symptoms include being divorced (in women) or widowed (in men), having lower educational attainment, perceiving one's place of residence as unsafe, displaying alcohol abuse or dependence, being a regular drug consumer (in men) and having been sexually abused (males and females). CONCLUSIONS: The regional distribution of depressive symptomatology in women indicates the need for region-specific prevention programs that take into account the different social problems that affect women's emotional well-being. More research is also needed to support the early identification and intervention of men suffering from depression.
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    Tendencias del consumo de drogas de 1998 a 2005 en tres ciudades de la zona norte de México: Ciudad Juárez, Monterrey y Tijuana
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2009) Rojas Guiot, Estela; Fleiz Bautista, Clara; Villatoro Velázquez, Jorge; Gutiérrez López, María de Lourdes; Medina-Mora Icaza, María Elena; Investigadores de tiempo completo del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz; fleiz@imp.edu.mx
    El consumo de drogas en México ha ido en aumento. En la década de 1970, el Instituto Nacional de Psiquiatría realizó las primeras encuestas de hogares sobre el tema de las adicciones en población de distintas ciudades del país: la Ciudad de México, La Paz, B.C.S.; Mexicali, B.C.; Monterrey, N.L.; San Luis Potosí, S.L.P., y Puebla, Pue, entre otras y ha documentado las tendencias del problema y sus variaciones regionales. A nivel nacional se han realizado en hogares cuatro encuestas en 1988, en 1993, en 1998 y en 2002, denominadas «Encuestas Nacionales de Adicciones». Asimismo se han levantado tres encuestas nacionales sobre drogas entre la población estudiantil, las cuales han dado cuenta de que el consumo de drogas no se ha incrementado de manera uniforme en el país, sino que tanto en las encuestas estudiantiles como entre las de adicciones ha resaltado la zona noroccidental, conformada por estados como Baja California, Sonora y Chihuahua, donde se tienen las mayores cifras de consumo de drogas en la República Mexicana. Las encuestas de adicciones indican que la droga que más ha consumido alguna vez en la vida la población urbana de 12 a 65 años es la mariguana, con los siguientes porcentajes: en 1988, 2.99%; en 1993, 3.32%; en 1998, 4.70%; y en la medición de 2002 disminuyó ligeramente a 3.48%. En 1988, el segundo lugar lo ocupaban los inhalables con 0.76%, pero en las demás mediciones ocupa este lugar la cocaína, con 0.56% en 1993; 1.45% en 1998 y en 2002, 1.23%. En el tercer lugar se encuentran las drogas médicas consumidas sin prescripción desde 1988 hasta 2002. Este artículo presenta una comparación de las prevalencias de uso de drogas en tres ciudades de la Encuesta Nacional de Adicciones de 1998 con respecto a la Encuesta de ciudades de 2005 de las tres ciudades siguientes: Ciudad Juárez, Monterrey y Tijuana. La Encuesta Nacional de Adicciones de 1998 se realizó en una muestra representativa de la población urbana de todo el país (en localidades de más de 2500 habitantes). En esta encuesta, las 32 entidades del país se dividieron en tres regiones y también se obtuvieron muestras en ciudades fronterizas que fueron: Tijuana, Ciudad Juárez y Matamoros y en tres zonas metropolitanas que fueron: La ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. La muestra fue de 12015 entrevistas completas. La encuesta de ciudades de 2005 se realizó en cuatro ciudades que fueron: Querétaro, Monterrey, Ciudad Juárez y Tijuana. Sin embargo, para efectos de este trabajo, solamente se comparan las tres últimas. Las dos encuestas tuvieron como objetivo a la población de 12 a 65 años de edad. En ambas se aplicaron dos cuestionarios: el de hogar con datos socioeconómicos y otro individual, cuyas secciones de consumo de drogas fueron iguales. El muestreo en ambas encuestas fue multietápico, probabilístico y estratificado, y en la última etapa se seleccionó a un individuo de cada hogar con un rango de edad de 12 a 65 años. Se obtuvo una no respuesta de 23% en 1998 y de 20.3% en 2005. Las cifras más elevadas de consumo de drogas —incluidas las drogas ilegales, los inhalables, las drogas médicas fuera de prescripción y excluidos el tabaco y el alcohol— se presentan tanto en la ciudad de Tijuana como en Ciudad Juárez, en contraste con la ciudad de Monterrey, que tiene los porcentajes menores. En lo que se refiere al consumo de drogas en general, se observa una tendencia a aumentar la prevalencia de consumo «alguna vez en la vida» de 1998 a 2005 en las tres ciudades. En los otros dos tipos de prevalencias de uso, las cifras son menores respecto al uso alguna vez en la vida. En el consumo del último año los porcentajes aumentaron de 1998 a 2005, en el caso de Ciudad Juárez de 2.8 a 4.80%; en Monterrey de 1.3 a 2.0%; en Tijuana disminuyó de 5.4 a 4.01%. Respecto al uso «alguna vez» de las drogas médicas, las cifras aumentaron en Tijuana y en Monterrey, mientras que en Ciudad Juárez se mantuvieron iguales de 1998 a 2005. En lo que se refiere al consumo de drogas ilegales, en el uso alguna vez aumentó en las tres ciudades de 1998 a 2005, duplicándose en Monterrey y en Ciudad Juárez, mientras que en el consumo del último año, los porcentajes disminuyeron en Tijuana de 4.4 a 3.25%, y se elevaron tanto en Ciudad Juárez, de 1.6 a 3.98%, como en Monterrey, de 1.3 a 1.52%. En las prevalencias de uso del último mes, los porcentajes aumentaron en Ciudad Juárez de 1.2 a 2.42% y disminuyeron en Tijuana de 3.9 a 2.05% y en Monterrey de 1.1 a 0.23%. En las tres ciudades, el primer lugar de consumo, tanto en 1998 como en 2005, lo ocupa la mariguana, y la cocaína en segundo termino, en tercer lugar están los tranquilizantes en Tijuana y en Monterrey, y los estimulantes en Ciudad Juárez. Por sexo, los varones en las tres entidades prefirieron la mariguana y luego la cocaína. Las mujeres, tanto en Tijuana como en Ciudad Juárez, consumieron en primer lugar la mariguana. En Monterrey ocupan este lugar los estimulantes; el segundo lugar lo tienen los estimulantes en Tijuana, los tranquilizantes en Monterrey y la cocaína en Ciudad Juárez
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    Tendencias del uso de drogas en la Ciudad de México: Encuesta de Estudiantes del 2009
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2011) Villatoro Velázquez, Jorge A.; Gaytán Flores, Filiberto; Moreno López, Midiam; Gutiérrez López, María de Lourdes; Oliva Robles, Natania; Bretón Cirett, Michelle; López Brambila, Miguel Ángel; Bustos Gamiño, Marycarmen; Medina-Mora Icaza, Ma. Elena; Dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz; ameth@imp.edu.mx
    Introducción En los últimos tres años, se ha realizado una amplia gama de estudios epidemiológicos, a nivel nacional e internacional, sobre el consumo de drogas. En cuanto a tabaco, la Encuesta Nacional de Adicciones 2008, la encuesta de GATS y los estudios estatales en población escolar muestran una tendencia importante a la disminución del consumo de la sustancia. Para el consumo de alcohol, tanto en la prevalencia como en la proporción de personas que inicia su consumo temprano, se han reportado incrementos. El abuso de alcohol se mantiene constante y similar entre hombres y mujeres. Al considerar el uso de drogas ilegales hay incrementos importantes. El incremento más pronunciado es el de los inhalables, especialmente en mujeres. En cuanto a la cocaína, la ENA 2008 señala que se ha duplicado el consumo y el informe de la ONU indica que al parecer el incremento se da hasta 2005 y a partir de ahí ha disminuido. Las metanfetaminas mantienen una prevalencia baja. Sólo entre quienes acuden a los centros de servicio para usuarios de drogas se encuentra un alto consumo. En este contexto, el objetivo de este trabajo es evaluar las prevalencias del uso de drogas, alcohol y tabaco, así como las tendencias de consumo en la población de estudiantes de enseñanza media y media superior de la Ciudad de México. Método: El marco muestral se elaboró con base en los registros oficiales del ciclo escolar 2008-2009 de la Secretaría de Educación Pública (SEP).Se consideró una tasa de no respuesta de 20%, un nivel de confianza de 95%, con un error absoluto promedio de 0.004. El diseño de la muestra fue estratificado y por conglomerados; la unidad de selección fue el grupo escolar. Se obtuvo una muestra final de 22 980 sujetos y quedó conformada por 49.8% de mujeres y 50.2% de hombres. La información se obtuvo mediante un cuestionario estandarizado, que ha sido aplicado y validado en las anteriores encuestas. Los indicadores de consumo de alcohol, drogas y tabaco empleados son comparables con los indicadores de la OMS, de los observatorios internacionales de Europa y de los usados en «Monitoring the Future». Resultados: Con lo que respecta al tabaco, el consumo disminuyó de 48.3 a44.3% y son los hombres quienes tienen el porcentaje más alto(45.9%) en comparación con las mujeres (42.6%). La edad de inicio promedio es de 12.8 años. En el caso del alcohol, el consumo se ha incrementado de 68.8 a 71.4%; se mantuvo similar en las mujeres yen los hombres se incrementó. En cuanto al consumo problemático del alcohol, medido con el AUDIT versión larga, se encontró que en secundaria, 17.1% de los hombres y 16.3% de las mujeres reportaron tener este tipo de consumo. Para el bachillerato, 36.5% de los hombres y 28.5% de las mujeres reportaron un consumo problemático de alcohol. El estudio señala un incremento importante en el consumo de drogas en los últimos tres años, que de 17.8% ha pasado a 21.5%. Al interior de cada sustancia se observa que se ha incrementado el consumo de inhalables, mariguana, alucinógenos y metanfetaminas con respecto a 2006. En este contexto, la preferencia por tipo de droga ha cambiado ligeramente en los últimos tres años, de manera que en los hombres el primer lugar lo ocupa la mariguana (14%), seguido por los inhalables (10.8%) y en tercer lugar la cocaína (4.3%). Las mujeres prefieren los inhalables (10.0%),la mariguana (8.8%) y finalmente los tranquilizantes (5.6%). Discusión: Los resultados indican un consumo de drogas importante en la población, con incrementos mayores en las mujeres, lo que debe dar pauta para trabajar inmediatamente en diversas acciones preventivas. El trabajo con los niños/as de preescolar y primaria, desarrollando estrategias y habilidades sociales para incrementar sus recursos personales y sociales, así como el trabajo con padres, maestros y personal de salud, en programas de parentalidad positiva, enseñando por medio del modelamiento estrategias efectivas de interacción y disciplina a sus hijos/as o estudiantes, son elementos que conducirán a una mejor prevención en diversos ámbitos y en la mayoría de los sectores de la población